jueves, 6 de noviembre de 2008

Brandon Walsh es Negro


Anoche me puse a ver, lo que pude aguantar, de la nueva versión de Beverly Hills 90210. Cualquiera que baje de los 40 años seguro fue fanático de Brenda, Kelly, etc… etc… La verdad es que me aterró ver anoche el programa, porque lo que me vino a la mente fue:
“Qué estúpidos éramos!”
No sé qué tan malo era en comparación con la serie vieja. Pero realmente me sorprendió la calidad de basura del programa. Lo que otro que me llamó la atención es que ahora Brandon Walsh es negro. Definitivamente estamos en la era Barack Obama. Lo más cómico del asunto, es que cuando vi al nuevo Brandon más bien me dio la sensación de que siempre debió ser negro. No sé por qué.
Este nuevo elemento en la trama hasta cierto punto quizás sea algo de la hipocresía gringa de tratar de incluir a todo el mundo lo más posible, de ser “politically correct” hasta las medias, todo en aras, no de una supuesta unidad de las razas, sino de incluir a todos los sectores demográficos para que así el rating del programa sea lo más alto posible.
En todo caso. A los 15 minutos tuve que apagar el televisor pensando que con razón cada vez las generaciones producen gente menos preparada, más frívola, más ignorante y el mundo se va volviendo más vacío. No sé si es que desde siempre yo me he visto como un outsider de la gran masa de gente que no lee, que no es sensible en general. De hecho reconozco que ante muchos temas yo sufro de hiper-sensibilidad.
Soy la propia que cuando la fiesta se pone demasiado vacía, cuando mis interlocutores no dejan de hablar de zapatos y aviones (cosa que me pasó el viernes), me aíslo, me cierro y me empieza a invadir una melancolía que no puedo describir. Es como una tristeza de ver que la gente no se da cuenta. Es el peor desperdicio que existe. El de materia gris y el de sensibilidad. Tantas cosas que realmente importan en la vida, tantas causas que hay en el mundo para seguir, tantas razones para luchar, para pelear, tanta tristeza, como diría Fito Paez "tanto tango, tanto dolor" que no alcanzan las personas, ni los recursos, ni el tiempo. Todo ese potencial que tiene cada persona de hacer algo, de levantar la voz y nadie hace nada.
En fin. La serie es una porquería. Y feliz regresé al El Proceso de Kafka. Nunca la luz de la lámpara sobre mi mesa de noche me había parecido tan reconfortante. Nunca más ganas de leer. Nunca más ganas de tirar el remo y dormirme en mi propia isla.

1 comentario:

Doña Treme dijo...

No vi el programa nuevo, pero alguna vez vi el original y si era muy tonto... Una gringada clásica.
Sin embargo, muchos programas tenían la misma carga de tontería en el pasado y surgieron personas brillantes de esas generaciones. Quizas porque la TV era un medio más y no el único medio de entretenimiento. Hoy día a los niños los aquietan a punta de películas en DVD portátil, de Wii para que sea "como jugar tenis" En lugar de llevarlos en realidad a un parque.Todo viene en formato rectangular...