sábado, 6 de septiembre de 2008

Pañaleras. Placenta. Pezones.


A mis casi 30 años (que yo siento que siguen siendo alrededor de 22) es muy normal que la gran mayoría de mis amigas ya tengan hijos o al menos estén pensándolo. Yo no soy para nada ajena a los chiquilines. De hecho tengo siete sobrinos, ya casi todos grandes, al menos ya no hay pañales en la casa. Yo me considero alguien que le encantan los niños. Yo les enseñé a mis sobrinos a decir la gran mayoría de las groserías de dicen, llamé a fastidiar a sus amiguitos para reírnos un rato, contamos chistes, les dí Coca-cola a las 8 de la noche y una vez hasta les maquillé el torso con una pintura de travesti que le tardó a mi hermana cuarenta y cinco minutos para quitar en la bañera , y yo recibí durante la misma cantidad de tiempo varios insultos e improperios.
Lo cierto es que we are hitting baby town. Abundan los baby showers con el jueguito a la compota, el sanduchón y la abridera de regalos clásica, estilo las despedidas de soltera,
- Aaaaa, el tira leche!!! Grraaaaciiiassss.
- Si mi amor es una maravilla. Cuando yo tuve a Joaquín Armando no sabes lo que fue...bla bla bla bla...pezón bla bla bla pañalaera...- y sigue así como por media hora hasta que se abre el siguiente regalo y todo vuelve a empezar.

Pues yo no sé si es que mi casa está encima de un cementerio indígena o lo que fue en algún momento una planta nuclear, pero yo siento que mis hermanas jamás fueron así. En mi casa no se monopolizó el tema coches, el tema placenta, es decir, yo ni sabía que dar pecho realmente dolía. Yo las veía enchufar el pana a la cuestión y nos poníamos a hablar de quien le montó cachos a quien o de que bolas que fulanita ganó el Miss Universo con ese macro culo. Claro, cabe la posibilidad de que yo vivo en otro planeta y realmente no soy la persona indicada para tener al lado cuando estás enfermo o en esos rollos, no es que no sea solidaria, yo voy y te compro sushi, pero no tengo ni idea de cómo comportarme estilo enfermera. Yo estoy Clara en mis limitaciones.
Lo cierto es que anoche estuve en un matrimonio y de repente mi mejor amiga y yo (ella también está sin hijos por el momento) nos encontramos tomándonos la champaña un poco más rápido de lo usual. En general porque nos veíamos en conversaciones en las que teníamos absolutamente nada que decir.
Los temas eran todos:
-Qué hace tu bebé?
-Yo me inché en el mes 7.
-Julio Armando ya empezó el colegio.
-Estoy viviendo con mi suegra y paso todo el día recogiendo los chupones.
-La voy a meter en el Merici porque las jardineras son más bonitas que las del Mater.
En fin. No es que no lo entienda. De hecho, yo le conté a todo el mundo el día que Helga se salió a la calle y asustada queriendo entrar, escuchó el timbre del seguro de la reja de mi casa y se paró en dos patas y la abrío (For the record: Helga es un golden retriever), así que de alguna forma sé lo emocionante que es ver la evolución de un ser querido y contarla. Sin embargo no entiendo por qué de la noche a la mañana ya ni se puede hablar de cine, de teatro, de algún chisme o de trabajo.
Esta situación da terror por múltiples razones. En primer lugar es algo que uno ve y que no quiere ser, pero a juro nos vemos forzadas a preguntarnos si es inevitable. Claro que con este punto uno entonces se aferra a las tres o cuatro amigas que no han caído en eso y que con la chama a punto de cumplir tres o cuatro meses ya están pensando en volver a trabajar, y que de hecho, te preguntan a ti por tu vida y no están pensando que ya llegaste y vamos solamente a hablar de la camisa manchada de buche.
Luego también está el tema de ver a la gente descoñetada, agotada, cansada. Quizás el monotema sea inevitable porque dejas de hacer un montón de cosas que antes hacías. Como a mí me gusta mi vida tal cual como está el día de hoy, me da terror pensar que voy a tener que pasar 10 años con Teletubbies, Juan Corazón y algún animal de un color absurdo estilo Barney, que para la generación de mis hijos seguro será una vaina creepy como un Alacrán verde fosforecente.
Lo otro es que también la gente descarga el estrés de la responsabilidad. Eso también aterra. Yo no soy ni maternal, ni ordenada, ni soy de esas gevas que jamás se les pasa un detalle. Qué puedo decir, aquí va el tema de las limitaciones again. Tengo cuatro perros, todos ellos con pulgas porque se me olvida ponerles el collar (al menos lo compré, eso sí cuando a mi perrita la mordió un Fila Brasilero le puse su medicina como las buenas), a mí se mueren todas las matas, me multaron en Chacao el otro día por dejar el carro absurdamente mal estacionado y me acordé de pagarla porque me tocaba cambiar de cartera y casualmente encontré el papelito, tengo el certificado médico vencido desde hace dos años, me casé hace tres meses y pico y todavía no he cerrado algunas listas de boda y así...en pocas palabras, en estos momentos hay un carajito graduándose de la Universidad Central de Venezuela en psiquiatría que va a hacer una bola de billete a costa de mis hijos.
En todo caso aterra y lo que más aterra es la presión que pone la gente para que uno se embarque en la maravillosa odisea...
- Y bueno, y para cuándo???? Van a ser papás 40tones?????
- Bueno, Manuelita ya va a cumplir 30 así que me imagino que querrá tener chamos pronto.
- No es bueno tener hijos viejos. Los papás viejos siempre son sobreprotectores y como estresados (osea, gracias, además de desastre por mi edad voy a hacer sobreprotectora y ladilla).
Y mi comentario favorito:
- Sabes lo que dicen...que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.
Quisiera decirle a todo el mundo que se pone en este plan, que al menos yo pienso que el punto no es plantar el árbol, sino que este crezca sano y fuerte. Lo mismo con escribir un libro, con la cantidad de mierda que hay en las librerías empezando por cosas como El Secreto y las secciones de Autoayuda, lo último que hay que estimular es que algún imbécil escriba cualquier vaina, para esos están estos blogs. Ahora con el hijo más todavía, el rollo no es tenerlo, es saber llevarlo, criarlo para que no sea uno de esos peladitos que a los 8 años ya está regotteneando como Chino y Nacho y cantando cosas como:
" quiero hecertelooo, leentoo, leeentoo." y el papá y la mamá al lado te dicen “Isabella Teresa es un vacilón, jajaaja”
Lo cierto es que me siento terriblemente confundida. Lo que nos preguntábamos ayer era si inevitablemente vamos a tener que dejar de ser quienes somos por tener un chamo. Yo quiero ser como mi amiga Jessica por ejemplo, que sigue siendo una más de nosotras y además es la mamá más mamá que conozco. No quiero dejar de ser yo porque realmente no quiero. Es más, siento que ahora más que nunca es mi momento de ser yo, que estoy en la época de mi vida en la que voy a trazar el caminos para cumplir todas mis metas, que estoy en la edad para realmente disfrutar mis amigas, mi juventud, mi tiempo, mis tacones, mis bikinis, mis ganas locas de trotar.
No quiero pensar que bajo ningún concepto algún día me van a ver en una fiesta se me van a acercar y voy a ser toda Pañaleras, Placenta y Pezones. Y las que se han ido por ese camino, las entendemos, pero hell ladies, we want you back. Es un fastidio tener que pararse al lado de una gente con la que uno ha gozado tanto durante toda la vida y tener que comportarse como una Miss Portuguesa cualquiera en pleno Miss Venezuela, es decir, dices tres pendejadas estilo, lograr la paz mundial, eliminar la pobreza y fomentar la familia como célula fundamental de la sociedad, pero que en este caso son: síiiii o aaayyyy qué cuchi y después seguir con una sonrisa de poker que esconde el pensamiendo: qué coños hago yo aquí?????
Si algún día me vuelvo eso, plis mándenme este post.

4 comentarios:

Toto dijo...

esto es lo mejor que has escrito!
"La voy a meter en el Merici porque las jardineras son más bonitas que las del Mater" - te pasaste

Manuela Zarate dijo...

Jajaja,Qué te puedo decir???? Es lo que yo oigo a estas alturas, sólo te puedo decir que, it was a scary friday night!

Facility manager dijo...

Hola Manuela:
Yo escribí un post el otro día que era sobre el arbol. el libro y el chamo. Tienes toda la razón cualquiera puede hacer a los carajazos las tres cosas; lo importante es hacerlo bien. Cuidar el arbol, (menos mal que coloqué la foto 20 años después), el libro, (ya van dos), y el chamo. (que tuve y crié tres postizos, pero muy queridos)
Así es amiga, como siempre, excelente pluma. Bravo!!
Alberto

Senior Manager dijo...

Hola Manuela, no te imaginas como me he identificado con este post... Yo tengo 40 estoy casado y no quiero tener hijos y por fortuna mi esposa tampoco. Así que somos como una especie de extraterrestres en un mundo lleno de parejas con deseos de procrear tan arraigados que hasta se van a otros países (muy lejanos) a adoptarlos.
Aquí somos normales hasta que sale el tema niños... De hecho, en algunos casos hemos decidido decir que no "podemos" para no entrar en polémicas y dejar de perder el tiempo en hablar de asuntos que no deberían interesar a nadie más, sobre todo sabiendo que seremos nosotros los que tendremos que cargar con todos los gastos (no ellos) y con la consabida pérdida de nuestras vidas para dedicarnos a cuidar de otra(as).
¿Por qué la gente será tan metida?

Bueno gracias por el refrequito de saber que hay gente que opina igual que yo... espero que a ti también te alegre. No te dejes influenciar y vive la vida que tu quieras sin tener que seguir los paradigmas de los demás.
Slds
SM