jueves, 27 de noviembre de 2008

Obesion

Esta mañana me levanté pensando, que tengo que dejar de pensar en lo que estoy pensando.
Todo el tiempo pensando. Y sé que no debo pensar en lo que estoy pensando.
Odio ser exclava de mi pensamiento. Es como la marea. Por más que quisieras empujarla, vuelve. A veces sube. Otras baja. Pero las olas siempre, siempre están allí.
Tengo que dejar de pensar en lo que estoy pensando.
Me regalo entonces este provervio chino:
Si lo deseas, nunca llega.
Si no le temes, no llegará.

Ya sea con libros. Con trabajo. Con ideas. Tengo que dejar de pensar en lo que estoy pensando.
El día que consiga dominar el pensamiento será como descubrir el fuego.

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