domingo, 2 de noviembre de 2008

1001 Libros

El otro día encontré en medio de la biblioteca de mi casa un ejemplar de 1001 Que Leer Antes de Morir, parte de esa colección que incluye discos y películas. Obviamente no pude escapar a la curiosidad de ojear la cuidadosa selección. Me preguntaba si sería más bien comercial o literaria.
A medida que fui pasando los nombres de los títulos me sentí una ignorante. Sobre todo porque la lista está organizada en orden cronológico, de modo que al principio están todos los clásicos, El Asno de Oro, Amadís de Gaula, que para mí fue el libro que hizo descubrir que mi relación con la literura sería mi pasión más profunda. Sin embargo, a pesar de que creo que he leído algo en mi vida, sentí que no he leído nada, Las Mil y Una Noches, por ejemplo, es un clásico al que necesito atacar. Otra cosa que me llamó la atención es que los textos que describen los títulos en cuestión no tienen como fin resumirlos, sino describir brevemente la historia y hacer uno que otro comentario sobre su significado en el mundo literario. Lo que despierta en mí una curiosidad casi irrestible.
Es por esto que a medida que fui avanzado comecé a sentir lo mismo que la primera vez que fui a una de mis librerías favoritas, El Ateneo en Buenos Aires, una profunda melancolía, porque fue allí donde por primera vez caí en cuenta que por más que lo itente jamás me alcanzará vida para leerlo todo, todo lo que quiero.
Seguí viendo los títulos y luego comencé a marcar las páginas con los que había leído, sin caer en la tentación de llevar la cuenta. No quiero que este "ejercicio" sue vuelva una carrera para acumular números de obras leídas, quiero más bien acumular experiencia, no dejar pasar nada, buscar la literatura que llama al alma, que vale la pena y no perdérmela.
Al mismo tiempo comencé una especie de "reto privado" con el autor de la selección, discutir en secreto, discentir sobre los títulos que no fueron incluídos entre los 1001 libros que el considera que hay que leer antes de morir pero que para mí son vitales.
Esto me sucedió porque me di cuenta que no está presente mi favorito: El Romance de Leonardo de Dmitri Mehrekovzky, ni Pedro el Grande, libro que hoy en día busco y que estoy segura será un reto encontrar. Tampoco están los Hermanos Karamazov de Tolstoi, aunque sí está Guerra y Paz. No se encuentra así mismo el nombre de La Metamorfosis de Kafka, increíble que alguien piense que se puede morir creyendo haber leído si no se experimento esa sensación tan profundamente desconcertante de vivir junto a Gregorio Samsa su transformación en un "asqueroso insecto."
En fin, que ahora mi vida de lectura se ha vuelto un juego. Un juego por ir descubriendo los méritos de los títulos que leo y que están incluídos en la selección o bien discentir acerca de la escogencia de su autor (por ejemplo dos títulos de Paulo Coelho entre los cuales está Veronika Decide Morir, que al menos sí considero la mejor de sus obras, pero no El Alquimista y una más que cuando la vi me pareción que íbamos a terminar con un amplio repertorio de autoayuda con cosas como: Cómo Mandar a la Gente Pal Carajo.)
No sé por qué pero este proyecto tan pequeño, tan mío, esta especie de intercambio literario netamente imaginativo y con alguien que no sabe que existo me parece fascinamente. Es quizás otro susurro del fantasma que vive en mí y que me recuerda todos los días que nací para escribir. Bien o mal, hay voces que quieren salir, y siempre buscan su garganta a través de los ojos de la lectura. Quizás, aunque he intentado por miles de medios librarme de ellas y dedicarme a oficios mundanos y cotidianos, no encontraré la forma de evitar someterme a ellas. En todo caso, espero al menos yo poder leerme antes de morirme. Por ahora, nos divertiremos enormemente con los títulos de los demás.

2 comentarios:

Toto dijo...

Tenemos el mismo libro. Y despertó en mi la misma curiosidad y la misma rabia que no me los voy a poder leer todos. Pero si necesitas motivación: book club y nos vamos leyendo el mismo para por lo menos tener a alguien con quien comentar.

Manuela Zarate dijo...

Siiiii...yo me acabo de terminar: La Cartuja de Parma. Acabo de empezar...El Proceso de Kafka...pégate!!!!