miércoles, 14 de septiembre de 2016

México

Hace un mes y dos días llegué a México. El camino no fue precisamente largo. Fue corto y violento.  Nunca imaginé que iba a estar aquí a mediados de año. La verdad, siempre tenía en mente el proyecto de irme. Por las razones que todos sabemos y conocemos de fondo. Porque ya le he expresado varias veces en el blog, mientras vivía en Venezuela pensaba en irme cada quince minutos. Pero como he vivido afuera no idealizo la vida fuera del país. Sé que hay muchas cosas que son mías y que no son del país. Sé que uno se lleva quien es. Que uno se lleva en su maleta sus demonios, sus líos, su personalidad. No es que arrancas de cero. Cero ya no es una posibilidad. Arrancas de otro lado, y si tienes empuje vas hacia delante, aunque a veces pareciera que el suelo sobre el que estás caminando te deja en el mismo lugar. Como si estuvieras sobre una caminadora con la correa dañada o algo por el estilo.

Por cosas del tiempo y de la vida terminé haciendo una Maestría en Guión. Estoy inscrita en CENTRO de diseño, cine y televisión estudiando para escribir guiones. Se supone que al final de estos estudios mi proyecto literario también será un guión. Si me hubieran dicho que iba a ser esto mi respuesta hubiese sido que ni loca. Pero después de la idea de hacer un guión me enamoró y la universidad también lo hizo. Apliqué y la verdad el estudio aunque a veces es una carga que me quiero quitar de encima como todo estudiante que piensa en entregar sus tareas a tiempo, también son horas que disfruto. Qué puedo decir. Me encanta la academia. Me encanta aprender. Me encanta una clase.

Haberme venido con hijos es toda una experiencia que todavía no termino de digerir. Definitivamente es otro cuento. No hice un curso de cómo emigrar con hijos, ni asistí a la charla, y cuando traté de contactar una psicóloga en Caracas a ver qué me recomendaba ella resultó ser que ya se había ido del país, así que me tocó usar eso que Dios me dio: el instinto. A mis hijos los hice parte del proceso. Escoger casa, colegio, modo de vida, los he dejado escoger y formar parte de la decisión lo más que han podido. Hay cosas que no podemos cambiar. Algunas que quisiéramos, como la distancia de la familia o el hecho de que aquí amanece a las ocho de la mañana y salimos oscuro de la casa. Pero es parte de la vida. ¿Duro? Sí. Pero creo que eso nos forja la personalidad y cuando la mamá gallina que no quiere que sus hijos sufran ni por un pelito, un segundo, se siente triste o preocupada se asoma me digo que estas cosas forjan carácter. La verdad se han portado como unos guerreros y creo que estamos contentos en México. Lo noto por la forma como se levantan por la mañana. Yo pienso que cuando uno está triste uno no se quiere levantar. Cuando está bien uno pone el pie después el otro y se frota el sueño. Lo demás viene solo.


México. ¿Qué tal México? Es una maravilla. Me encanta. Aún lo estoy descifrando y aprendiendo. Tengo mil cosas que contar. Decidí rescatar el blog para ir haciendo una especie de bitácora o de diario que complemento con redes sociales. Este es un hermoso país. Un gran país. Complicado como todos pero hermoso. Su comida, su gente, su cultura, su  mitología, su historia. He decidido sumergirme en él para aprender, para descubrirlo y para descubrir una parte de mí misma. En ese aspecto México es mágico así que saltaremos hacia la magia.  

miércoles, 27 de abril de 2016

10 Cosa para hacer con los niños cuando no tienen colegio


Mary Cassatt, La señora Cassatt leyendo a sus nietos, 1880.
     1.  Lectura:

a. Arme un club de lectura casero. Lean títulos preferiblemente escogidos entre todos y discútanlos. Lo importante aquí no es hacer un “control de lectura”, para verificar si el niño o el joven leyó, sino más bien abrir un espacio para discutir sobre lo leído.

b. Preguntas. ¿Le gustó el libro?¿Por qué? ¿Qué opina del personaje principal? ¿Cuáles son las cosas que lo motivan? ¿Qué opciones tomó para resolver el conflicto que el autor presenta?¿Son válidas? ¿Qué haría él? 

c. Lectura en voz alta: Los beneficios de la lectura en voz alta son enormes. Tanto para el que lee, como para el que escucha. Quizás con los más grandes es un reto, porque con el paso del tiempo se acostumbran a leer en silencio. Con los pequeños recomiendo leer un libro entero, pero con los grandes un esquema interesante es turnarse en la lectura en voz alta.
 Así mismo recomiendo que esta lectura sea algo que interese sobre todo al niño. Alguna de las sagas de moda como Juego de Tronos o Harry Potter. No sólo son obras de excelente calidad, sino que es una forma de involucrarse con el niño.


2. Arte: Recortar cuadritos de papel de colores e invitar a los niños a hacer un mosaico de una obra de arte.

Aquí algunas ideas:
 - Miranda en La Carraca – Arturo Michelena
 - Marina – Armando Reverón
- El Ávila la silla desde la urbina 1955 – Manuel Cabré
- Alguno de los murales de la UCV de Mateo Manaure



3. Investigación: Un trabajo que le demuestre a los muchachos que no todo es petróleo y que no todo lo construyen los militares Semblanza de cinco civiles que influyeron en la construcción de Venezuela en el siglo XX. (Campos Medicina, Educación, Economía, ….) o Cinco de las empresas privadas más importantes de la Venezuela del Siglo XX. (Nota: tienen que pertenecer a sectores distintos).


4.  Paseo por el Palacio Legislativo: Si no se puede hacer en físico, hacerlo virtual. ¿Cuántas salas tiene? ¿Qué es el salón elíptico? ¿Qué significado tiene? ¿Por qué la cúpula es dorada?

Este trabajo debería ir acompañado, dependiendo de la edad, de una explicación de las funciones del congreso. ¿Para qué sirve un congreso?

5. Cocinar con los hijos. Aunque hay que tomar en cuenta la dificultad para conseguir ingredientes se pueden hacer algunas recetas sencillas. Cocinar con los hijos también es una actividad que trae enormes beneficios, independientemente de la edad.

A través de la cocina se trabajan distintos aspectos que van desde seguir instrucciones y enfocarse para mejorar la concentración. La motricidad fina. La creatividad. Así como la identidad nacional y la salud. 

Recomiendo buscar recetas emblemáticas de la cocina nacional o recetas sanas. Armando Scannone tiene libros que tocan ambos aspectos. 

6. Cine: Ver y analizar películas. Según la edad. Escuchar opiniones y reflexiones. Para los más pequeños hay películas tradicionales. Yo escogería a partir de los cinco años una película que no fuera de dibujos animados.

7. Una hora de ejercicio físico. Puede ser organizar una caimanera con vecinos, o hacer un deporte que practican desde ya.


8. Visitar algún lugar cultural o emblemático de la ciudad. En Caracas hay centros culturales, galerías, el Museo de los Niños, entre tantas otras actividades.

9. Juegos de Mesa: Algunos juegos de mesa como rompecabezas, juegos de memoria y de estrategia son herramientas fabulosas para desarrollar distintas destrezas, estimular la inteligencia, aprender a trabajar en equipo, entre otros. 

10. Actividades culturales en comunidad: El problema de los niños sin clases se extiende por toda la comunidad. Se puede organizar por comunidades una actividad que invite a los muchachos de cualquier edad a participar.

    - Montar una obra de teatro: Puede ser algo escrito por ellos o puede ser una adaptación de una obra clásica o moderna. El teatro es un excelente vehículo de expresión. La variante de esto es que puede hacer un show de títeres, y lo interesante aquí es que se puede trabajar en la fabricación del teatrito y de los títeres si no se tienen a la mano. 

    - Realizar un video o documental: una variación de lo anterior es utilizar la tecnología para que los niños desarrollen su creatividad, se expresen y utilicen el tiempo productivamente. 

   - Organizar un acto variado de expresión de talento. Se puede invitar a los muchachos a participar en show en el que demuestren su talento, desde una poseía, hasta el canto, la música, o cualquier otra forma de expresión artística. 

No es cuestión de una planilla

Ayer con la entrega de la planilla se generó un clima casi de euforia absurda. Como siempre al rato nos cayó un baño de realidad. No entiendo un esquema de pensamiento cuya conclusión sea que un régimen de esta naturaleza se vaya a revocar porque así lo dice la ley o porque de pronto un grupo de funcionarios toma consciencia sobre la situación actual. Cualquier salida que usted apoye, contemple o le parezca la más sensata pasa por la presión ciudadana. Tal como están las cosas vamos a revocar para dejar en el mejor de los casos a Artistóbulo en el poder. Pero no se confundan, que Maduro es capaz de nombrarse a sí mismo vice – presidente, o pedirle al TSJ que sentencie que si luego de revocado puede regresar como regresan en las películas los muertos vivientes. Estamos claros que aquí no hay un árbitro electoral dispuesto a ejercer una función democrática.

No lo digo para “desanimar”. No. Pero uno tiene que ser realista, porque este tipo de euforias ciegas tienen una contraparte que es una desmoralización que causa un efecto muchísimo más nocivo que asumir tu papel de David frente a Goliat.

El país se nos cae a pedazos. Literal y metafóricamente. El que no se siente triste, desanimado, juega a negación. Yo crecí en un país distinto, la gente aquí tenía otra sonrisa. Ahora llevamos la angustia a flor de piel. Cada persona que te cruzas busca desahogarse. Cada frase es una descarga o una oración. Pero si en algo estamos de acuerdo es que la salida la queremos, pero no la tenemos clara. Es lógico, sano, inteligente asumir que no puede venir de una sola persona, y que no va a ser producto de una sola corriente de ideas. Tiene que venir un proceso de consenso, de compromiso. Aquello que Adolfo Suarez soñaba para España, la concordia.

Una vez más es el momento de la sociedad civil, como lo fue el 6D pasado. Si ganamos la asamblea fue mucho más que una avalancha de votos. Hubo una gran movilización ciudadana antes, durante y después del proceso electoral. Si usted está pensando que ganamos porque el sistema está blindando y "no pudieron" hacer nada, pues debe abrir un poco más los ojos. Si pensamos que un Yo Revoco implica ir a firmar y luego proceder  a esperar a que su líder  favorito o aquel del que está enamorado lo llame para explicarle cómo es el tarjetón vamos por muy mal camino. Sí. La constitución, la ley, el país dicen muchas cosas pero lo cierto es que a este régimen nada de eso le importa. Y no es una opinión es un hecho que se demuestra todos los días. Desde usurpar las funciones de la Asamblea Nacional hasta pisotear todos los derechos que la constitución establece como inalienables. Vivimos una guerra no declarada. Este clima de caos es justamente su estrategia, porque la emoción que nos mueve a todos en este momento es el miedo. O mejor dicho, no nos mueve, es la que nos paraliza. Es también la que nos hace dividirnos. Incertidumbre constante y total dependencia. No es nada Nuevo, está escrito en los libros de historia y en la literatura de aquellos países que han vivido procesos como este. Esto va mucho mas allá de una planilla, una firma y un domingo de elecciones, que tal como están las cosas hay que aceptar no va a ser este año. Viene el momento de asumir la responsabilidad que tenemos como ciudadanos. Si queremos un país libre vamos a tener que construirlo a pulso. Vamos a tener que cambiar nuestro esquema de pensamiento y aceptar que la Unidad no es sentarnos todos detrás de una sola persona a hacer obedientemente lo que se nos pide. Eso justamente es lo que queremos cambiar. Nos toca asumir una posición firme, reconocer nuestros derechos y exigirlos tanto al gobierno como a la oposición. Nos toca visualizar realmente cuál es la Venezuela que queremos, si es una verdaderamente democrática y libre, o si vamos a cambiar un caudillismo por otro.

Una Venezuela distinta requerirá ciudadanos distintos. Con otra visión de su país y de su responsabilidad hacia él. Ejercer la ciudadanía pasa por cosas tan sencillas como respetar los semáforos, hasta algunas más complejas como la empatía hacia los otros y la consciencia de que todo derecho genera un deber. En el futuro tenemos que exigir a los políticos vocación de servicio, formación, respeto, transparencia y eficiencia, eso sí. Debemos demostrarla nosotros. Así como ahora debemos demostrar unidad y coraje entre ciudadanos.


Uno no puede reconstruir ni una casa de madera, ni un país si no tiene la visión de qué quiere. Francamente llega la hora de mirarnos al espejo y preguntarnos qué queremos, dejar de pensar que es imposible y echarle la culpa a un gobierno o a otro grupo de gente. El país es nuestro. ¿Lo haces ya o sigues esperando? Pero sea lo que sea debe ser una decisión tuya y no lo que alguien dice por ti, mucho menos comprar una fantasía que te venden. El país no nos lo van a regalar. 

lunes, 11 de abril de 2016

Intensa

Intensa. Ahora a las mujeres las llaman intensas. A las que están ahí, con la carne en el asador, desnudas en cualquier forma. Las primeras que las juzgan son las propias mujeres, y la palabra de turno es intensa. Es que tú eres intensa. Ahora resulta que una mujer profunda es intensa.

Intensa porque eres apasionada.
Intensa porque te atreviste a decir algo, a escribir algo, a mostrar algo. Intensa por el tono de voz y la gesticulación. Intensa por los temas que te gustan, o que te mueven. Intensa porque la forma cómo vives, como miras, como sonríes. Intensa por tu indiferencia o la forma de manejar tu sensibilidad. Intensa porque eres libre. Intensa porque no juzgas. Intensa porque pruebas. Intensa porque ¿qué dirán? No es una pregunta que te hagas con mucha frecuencia. Intensa porque luchas quitándote de la camisa, entregándote por completo, hasta la última gota, el último pensamiento, el último recoveco de tu vida un espacio para todas tus causas. Intensa por lo que das, por la forma desmedida, por la constancia. Intensa porque cuando amas eres capaz de navegar cualquier océano, de escalar todas las montañas, de esperar sola en el punto más seco, más frío, más árido, más hostil del mundo. Intensa porque no sueltas, porque no te entregas, porque peleas peleando, porque no siempre eres palabras dulces, porque no miras hacia otro lado, porque contestas, respiras, porque todo tu ser se avoca a tus motivos. Intensa por lo que sueñas, por su tamaño, su espectro, su color. Intensa por tus mundos internos, tus demonios, tus ángeles, las criaturas de mitología propia. Intensa por el color, el tono, el volumen de tu voz. Intensa porque no miras hacia los lados. Intensa porque miras hacia atrás para hacer más fuerte en el futuro, porque no renuncias a tus recuerdos, porque así como valoras tus sueños, valoras pesadillas. Intensa porque tienes alas y las usas. Intensa porque quieres y lo haces. Intensa porque piensas y lo dices. Intensa porque llegas al fondo.  

Intensa porque contigo nada es lo que se supone, ni lo que se debe, ni lo que espera. Intensa porque no te limitas. Intensa porque cuando te duele, te duele, cuando amas, amas, cuando odias, odias. Intensa porque no eres de porcelana, ni impoluta, ni perfecta. Intensa porque te dejas por los elementos, tanto como te dejas por la razón. Intensa porque no te debes a un lugar, a un puesto, a una época, a una espacio. Intensa porque no te limitas a tu tiempo, porque respetas tus indefiniciones, tus contradicciones.

Intensa porque eres indómita.  
Intensa por tu vocabulario.
Intensa por tus pasiones.
Intensa por la forma de verte al espejo.
Intensa porque no te maquillas.
Intensa porque te ríes.
Intensa por tu forma de caminar.
Intensa por como te vistes.
Intensa por tus humores.
Intensa por lo que callas.
Intensa por tu voluntad.
Intensa porque te dejas llevar. Intensa porque te plantas, porque alzas la voz, porque te aferras, por los aspectos de tu ser que son inamovibles. Intensa por tus principios, porque no pones la otra mejilla, pones el pecho. Intensa por como miras, por como sonríes, por como luchas, por como huyes, por como argumentas. Intensa por tus causas perdidas, por tu forma de creer, porque no te rindes, porque no claudicas, porque no bajas la cabeza, porque escuchas selectivamente.

Intensa porque aunque te cueste vas a creer en ti.
Intensa. Como si fuera algo malo. Como si lo mejor fuese al agua tibia, el término medio, lo que no implique ni riesgo, ni compromiso.

Sí. Intensa.

¿So what?