martes, 16 de diciembre de 2008

Surrealismos de Moto Taxi


Cuando alguien te cuenta que una persona del trabajo estaba montada en moto taxi y que el conductor se para en un momento, saca una pistola y le dice:

- Tranquila que esto no es contigo. Es el bicho que está allá que me debe una.

Acto seguido comienza a disparar tratando de matar a un tipo que iba pasando por la calle.

Esa misma persona me contó que a otra persona de su trabajo que osó montarse en moto taxi, la dejaron parada frente a un semáforo mientras el motorizado se bajaba, corría a donde estaba una señora y le robaba la cartera. La mucha salió corriendo. El motorizado al percatarse le grita:

- Eyyyy no te vayas vale.

Ella se devuelve, le paga la carrera y le dice:

- Pana, le estabas robando la cartera a la señora. Toma tu plata pero no me hagas nada.

Y sale corriendo.

Lo más sórdido de todo: es que en ambos casos había cola, peatones, hasta policías cerca. Nadie hizo nada. Hoy en día los disparos son para la Ciudad de la Furia como las gotas de agua. Caen en cualquier lado, en cualquier momento, sin que nadie los pueda predecir, ni detener.

Creo que lo único que queda son las palabras de Conan Doyle:

"Si queremos efectos extraños y combinaciones extraordinarias, debemos buscarlos en la vida misma, que siempre llega mucho más lejos que cualquier esfuerzo de la imaginación. […]La vida es infinitamente más extraña que cualquier cosa que pueda inventar la mente humana. No nos atreveríamos a imaginar ciertas cosas que en realidad son de lo más corriente. Si pudiéramos salir volando por esa ventana, tomados de la mano, sobrevolar esta gran ciudad, levantar con cuidado los tejados y espiar todas las cosas raras que pasan, las extrañas coincidencias, las intrigas, los engaños, los prodigiosos encadenamientos de circunstancias que se extienden de generación en generación y acaban conduciendo a los resultados más extravagantes, nos parecería que las historias de ficción, con sus convencionalismos y sus conclusiones sabidas de antemano, son algo trasnochado e insípido."

Es como si un cuadro surrealista tomase vida de repente, con todo su desorden y su sin sentido. Definitivamente para quien escuche los cuentos de la Ciudad de la Furia los encontrará poco creíbles. No hay mente humana que pueda atreverse a imaginar nuestra realidad, menos aún, llegar a creer que es verdad.

Pero amigo, lo verás en la Ciudad de la Furia.

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