viernes, 31 de octubre de 2008

DEJEN EN PAZ AL VENAO

Mi amiga Verónica no la quieren perdonar porque montó cachos. Juan está molesto con ella porque es amigo del novio. Aparentemente eso le da autoridad para tomar partido en el asunto.
Además el cuento de Verónica es un tanto extraño. Ella de chama era súper callada, tranquila. No tenía muchas amigas en el colegio. Era de esas que cuando la maestra le preguntaba algo respondía con una voz que era casi un susurro. Con el pasar del tiempo Vero se ha vuelto un tanto más aguerrida. No bien comenzado quinto año bajo un tanto sus notas y dejó de tener el cuadero al día, perfecto, subrayado y de traer siempre la bata de laboratorio. Todo comenzó por el novio, Arkos que era un rockero de esos que espantan. Tatuajes, piercing, ropa negra, botas de cuero, todo el combo. El hecho de tener novio distrajo a Verónica y la sacó de ese mundo de buenas notas y revistas tontas que hablan de no sé qué actor.
Vero no es que se volvió mala, simplemente descubrió que había otras cosas además de tener 20 en todo, además de complacer a su mamá en todo, además del perrito y su mejor amiga. Eventualmente en la universidad Vero en un par de ocasiones se dio unos besos y algo más un par de veces cuando "Arki" estaba de gira. Porsupuesto para la gran mayoría de las personas esto trascendió al nivel de: "Montar Cachos" como si fuera cualquier padre de 2 hijos, que llama a su esposa a las 7 de la noche para decirle que le guarde la cena que ella se partió el culo preparando, porque su jefe que es un hijo de puta lo mandó a última hora a preparar un informe para mañana porque tiene que mandarlo a los "jefes de afuera" cuando en realidad el tipo lo que va a hacer es agarrarse a la secretaria, que tiene tremendas tetas operadas, enormes y llevársela para un barsito, a tomarse algo (cosa que su esposa le ruega que hagan todo el tiempo, pero nunca hay ganas o es una gastadera de real porque todo está caro), se van a besar y después se la va a llevar a un motel de quinta por enésima vez.
Pues no creo que el caso de Vero sea igual y me parece injusto que Juan no le quiera hablar porque se enteró de este tema. No soy yo quien para juzgarla pero en el tema de los chachos hay mucha, pero mucha tela que cortar.
Hay gente que dice que monta cachos el que ve con deseo a alguien que no es la pareja. Osea que cualquier fantasía sexual que no incluya al susodicho está faltando.
Hay otros que dicen que corazón que no ve, corazón que no siente.
Hay otros quien piensa que el tema de los cachos es relativo porque forma parte de la falibilidad del ser humano, de su capacidad para equivocarse, para descarrilarse en cualquier momento de flaqueza y que por lo tanto no debería ser tan castigado por la pareja y por la socidad.
Yo creo que el tema de los cachos es relativo pero porque la sociedad los juzga muy distintos si quien los monta es un hombre o una mujer. Si Vero no fuese Vero sino que fuese un tipo cualquiera entonces fuese tremendo macho. Se lo estarían aplaudiendo y Juan no estaría arrecho con ella, sino más bien diciéndole para irse a tomar unas cervezas y dándole consejos para que la chama no se entere. Muchas mujeres incluso son permisivas con los hombres y serían muy duras con ellas mismas o con sus amigas si alguna vez sucumbieran ante el deseo de estar con otra persona.
La única verdad es que nadie tiene la verdad en la mano. Hay cachos coños de madre que no tienen perdón, que son los premeditados, donde queda una pareja destruida y quizás una familia porque vino un tercero en discordia a destruirlo todo, por envidia o hasta muchas mujeres que lo han hecho porque no consiguen una pareja decente y caen en desesperación. Pero lo cierto es que somos seres humanos, que no somos perfectos y que nadie tiene por qué juzgar a los demás.
Incluso, por algo dice el dicho, que cuando apuntas un dedo a los demás estás apuntando tres a ti mismo.

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