domingo, 30 de noviembre de 2008

Savonarola Vive


Tú estás sentado en tu banco, acompañando a tus amigos que se están casando. Te fijas en el vestido de una señora, piensas que estás viendo una mosca pasar y de repente estás debatiendo contigo mismo si Yoko Ono tuvo realmente la culpa de que Lennon y McCartney se odiaran, cuando escuchas un grito:
- ¡Qué el fotógrafo por favor no distraiga a los novios!
La gente se ríe. Esperan que el padre eche un chiste como para aliviar la tensión. Nada. La ceremonia sigue. Empiezas a recordarte de lo coño e madres que eran los curas cuando eras chama. Llega el momento de las lecturas. Una suave voz de mujer dice:
- Primera lectura. Carta de San Pablo a los...-
- ¡Esa no es!- Interrumpe el cura. Se oyen las risas generalizadas en toda la iglesia. Dos niños empiezan a gritar. Un pequeño desorden en la sala. La mujer vuelve a leer algo. Tampoco es. El cura se para de su silla y cruza el altar hasta el atril, con una cara de que está pensando algo como “pero qué clase de mema, impía, piensa que la primera lectura puede ser una Carta de San Pablo. Gilipollas, joder. Qué lo mío es una iglesilla de las sierras de MadriZ (Madrid). ¿Y el cabrón este se acerca a tomar fotos? Qué piensan que son RoJ Estars. Es que estos venezolanos no se enteran."
Se logra encontrar la lectura correspondiente y llega la hora del Evangelio. Nos ponemos de pie. El cura va a comenzar a leer apoteósicamente, mientras el fotógrafo que obedece al mandato de no distraer a los novios, camina por la nave central de la iglesia tomando fotos de los invitados. Fue entonces cuando el cura con una voz, que se afincaba en su acento español un tanto gastado por el roce tropical, lanzó una especie de grito, que más que grito fue como el rumor de un deslave:
- Hombre, fotógrafo. ¿Es que tú no vas a escuchar la palabra de Dios? ¿No entiendes que durante este momento, nadie puede ser más importante para quienes estamos aquí que Dios? Que, ¿No puedes estarte quieto y escuchar el Evangelio? Te advierto que si no le das entrada a Dios en tu trabajo no serás tan próspero como esperas, y cuando se saca a Dios de algo entonces ese espacio lo toma: EL DIABLO.
Tú piensas ¡Mierda! El cura dijo diablo en plena iglesia. Es como decir bomba en un avión. Te dices mejor chequeo el celular porque si suena vas pa´la hoguera. El fotógrafo como un fantasma se fue a sentar en una de las naves laterales, probablemente pensando ¿Qué coño se cree ese cura? Ahora estos pobres carajos van a tener tres fotos de su matrimonio y todas de los pajuos que están aquí sentados, ninguna de los dos, y de alguna forma u otra va a ser culpa mía. ¡Qué bolas! Calarme este guevon y no voy a poder cobrar el trabajo completo.

Tú sigues en tu banco. Escuchas al cura. Ves que un par de tus amigos se levantan y se van porque hay algo que no soportan. Huyen de la posibilidad de que pase algo y que el cura les grite. Una indignación que sirve para salir a y hablar paja.
Adentro la ceremonia sigue. El sermón matrimonial empieza por detallar los males del mundo: La crisis económica, el atentado terrorista de la India, cataclismos, desastres, faltó mencionar algo como, si usted calienta envases de plástico en el microondas le va a dar cáncer. Por un momento piensas que el tipo está allí para inducirnos al suicidio colectivo. Después lo oyes hablar de lo difícil que es creer en el amor. Piensas una geva le hizo algo a este pana, porque ese comentario huele a despecho. Sigue hablando y empieza a criticar a la gente que no quiere tener hijos. Dice que es egoísmo no procrear por querer superarse. Piensas, claro, unámonos a la campaña: El Condón Mata, con su imagen principal: Los Niños Hambrientos de Etiopía. Cuando va a terminar mejora la cosa y termina por decir que la lección es que cada día tiene sus preocupaciones. Verga verdad. Hoy sábado me preocupo por comprar los regalos de navidad, el lunes me estreso por lo de Globovisión. Gracias curita, dijiste algo bueno.
La ceremonia va a terminar. Los novios van a comulgar y otra vez se le recuerda al fotógrafo que está allí para todo menos para tomar fotos:
- ¡No haga fotografías durante la comunión!
Cuando los novios salieron se sintió un alivio generalizado.
Todo el mundo hablaba del cura. El cuento comenzó a degenerarse hasta el punto que alguien dijo: Ese cura es un vómito. Algo un tanto exagerado. Lo cierto es que para muchos agnósticos ese día fue una especie de renovación de votos. Para el fotógrafo la confirmación de que, Savonarola vive, El Papa se hartó de los paparazzi, y por eso él como fotógrafo de ahora en adelante se va a dedicar exclusivamente al mercado judío. Shalom.
A Chucho y Raquelita, que van a ser los más felices del mundo y cuyo matrimonio pasará para la historia, porque la mejor forma para celebrar es riendo.

3 comentarios:

Toto dijo...

The Cura from HELL! Love it!

Facility manager dijo...

Que buena forma de escribir, que envidia cochina..!! Gracias por hacerme reir en este maremagun de Macondo. Ya no somos ni Caracas desde hoy. Caracas es de la quebrada de chacaito pa´llá. Que seremos nosotros?
FM

Manuela Zárate dijo...

FM! Gracias, de verdad, un honor viniendo de ti.
En cuánto a qué somos...no sé...por ahora lo llamo La Ciudad de la Furia o la Ciudad de Locos Corazones. Pero tienes razón, Qué seremos?