domingo, 19 de octubre de 2008

Sunday

Estos domingos de ansiedad. Detestables. Son ganas de estar en un lado y en todos a la vez. Son ganas de que el tiempo no pase y de que termine de pasar. Coño. Es el libro que se acaba de la manera más inhóspita. Gracias Mario Vargas Llosa por recordarme que este mundo es una mierda y mierda se queda, y el bueno no gana, no tiene por qué ganar. Adoro a Vargas Llosa, pero Vargas Llosa adora los personajes mediocres, o no los adora, los hace los héroes de las novelas para que tú te des cuenta de que la vida es así, de que el mundo es así. Mediocre.
Odio la televisión el domingo. Te repiten todo lo de la semana como para que no se te vaya a ocurrir pensar que es un día perdido. El cine es un asco. No pienso ir a caminar sobre cotufas aplastadas para ver una película en la que un pana se lanza desde un 747 y cae en una lancha y dice algo “inteligentísimo” como: “man that was close” y casi 400 idiotas se ríen.
No quiero comer tampoco, me siento como un pipote, y a la vez siento que le debo al domingo comerme algo. Los domingos siento que la vida se me debe algo pero no sé qué es. Los domingos siento que quiero ser todo y nada a la vez. Los domingos por más que intente me miro al espejo y lo que veo es una hilo constante de tristeza.

1 comentario:

Toto dijo...

Ve a ver Mamma Mia. No es la revelacion del año pero por lo menos te alegra el domingo.-