domingo, 27 de julio de 2008

Cama 3 Está Agitao

Esta semana me tocó vivirla prácticamente toda en la habitación 337 de una clínica de Caracas. Mi mamá sufrió un episodio grave, del que ahora nos recordamos con "menosmales" y "qué sustos!". Afortundamente mi contacto con las clínicas no ha sido regular y por ende el estar en ella en calidad de acompañante de un cuarto como el 337 es algo de lo que sólo tenía una vaga idea.
Hasta esta semana mi concepto de una enfermera era demasiado wikipedia. Uniforme blanco, sonrisa Colgate, carita de Virgen de Rafael, vocecita de maestra Gimena. Sin embargo, cuando mi mamá salió con cara de "el chupacabras existe" de Terapia Intensiva, me di cuenta de que la realidad es otra totalmente. Fue como esa sensación que le dio a uno cuando chiquito se enteró lo que los papás hicieron para que uno llegara al mundo.
Lo cierto es que cuando vi a mi mamá toda llena de tubos, que parecían una reparación de las de la Francisco Miranda me entró una sensación de ternura que no puedo explicar. No sentí tristeza porque gracias a Dios ya sabía que iba a estar bien y ya después de que sabes eso no te sientes triste sino agradecida y apurada porque se mejore. Lo que me enterneció más fue enterarme de que su compañero de sala de Cuidados Intensivos tuvo un problema grave que lo hizo gritar toda la noche:
- Quierooo haceeeerrr puppúuuuu!!!!!!!!! Ayuuudeeennmeeeeee!!!!-
Una y otras vez aquel hombre, ya de avanzada edad gritaba y rogaba por ayuda para lanzarse al acometido fisiológico.
Mi mamá espantada, desde el desvanecimiento de sus sedantes, escuchaba como desde el puesto central de enfermeras le contestaban, también a gritos:
- Haga pupú. Haga en el pañal!!!- A lo que de nuevo se escuchaba con angustia: - No pueeddooo!!! Ayúdenmeeee!!! Quiero hacerr púuuuuuuuuupuuuuuuuu!!!!!
Al final mi mamá harta de los gritos y empezando a angustiarse ella misma, le pidió a un joven enfermero, cual madraza:
- Hijo. Ayuden a ese pobre hombre. Háganle algo de cariño que está muy angustiado.-
La respuesta fue una mirada de esas que le da a uno los mesoneros cuando devuelve un plato porque no está bueno. El enfermero se dio la media vuelta y siguió con su guardia y la seguridad de que el amigo lo único que necesitaba para hacer pupu era decidirse a cagar en el pañal.
Lo cierto es que varias horas más tarde, un poco más de doce, el amigo logró hacer pupú. Después de gritos y gritos, y un médico que escuchó, le mandaron a poner un supositorio. Cuando la enfermera fue a cumplir con su terrible labor descubrió que el señor tenía algo así como:
- Es una piedra. Tiene algo atracado. Vengan a ver esto.- Sí, una gran masa de pupú que durante toda la noche trató de salir y no pudo se había solidificado haciendo que el amigo tuviese su propia ruina maya dentro de sí. La enfermera lejos de calmar al paciente con ternura invitó a todas sus colegas a que fueran a ver la mierda petrificada.
Después de unos días nos enteramos que el señor estaba bien, imaginamos que con sus vías intestinales como la propaganda de Senokot.
Lo que si no deja de asombrarnos es la actitud del personal de la UCI. Se lo comentamos a un doctor quien rápidamente comentó:
- La UCI es el lugar más inhumano del planeta-
Irónicamente el propio doctor, famoso, respetado y jefe en la clínica tuvo su experiencia cercana del tercer tipo. Resulta ser que por una taquicardia tuvo que pasar una noche entre el repertorio de camas de la Unidad. A la media noche le dieron ganas de ir al baño por lo que solicitó a una enfermera ayuda para levantarse.
- Haga en el pato. Usted no se puede levantar- Le dijo la muchacha.
-Yo no quiero hacer en el pato! Quiero ir al baño, no puedo hacer pipí en un pato. Por favor- Dice el doctor/paciente.
- Qué no. Usted va a ir en el pato, lo siento. Aquí no se puede ir al baño, está claro?-
- Yo soy el Doctor Fulano de Tal y quiero ir al baño!!!- Dice él.
Con eso la enfermera se voltea y se va para el puesto donde están sus colegas y dice:
- Mira, Cama 3 está agitaaaoo. Denle un mogadón.
Y allí con su pato y su pastilla pasó la noche.
Eso es lo que se llama ironía al máximo. Cuidados intensivos en el lugar más inhumano del mundo.

3 comentarios:

Carito dijo...

Lamento mucho leer esto. Hace algunos años yo trabajé ahí, en esa terapia intensiva, en esa misma clínica. Había un proyecto para humanizar el asunto. Yo quedé tan conmovida con el tema que hice mi tesis al respecto y en mi. Que tristeza me da saber que no queda mucho de eso al parecer.... En fin, menos mal que tu mamá ya salió de eso!

maranga dijo...

que dolor y que susto!!! y pobre señor de la piedra, menos mal que ya está bien...

Facility manager dijo...

Clara, que buena pluma tienes; me encantó la finura de contar una historia.,
Seguiré leyendo, me encantó
Alberto