viernes, 3 de octubre de 2008

El Romance de Leonardo




De Dmitri Mehrekovzky. Mi libro favorito. Quizás por una razón más sentimental que literaria, es porque mi papá lo adora y no me dejó en paz hasta que se covenció que lo había leido. No fue fácil conseguirlo. Primero, fue por Amazon, me llegó una edición muy vieja en inglés, que casi se me deshacía en las manos. Luego lo vi en Italia en un viaje, en Italiano. Cuando por fin aprendí a hablar Italiano lo encontré en España. Una versión barata, de bolsillo, excelente. Amé cada una de las páginas de este libro. Mehrekovzky es sencillamente brillante. Este Leonardo es quizás unos de los personajes más bellos que he leído. Al final lo sentía parte de mí. Su melancolía, su tristeza ante saberse un hombre genio en un mundo plagado de supercherías y fanatismos ilógicos, su pasión por la belleza y por la inteligencia están plasmadas con una pluma impecable.
Una de las frases que más recuerdo del libro fue una que le dice Leonardo a un funcionario de Florencia. Leonardo había sido encargado de pintar unos grandes oleos para el Palazzo donde estaba la sede de gobierno. El quería hacer unas escenas de grandeza y elegancia, pero el funcionario le pedía escenas de guerra. Leonardo se niega, dice que no debería el gobierno hacer ese tipo de propaganda, sino más bien presentar a la ciudad desde un punto más elevado. El funcionario le dice que al final lo único que importa en el gobierno es lo que quiere el pueblo, y el pueblo quiere guerra. Por ende lo despiden y se incorpora Miguel Angel.
Leonardo antes de irse le dice al funcionario:
"Claro, hay que escuchar al pueblo, pero a un hombre instruido no hay por qué escucharlo. Un hombre instruido e inteligente puede equivarse. En cambio la voz del pueblo, es la voz de Dios."
Amo, esta cita. La ironía y el sarcasmo en gota. Casi nadie la entiende y mucha gente me ha dicho que es incoherente. Yo veo perfecto la burla que Leonardo le hizo al funcionario. Este, obviamente, se quedó sin entender, y al contrario estuvo de acuerdo con Leonardo.

No hay comentarios: