miércoles, 11 de junio de 2008

Ayúdame Freud



Hoy fue un día extraño. Es curioso lo que lo motiva a uno a lanzarse a decir cosas, sobre todo aquellas que los demás pueden oir, y muchas veces, no llegar a entender. En mi caso, en pleno miércoles, a mitad del día, con la sopa encima de la computadora y con el estrés de entregar más cosas de las que tengo tiempo de redactar, me encuentro con una foto de una chama llevando un paquete de paja a la Asamblea Nacional y un post de mi gran amigo y curruño Juan José Aguerrevere (se llama Toto, pero para mí siempre será Juan) y pienso que llegó la hora de comenzar o volver a escribir. De algo, de todo, de aquellas cosas que José Humberto y Anacris siempre me decían "tienes que escribir eso!".
Pues aquí estamos, porque cuando uno siente que nació para decir cosas, guardar silencio resulta imposible. Definitivamente mi sueño de carmelita descalza ha terminado. La vida hay que comentarla.

1 comentario:

Toto dijo...

Bienvenida!!! Nos vamos a insultar demasiado!!!