sábado, 27 de septiembre de 2008

ODA A LA AEROLINEA


Yo soy de esas personas que cuando se monta a un avión desata todas las conductas psicóticas que puede experimentar un ser humano. Paranoia, cambio de personalidad, insomnio, delirios. Para mí volar en muchos casos es un via-crucis. Ojo, me encanta viajar. A quién no? Pero el vuelo en sí, es para mí un encuentro cercano del tercer tipo. Desde que llego al aeropuerto me confieso el pasajero que vuelve locos a los empleados de las aerolíneas. Empiezo “Está a tiempo el vuelo?” (Porque claro, yo tengo pavor, pero me desespero por montarme chola) “Será que me puede poner un pasillo? Pero no un pasillo muy atrás. Tampoco muy adelante. Será que hay alguno donde no tenga a nadie sentado al lado? Hay buen tiempo? Usted cree que habrá mucha turbulencia?” Claro, me reciben con cara de asco y el 83% de las veces me dicen “No.” “No sé.” “No sabría decirle.” “No sabremos hasta que se cierre el vuelo.”
Claro que no sé si realmente soy yo, o el maltrato que uno recibe como pasajero es algo que casi forma parte de un manual de aeromozas y personal de aviación en tierra. Sin embargo las aerolíneas tienen que comenzar por comprender que los seres como yo, fanáticos del control, se engendran y se “energumenizan” cuando no saben qué está pasando. Uno llega y desde el primer momento el check-in es un tecleo a mil por hora, que deja soqueto a Flash Gordon y donde además no usan palabras normales sino cosas como FESWDXW, que significan:
“El sistema no ha procesado su reservación, por lo que me temo que no puedo chequearlo para el vuelo. Si gusta puede esperar a que terminemos con los demás pasajeros y si queda cupo felizmente podrá embarcar. Si no tendrá que esperar a que haya un cupo disponible los próximos días.”
Además te lo dicen con una sonrisa como de gnomo maldito. Regocijándose en la catástrofe de uno. Ahora, si uno tiene suerte y con el tecleo salvaje logra chequearse viene todo el tema de llegar hasta la dichosa puerta de embarque. Se llenan planillas, se entrega el pasaporte como 5 veces, te miran de arriba abajo y siempre aunque te hicieron desnudarte en los rayos X suena tremendo pito, vienen y te manosean. Ya eso no es culpa de la aerolínea, eso hay que reconocerlo, pero estos personajes tienen la misma disposición de tratarte como si tuvieras sendo prontuario policial.
Ya una vez que llegas a la puerta viene la dulce espera. Uno pasea, escucha los demás vuelos salir, envidiando a los desgraciados que están en la cola de la puerta. Te acercas al counter a preguntar si el vuelo está en hora y el pana que está tecleando como loco quién sabe qué y que en muchos casos es el mismo del ceck-in te pone cara de “qué coño vienes a preguntar??!!!” con una expresión como si estuviera haciéndole inseminación artificial a un de jabalí.
Si estas en Venezuela lo más seguro es que cambien la puerta. Eso es parte de la emoción. No lo anuncian, simplemente alguien logra preguntar algo al personal de la línea y lo sueltan como quien quiere soltar una bomba con cuidado de que no explote.
“La puerta es ahora la 15.”
Claro que la noticia corre como pólvora entre las mujeres, viejos y hombres de negocios que llenan sus crucigramas o persiguen carajitos que gritan entre las filas de sillas. Muy a lo venezolano la gente agarra sus cosas a toda velocidad y empieza una carrera contra algo que uno no sabe qué es, porque en el fondo se sabe que el avión no va a salir inmediatamente y que de cierta forma el cupo de todos está reservado. Pero igual, en un país como este, todo es posible, y las reglas de Kinder al final son las únicas que cuentan en la vida. El que llegue de último pierde. ¿Qué? No se sabe. Simplemente pierde.
Te puede pasar como a mi hermana, que con 5 de mis sobrinos pasó unas seis horas, que para hacerlo todo mejor fueron entre las 10 de la noche y las 4:30 de la mañana, en el aeropuerto de margarita. Por lo menos en ese caso o se apiadaron o se asustaron con el cuasi motín que se armó y dejaron que los pasajeros buscaran paños en sus maletas para construirse camas en el suelo y taparse del mega helado aire acondicionado. Con todo y eso la aerolínea, ni disculpas pidió, más bien les faltó decirles: “agradece que el vuelo no sale a las 8 de la mañana como dijimos hace un rato que iba a ser el caso.”
Cuando por fin va a salir el avión, llega el tan ansiado: “FUCK YOU Airlines (se deberían llamar todas así, porque es lo que en el fondo están pensando, en español sería algo así como AEROJODETE) anuncia la salida de su vuelo 356 con destino a la ciudad de Dallas. Señores pasajeros sírvanse abordar por la puerta número 15.” Te lo dicen durísimo, como para que si estás en el baño hagas un desastre y salgas con el papel enredado por la parte de atrás del pantalón, haciendo un completo ridículo. Cuando llegas te encuentras a la sonrisita de gnomo maldito diciendo por un alto parlante:
“En este momento vamos a abordar solamente a pasajeros de clase ejecutiva, clase Premium, miembros de nuestro One World, Trube Blue, Fly Big, Muhkullulu Ash Abi, plantinum, dorado, plata y bronce, ancianos, niños, personas viajando con infantes, personas con dieta especial, discapacitados,” En los países desarrollados se acerca un montón de gente, por lo general uno que otro viejo, los hombres de negocios que son miembros de los benditos clubes de viajero frecuente y un par de panas con bebés, que ya hay uno que con su carita de angelito te ve y piensa “ahora en un rato te voy a vomitar encima y voy a gritar hasta que se te duerman los tímpanos.”
De nuevo en Venezuela se levanta todo el mundo. Todos sentimos que entre en alguna de esa categorías cabemos. Por ejemplo el par de papás con su único hijo que ya tiene barba y mide como 1.80 pero que los papás (unos vivos del coño) dicen: “Es que Ernestico es mi bebé!!!”, unas viejas llenas de botox que ahora sí van a usar la carta de ancianas y el propio maracucho vivo, coleón que va pensando “aquí Rigoberto Molina se mete porque es un niño por deeentro.
Entonces empieza el despelote. Te devuelven, la gente va haciendo un embudo. Tratan de llamar de la fila “25 a la 14”. Siempre hay alguien que insiste en colearse, “aaaaaa, es que yo pensaba que 2B era para el juego de Bingo durante el vuelo, disculpa” y mientras tanto la gente de la aerolínea pone cara de “ojalá ustedes nunca hubieran nacido” mientras dicen a todo gañote “una sola fila por favor.” A mí siempre me devuelven y justo cuando me dicen: “SEÑORA (con énfasis para que me duela que me ven cara de vieja) estamos abordando sólo de la fila 25 a la 14” me hacen salir de la cola y llaman “todas las filas a abordar.” Claro, cuando por fin llego a mi asiento con escoliosis y traumatismos múltiples de tanto cargar parada el maletín de mano, ya no tengo espacio para guardar mis cosas.
Ese tema les encanta a las aeromozas. Te esperan en la entrada del avión. A veces te ayudan a ubicar tu asiento, otras se hacen como que no te ven mientras abren y cierran el montoncito de puertas donde guardan ve tú a saber qué. Y sonríen con sus moños que alguno de estos días harán que les estalle una cornea, sus faldas apretadas, sus tacones que hasta a Carmen Victoria Pérez la dejarían pálida de juanetes, y esa sonrisita de “en lo que pueda te jodo” escondido bajo el “buenos días.”
A mí siempre se me sienta al lado un chavista, un viejo verde o un carajito, si no me toca un asiento vacío, pero compañeros con conversa interesante, normales, tranquilos, no. Esos siempre pasan de largo. Justo cuando voy a hacer mi terapia de relajación viene una aeromoza: “Disculpe señora, me podría mostrar su boarding pass por favor.” Y al lado una vieja loca que tiene cara de que se está montando en un submarino que jura y perjura que tiene tu asiento. Pero ya uno sabe que lo quiere la vejestorio es el pasillo qué tú tienes, y qué te ganaste, porque te lo dieron en el ceck-in después de que te vejaron y te clavaron tu cara de “tú si jodes”. Después de un rato, no le queda otra que irse para su ventana (yo odio la ventana, catapulta mis miedos). Una vez me tocó que la vieja en cuestión SI tenía mi asiento, sólo que la señora iba para algo así como Tulsa, Oklahoma y estaba montada en mi vuelo que iba para Washington D.C.!
El momento de la salida del vuelo siempre pone a las aeromozas de a toque. Mandando a todo el mundo a sentarse. Siempre hay un tipo que se consiguió a un pana que no veía desde hace tiempo y está sentado 10 filas más atrás y no se quiere ir a sentar. Después si estás saliendo de Caracas echan una especie de insecticida, que el capitán dice por el altoparlante que “no es tóxico” y que tienen que echar por regulaciones de “alguien internacional,“ que básicamente es un organismo que no quiere que se peguen nuestros piojos tercermundistas a los catiritos que viven en el mundo desarrollado.

Las vejaciones siguen. Te traen la comida y es o pollo a la chancleta, pescado a la diarrea o pasta a la trágatela rápido para que no sientas. El postre siempre es algo que parece lo que le sale al carro cuando tiene un bote de aceite y ahora la nueva moda es cobrar por las bebidas alcohólicas, que es lo último en “tortura al pasajero.” Lo único que a uno le puede hacer pasar el mal rato, el horror de la turbulencia, el ruido, la incomodidad, es una leve prendidita que te ayude a dormir como si fueras una cochinilla o una especie de morrocoy, acurrucado en tu propia concha y claro.
En pleno vuelo la turbulencia. Ese es el peor de mis males. Allí me sale de todo. Nadie te dice nada. Yo veo por las ventanas a ver si descifro algo. Si es realmente lo que me imagino. Uno lo único que escucha es el timbrecito y el mismo cantadito:
“Señores pasajeros estamos atravesando una zona de turbulencia. Les rogamos regresar a sus asientos y permanecer con el cinturón de seguridad abrochado hasta que el capitán quite la señal.”
Hay gente que ni se entera. Siguen durmiendo, soñando con quién sabe qué o viendo sus películas o leyendo sus libros, como si no fuera con ellos. Me provoca despertarlos y que me acompañen y que se estresen conmigo.
Ya cuando uno llega sigue toda una prosopopeya de cosas. Si uno va para el exterior entonces el tema de la inmigración. En Estados Unidos es como si uno estuviera tratando de salir de un campamento de concentración. Siempre te preguntan algo que uno está nervioso y va a decir lo que no es. Si te toca un latino seguro vas para el cuartico. El cuartico donde le quitan los pasaportes a la gente y te miran como si tuvieras dediles de marihuana en la barriga. Ni se te ocurra extralimitarte con caraotas antes de volar a los United y ahora me han contando que las aeromozas pillan quién no se come la comida o quién está nervioso durante el vuelo y van y lo zapean. Algo más que agradecer a nuestros voladores amigos.
Después el eterno esperar de la maleta que uno escucha que la tira como si fuera una terapia de pégale como si fuera tu ex esposa. Si te llega buenísimo. Eres libre. Ahora, si no llega, ahí sí se monta el Chavo del 8. El bagagge claim siempre te pone cara de“ A quién se le ocurre chequear la maleta?” Te preguntan cómo es, pero yo siempre he querido preguntar: quién va a ir por ahí buscando: una maleta negra con una cintica roja, con una etiqueta que dice Wilson, y diez cosas más que tienen el 99.9% de las demás maletas. El código de barra que tiene el ticket no sirve para nada y es por eso que probablemente una jauría de perros en Bolivia termine usando tus cosas.
En fin. La pregunta sigue en pie ¿Por qué? ¿Es una cuestión de competencia? ¿Es poder? ¿Será que son seres humanos que saben que estás desesperado por irte del aeropuerto y se aprovechan? En todo caso, el día que me quiera vengar del mundo voy a meter mi curriculum en Aerojódete.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Perlas de tu Boca



"Yo no cambio de pareja tanto como mis hijos"

La Duquesa de Alba sobre su relación con Alfonso Diez.

NO COMMENT.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El Vuelo del Angel


De Carlos Ruiz Zafón. Fueron para mí 600 páginas en 5 días. Cuando me faltaba un cuarto de libro para terminarlo no lo quería soltar, no quería que se acabara, sin embargo siento que el autor no dejó ir la historia en su momento. Me gusta que tiene algo de misterio, de cosas que se confunden entre lo versimil y lo metafísico, lo imaginario, lo imposible. Sin embargo insisto en que va un poco demasiado lejos.

Algo que me gustó del libro es que me hizo sentir que conocí al menos algo de Barcelona, ciudad que ahora encuentro más enigmática que nunca y la que espero poder conocer pronto. Gracias a este libro siento que se me perdió algo en Barcelona.

Mee gustaría decirle al tipo que escribió el Código Da Vinci, el tal Dan Brown, que se lea este libro, que haga amistad con Carlos Ruiz Zafón, que esta es una manera mucho más auténtica de hacer historias misteriosas. No agarrando la historia del arte y tergiversándola hasta que quienes la amamos sentimos dolor físico.

Muy buena prosa la de Zafón. Lo recomiendo.

Amo un Nube Negra


Esto sí que es un "quote of the day"...nada de la "si la vida te da limones"...
"Esto es el infierno! Qué horror! Mi día era bueno hasta que me pasó esto, no lo quiero, me quiero ir, el mejor día es el viernes en la noche, porque al día siguiente es sábado, pero ya el sábado en la noche sé que lo que me espera es este infierno! Qué horror! Este es el infierno!!"

Autor: Barussi. Compañero de pool de mi sobrinita. Edad: 10 años. Este pana sí está claro.

Amigo, como me dijo un día mi gran amigo el Liti: Manuelita, no dramatices ahora porque a medida que el tiempo pasa se pone peor.

Barussi, tus palabras estarán en nuestra mente desde el domingo en la noche hasta el viernes al medio día. Enjoy.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los verdaderos Pinky y Cerebro


Yo estoy segura de que si Venezuela fuese un país desarrollado dominaríamos el mundo. Fuésemos la materialización del sueño de Pinky y Cerebro. Seríamos los dueños de todo. Seríamos el verdadero mega imperio. Olvídense de Roma, de Grecia, de Egipto, que Mayas ni Incas ni que ocho y cuarto, seríamos el Imperio Venezolano.

Estoy convencida de eso porque nada más para ser Venezolano hay que tener una cantidad de destrezas cognoscitivas, que si las usáramos para crear empresas, desarrollar tecnologías nuevas o resolver misterios de la historia, ya lo hubiéramos logrado todo.

Eso lo dijo también Laureano Márquez en una oportunidad. Recuerdo que comentó sobre la destreza mental que tenemos los venezolanos que tener para poder manejar. Primero el mapa mental memorizado de los huecos. Estoy segura que todos y cada uno, así tengamos carro o no podemos recorrer mentalmente la Cota Mil de Pe a Pa e ir diciendo “a la altura del marqués donde hay una entrada al Avila que tiene un grafiti que dice: Bolivia Libre y Soberana, hay una tronera”. No sólo eso, podemos además decir: “la taparon hace un año, pero hace tres meses se volvió a abrir el hueco. Han chocado por lo menos dos camionetas grandes y una vez se encunetó un Ford Fiesta verde que hizo que se trancara la vía por más de hora y media.”

Además de eso en el tema automotor tenemos que tener sentidos de murciélago y nervios de acero. Viene un motorizado y en un micro segundo hay que prepararse para evitar el atraco, evitarlo para no tumbarlo y además estar mosca de que si haces un movimiento brusco con el carro no atropelles al buhonero que tiene películas pirata, las que vez de reojo porque ya quitaron una cuestión que querías ver en el cine y este pana seguro la tiene. Además chateas por el blackberry (escondidito para no tentar a los motorizados).

En otras palabras vivir en Venezuela no es para cualquier persona. Ya hoy por hoy debería haber un examen para poder hacerlo. Y si tal examen existiese comenzaría por la parte de vocabulario, porque si a groso modo una persona que habla español conoce o emplea entre 1500 y 2000 palabras el venezolano tiene un registro como de 8500.

Desde hace 10 años todas las semanas, mínimo, tenemos una palabra nueva que además forma parte de un contexto sumamente complejo que no hay diccionario, ni libro, ni profesor que explique sino a lo sumo la sección de archivos de la página web de algún periódico junto con artículos de opinión de gente tipo Milagros Socorro que son los que ayudan a descifrar el Código da Vinci que nos zumban a diario. De hecho si uno mete palabras como “firmazo” en el diccionario de la Real Academia Española, sale: “la palabra firmazo no está en el diccionario.” Es que me imagino perfecto al diccionario pensando:

- Pero que le pasa a esta tía. ¿Qué coño es un firmazo? Habrá querido decir firma o firmar. Es que hoy no enseñan nada en las escuelas joder.

O por ejemplo la palabra maletín. En el diccionario de la RAE está definido como “especie de maleta pequeña”. Sin embargo, me puedo imaginar perfectamente al propio maracucho leyendo esta definición y diciendo durísimo:

- Veerrgaación, pequeño era mi tío Fucho, y será especie de maleta gigante que usó Antonini y que usán en el gobernio pa´meté un poco e´ cobreeeesss, nooooooooo.

Volviendo al tema, nosotros no sólo tenemos la capacidad para almacenar los conceptos clásicos de las palabras sino que además, les damos la vuelta, inventamos unos nuevos y creamos palabras desde cero. Entre ellas están cosas como:

-IMPERIO

-FIRMAZO

-REAFIRMAZO

-REVOCATORIO (que además después llevamos a una máxima expresión cuando creamos REVOLCATORIO)

-MALETINAZO

-PAQUETAZO

-REFORMA

-CUPULAS PODRIDAS

-LAS MOROCHAS

-VAGUADA (parece un nombre de Bar)

-PITYANKY

-PITICASTRISTA

-MISTER DANGER

-HABILITANTE (una medicina para ir al baño, se ve clarito “pana te tomas una habilitante y se te quita”)

-MISIONES

-OLIGARCA (antes era un término que uno veía en Historia de Venezuela, ya el día de hoy parece una marca de Pastas)

-CAPITALISMO SALVAJE

-SOCIALISMO DEL SIGLO XXI (este me encanta, puede ser desde una marca de desodorante, hasta un teoría política, pero lo que mejor le queda es como nombre de banda de rock pop)

-TROCHA

-VIADUCTO

-CAMASTRON

-KIT DE MARCHA

-PARO

-PAPI PAPI

-BOLIBURGUESES

-CACHORRO DEL IMPERIO

-PRIMARIAS

-TRUEQUE

-RECONVERSION MONETARIA

-BOLIVAR FUERTE.-BOLIVAR FRAUDE

-PLAN RUTA SEGURA

-CIRCULOS BOLIVARIANOS

-PIRRICA

La lista obviamente sigue, pero si a uno le dijeran haga una composición utilizando al menos 10 de estas palabras necesitaría un cuaderno entero para echar todo el cuento. ¿Qué seríamos entonces si tuviésemos tiempo para aprender otras cosas? Será que si salimos de esto nos veremos diciéndonos unos a otros:

Pinky: Dime Cerebro, ¿qué vamos a hacer esta noche?

Cerebro: Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky… ¡Tratar de conquistar el mundo!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Viernes de Cornetas y Palomas

Cuando mi amiga argentina estuvo en Caracas, hace a penas un par de meses, una de las cosas que más la dejó en shock fue el tema de las cornetas de los carros.

"Por qué tienen que tocar la bocina para todo che?"

No había recalcado en lo ruidoso de nuestras calles hasta ese momento, pero es que en la Ciudad de la Furia ya no tenemos paciencia, y todo absolutamente todo hoy en día es un arma para expresar sobre todo la rabia. El tema de la corneta llega hoy a mí porque la semana pasada se nos atravesó un carro de manera abrupta y abusiva, y cuando quien manejaba descargó su furia sobre el centro del volante me encontré diciéndole:

"pana, tu corneta no va con el carro y no es suficientemente agresiva".

B
Tal cual. El "biiiiiipppp" era como de Fiat Tucán, demasiado chillón y simpaticón para una de esas camionetotas que si yo manejara ya no tendría retrovisores. Además, acompañado de la cara de odio, amargura y rabia de nosotros, era más pintoresco todavía. Era algo así como si en pleno torneo de boxeo, peso pesado uno de los contrincates gritase después de un golpe algo así como "aaauuchiiii". Osea, no pega.

Además, ya hoy por hoy la corneta no transmite las ideas que los caraqueños queremos expresar, que en realidad son cosas como:

- Guevon avanza que está en verde!!!
- Imbécil, ese canal no es para que tú te comas la cola!!!!
- Coño e tu madre, no te pares en la mitad de la calle a pedir direcciones!!!!!
- Esto es flecha aaaniimmaalll!!!!!!

Lo que pasa con las cornetas es que quienes las diseñan son los japoneses o los gringos, quienes las tienen en mente como instrumento de alerta, para decirle a otros conductores "ojo, aquí estoy frena!" y no para lo que las empleamos nosostros que es como idioma alternativo para insultarse, mentarse la madre y declararle a motorizados, peatones y otros conductores que son unos mal nacidos y a berraca hora se nos cruzaron por el camino.

En fin, hoy en día cuando uno maneja se convierte en algo así como una mezcla entre Kujo el perro asesino y Konan el Bárbaro. Por más pispireta que sea la vieja, por más cool que sea la chama o más camionero, gandolero o taxi pirata que esté el volante, a la hora de insultar se oyen unas groserías tan rebuscadas que son prácticamente literarias.

De hecho, justo después de que le dije a mi acompañante lo de la corneta, vimos que a quien le estábamos corneteando era un policia y este sin pena y con nada de gloria procedió a respondernos pintándonos tremenda paloma.

Como dijo un amigo mio, Cerati piensa que Buenos Aires es la Ciudad de la Furia. Hay que soltarlo por Caracas.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Ciudad de la Furia III

Ayer entré un ascensor y leí este anuncio, impreso a color en una hoja de papel bond y forrado con papel contact (el mismo estaba pegado en el espejo que estaba al fondo del ascensor, en todo el centro para no pelarlo):

CAPACIDAD MÁXIMA 6 PERSONAS

Por favor. No rompa, ni raye, ni escriba sobre este anuncio. Es para el buen funcionamiento del ascensor y por el bienestar de todos los usuarios del edificio. Muchísimas gracias.

En qué país vivimos? Somos una jauría de orangutanes que nos tienen que explicar que no deberíamos rayar los "anuncios" importantes de los ascensores. La explicación es más grande que el anuncio.

Juan:
Caracas. Un jueves cualquiera. Una niña. Niña, niña. Sale de sus clases de segundo semestre de algo que no puede ser sino derecho, administración, comunicaciòn social, preescolar, idiomas o estudios liberales. Se dirige a la peluquería corriendo, llamando por teléfono para que la manicurista de siempre le guarde el turno, para que le alisen las chichas como sea, pensando en quién se podrá encontrar esta noche, a ver si repite o no vestido, si los zapatos plateados darán para bailar contigo o si más bien serás del tipo que ignora a la chama cuando empieza a mover el piecito apenas suena un merengue. Preocupada porque a lo mejor sería bueno depilarse, y por un momento pensando, qué complicado es cuando a uno lo invitan a un matrimonio y de repente le entra una llada de su mejor amiga...y dice...

"Marica!!!! No sabes!!!! Esta noche voy con un viejo de 30 años a un matrimonio"


My friend...that is you....You have become Anselmo Alvarado.

Silla 2nite you green old man...

sábado, 6 de septiembre de 2008

Pañaleras. Placenta. Pezones.


A mis casi 30 años (que yo siento que siguen siendo alrededor de 22) es muy normal que la gran mayoría de mis amigas ya tengan hijos o al menos estén pensándolo. Yo no soy para nada ajena a los chiquilines. De hecho tengo siete sobrinos, ya casi todos grandes, al menos ya no hay pañales en la casa. Yo me considero alguien que le encantan los niños. Yo les enseñé a mis sobrinos a decir la gran mayoría de las groserías de dicen, llamé a fastidiar a sus amiguitos para reírnos un rato, contamos chistes, les dí Coca-cola a las 8 de la noche y una vez hasta les maquillé el torso con una pintura de travesti que le tardó a mi hermana cuarenta y cinco minutos para quitar en la bañera , y yo recibí durante la misma cantidad de tiempo varios insultos e improperios.
Lo cierto es que we are hitting baby town. Abundan los baby showers con el jueguito a la compota, el sanduchón y la abridera de regalos clásica, estilo las despedidas de soltera,
- Aaaaa, el tira leche!!! Grraaaaciiiassss.
- Si mi amor es una maravilla. Cuando yo tuve a Joaquín Armando no sabes lo que fue...bla bla bla bla...pezón bla bla bla pañalaera...- y sigue así como por media hora hasta que se abre el siguiente regalo y todo vuelve a empezar.

Pues yo no sé si es que mi casa está encima de un cementerio indígena o lo que fue en algún momento una planta nuclear, pero yo siento que mis hermanas jamás fueron así. En mi casa no se monopolizó el tema coches, el tema placenta, es decir, yo ni sabía que dar pecho realmente dolía. Yo las veía enchufar el pana a la cuestión y nos poníamos a hablar de quien le montó cachos a quien o de que bolas que fulanita ganó el Miss Universo con ese macro culo. Claro, cabe la posibilidad de que yo vivo en otro planeta y realmente no soy la persona indicada para tener al lado cuando estás enfermo o en esos rollos, no es que no sea solidaria, yo voy y te compro sushi, pero no tengo ni idea de cómo comportarme estilo enfermera. Yo estoy Clara en mis limitaciones.
Lo cierto es que anoche estuve en un matrimonio y de repente mi mejor amiga y yo (ella también está sin hijos por el momento) nos encontramos tomándonos la champaña un poco más rápido de lo usual. En general porque nos veíamos en conversaciones en las que teníamos absolutamente nada que decir.
Los temas eran todos:
-Qué hace tu bebé?
-Yo me inché en el mes 7.
-Julio Armando ya empezó el colegio.
-Estoy viviendo con mi suegra y paso todo el día recogiendo los chupones.
-La voy a meter en el Merici porque las jardineras son más bonitas que las del Mater.
En fin. No es que no lo entienda. De hecho, yo le conté a todo el mundo el día que Helga se salió a la calle y asustada queriendo entrar, escuchó el timbre del seguro de la reja de mi casa y se paró en dos patas y la abrío (For the record: Helga es un golden retriever), así que de alguna forma sé lo emocionante que es ver la evolución de un ser querido y contarla. Sin embargo no entiendo por qué de la noche a la mañana ya ni se puede hablar de cine, de teatro, de algún chisme o de trabajo.
Esta situación da terror por múltiples razones. En primer lugar es algo que uno ve y que no quiere ser, pero a juro nos vemos forzadas a preguntarnos si es inevitable. Claro que con este punto uno entonces se aferra a las tres o cuatro amigas que no han caído en eso y que con la chama a punto de cumplir tres o cuatro meses ya están pensando en volver a trabajar, y que de hecho, te preguntan a ti por tu vida y no están pensando que ya llegaste y vamos solamente a hablar de la camisa manchada de buche.
Luego también está el tema de ver a la gente descoñetada, agotada, cansada. Quizás el monotema sea inevitable porque dejas de hacer un montón de cosas que antes hacías. Como a mí me gusta mi vida tal cual como está el día de hoy, me da terror pensar que voy a tener que pasar 10 años con Teletubbies, Juan Corazón y algún animal de un color absurdo estilo Barney, que para la generación de mis hijos seguro será una vaina creepy como un Alacrán verde fosforecente.
Lo otro es que también la gente descarga el estrés de la responsabilidad. Eso también aterra. Yo no soy ni maternal, ni ordenada, ni soy de esas gevas que jamás se les pasa un detalle. Qué puedo decir, aquí va el tema de las limitaciones again. Tengo cuatro perros, todos ellos con pulgas porque se me olvida ponerles el collar (al menos lo compré, eso sí cuando a mi perrita la mordió un Fila Brasilero le puse su medicina como las buenas), a mí se mueren todas las matas, me multaron en Chacao el otro día por dejar el carro absurdamente mal estacionado y me acordé de pagarla porque me tocaba cambiar de cartera y casualmente encontré el papelito, tengo el certificado médico vencido desde hace dos años, me casé hace tres meses y pico y todavía no he cerrado algunas listas de boda y así...en pocas palabras, en estos momentos hay un carajito graduándose de la Universidad Central de Venezuela en psiquiatría que va a hacer una bola de billete a costa de mis hijos.
En todo caso aterra y lo que más aterra es la presión que pone la gente para que uno se embarque en la maravillosa odisea...
- Y bueno, y para cuándo???? Van a ser papás 40tones?????
- Bueno, Manuelita ya va a cumplir 30 así que me imagino que querrá tener chamos pronto.
- No es bueno tener hijos viejos. Los papás viejos siempre son sobreprotectores y como estresados (osea, gracias, además de desastre por mi edad voy a hacer sobreprotectora y ladilla).
Y mi comentario favorito:
- Sabes lo que dicen...que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.
Quisiera decirle a todo el mundo que se pone en este plan, que al menos yo pienso que el punto no es plantar el árbol, sino que este crezca sano y fuerte. Lo mismo con escribir un libro, con la cantidad de mierda que hay en las librerías empezando por cosas como El Secreto y las secciones de Autoayuda, lo último que hay que estimular es que algún imbécil escriba cualquier vaina, para esos están estos blogs. Ahora con el hijo más todavía, el rollo no es tenerlo, es saber llevarlo, criarlo para que no sea uno de esos peladitos que a los 8 años ya está regotteneando como Chino y Nacho y cantando cosas como:
" quiero hecertelooo, leentoo, leeentoo." y el papá y la mamá al lado te dicen “Isabella Teresa es un vacilón, jajaaja”
Lo cierto es que me siento terriblemente confundida. Lo que nos preguntábamos ayer era si inevitablemente vamos a tener que dejar de ser quienes somos por tener un chamo. Yo quiero ser como mi amiga Jessica por ejemplo, que sigue siendo una más de nosotras y además es la mamá más mamá que conozco. No quiero dejar de ser yo porque realmente no quiero. Es más, siento que ahora más que nunca es mi momento de ser yo, que estoy en la época de mi vida en la que voy a trazar el caminos para cumplir todas mis metas, que estoy en la edad para realmente disfrutar mis amigas, mi juventud, mi tiempo, mis tacones, mis bikinis, mis ganas locas de trotar.
No quiero pensar que bajo ningún concepto algún día me van a ver en una fiesta se me van a acercar y voy a ser toda Pañaleras, Placenta y Pezones. Y las que se han ido por ese camino, las entendemos, pero hell ladies, we want you back. Es un fastidio tener que pararse al lado de una gente con la que uno ha gozado tanto durante toda la vida y tener que comportarse como una Miss Portuguesa cualquiera en pleno Miss Venezuela, es decir, dices tres pendejadas estilo, lograr la paz mundial, eliminar la pobreza y fomentar la familia como célula fundamental de la sociedad, pero que en este caso son: síiiii o aaayyyy qué cuchi y después seguir con una sonrisa de poker que esconde el pensamiendo: qué coños hago yo aquí?????
Si algún día me vuelvo eso, plis mándenme este post.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Punta del Sol

Esta mañana me tocó pararme aquí porque me quedé sin leche para el cereal. Amo esta panadería. Tengo que decirlo. No hay nada como un croissant, un cachito, un marrón claro grande en un vaso que te quemas los dedos. Fuck Starbucks, this is ten times better. Es parte del truco que te traten mal y que tengas que ponerle cara de culo a una vieja de esas que se acerca al mostrador hecha la bolsa, y grita:
- Un cachito de jamón y un café- Como si no hubiera más nadie, y no se estuviera dando cuenta de que se está coleando. Siempre hay alguien que pide un cuartico de jugo y dos panas con una conversación súper privada pero de la que todos nos enteramos y donde uno cuenta todo y el otro escucha:
- No vale, mira, yo le dije a él, que eso no puede seguir así, porque no es correcto que ella salga con esas faltas de respeto. Qué es eso? Si ese señor puede ser su hijo y además es su jefe.
-Claro- Dice el pana.
- No y además, esas vainas de las mujeres tarde o temprano salen a la luz, lo de que tenía otro eso se sabía, si la habíamos visto todos...mira, tienes azuquitar ahí mi amor? que este café esta amaaRRRgo...en que andaba, ah si, entonces la chama ahora saly que no, que eso se acabó, ¡Mentiirra¡Pura labia...

Mientras uno pendiende de la tablita donde te anotan el precio. El olorsito a pan recién hecho da demasiada hambre. El colómetro para pagar, el absurdo del monedero que ahora tenemos que cargar y que es algo así como que mientras más chiquita la moneda más vale y todos los precios redondeados hasta más no poder. Yo agarro mi bolsa y cual borraco con su botella me lo como en el carro y hago un desastre de migas, y el desastre de migas es parte de la experiencia. Lo mejor es tratar de mojar un pedacito de croissant en el café mientras voy por la autopista.
Adoro esa panadería. Adoro los cachitos. No hay mejor desayuno.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Ni Tan Secreto


Hace como tres meses vi la famosa película de “El Secreto.” Todo el mundo me hablaba de ella, que si “tienes que verla”, “no sabes lo que es”, “es que es verdad, te cambia la vida.” La traje a la casa y a los cinco minutos me recordé de un personaje muy interesante: El Padre Arruza. La razón fundamental es que el Padre, que en paz descanse, tenía una manera muy peculiar de decir con su acento español venezolanizado: “ pero qué estupidez!!!!”. La película era cinco gringos chimbos repitiendo como visualizaron ser millonarios y por el sólo hecho de pensar positivo lograron sus objetivos. Ósea Chris Angel Mind Freak se quedó soquete. El punto es que lo de la mente positiva lo hemos sabido desde hace años, y no sólo eso, si no que hay cosas que cuando tienen que suceder: suceden. Y no es nada más sentarse a pensar:
- Ojalá mañana me gradúe de médico.
No tío. La cosas están también en las ganas de hacerlas, en el empuje, la convicción y el poder que tenemos cada uno en forjarnos nuestros sueños. La mente positiva lo que hace es empujar la suerte.
Algo más o menos así fue lo que le sucedió a Juan y a Isabel (*Nombres ficticios), en una de las historias más impactantes que he escuchado en los últimos tiempos. Resulta ser que Juan, un chamo como de 19, 20 años, juega baseball. Está en un equipo que tenía como meta representar a Venezuela en un torneo internacional que se iba a llevar a cabo en la ciudad de Mérida, México. Todo estaba listo. El equipo estaba entusiasmado, tenían sus uniformes, sus gritos de guerra, sus planes, entre ellos los que tenía de Juan de quedarse unos días en México con su mamá, Isabel, quien de hecho lo esperaba un día domingo para recibirlo en el aeropuerto cual futuro campeón.
Ese domingo Isabel, quien estaba acompañada por la madre de otro baseballista, decidió llamar a Caracas temprano para asegurarse de que taxi, viaducto y avión estaban en perfectas condiciones para que Juan llegara a la hora estimada a su destino.
- Hay amiga, no sabes nada? – le dicen del otro lado del teléfono.
- Noooo!!- ¿Qué passóoooo?????- Dice Isabel en pánico, mil cosas pasándole por la cabeza en medio segundo, desde el golpe de estado, estamos entrenados para pensar en eso siempre como opción, hasta la vaguada, hasta lo imposible.
-El Ministerio no dio los pasajes. El equipo no va.
Bueno mejor que el golpe de estado. Tal vez, quién sabe, quizás no. Pero lo peor entre muchísimas cosas. A Isabel se le derrumbó el mundo. Se quedó helada. Son de esas cosas que no pasan. Son de esas razones que no son razones y lo que único que podía hacer era visualizar a “su chamo”, muerto de tristeza, con todas esas expectativas por el suelo, pensando en qué hubiera sido y sin su mamá al lado para darle cualquier razón para verle el lado bueno a la cosa.
Isabel, no sabe mucho por qué, a lo mejor es su naturaleza que ve lo bueno en todo, decidió llamar a Juan y decirle que agarrara sus cosas y se viniera de todas todas. Compró un pasaje a través de una hermana y Juan casi como estaba previsto agarró su avión. La otra señora no pudo soportar la decepción y se regresó a Caracas - ¿Qué vamos a hace aquí?- Le dijo a Isabel.
Lo cierto es que al día siguiente llegaba Juan. Venía vestido casi como si hubiera viajado con el equipo, con batera y todo. Isabel al verlo suspiró pensando que el pobre se estaba atormentando. –¿Qué va a hacer ese muchacho con eso aquí?- Pensó.
- Me provocó traerla- Fue todo lo que él dijo.
Lo cierto es que antes de irse a turistear por la ciudad decidieron pasar por el estadio para conocerlo. Cuando llegaron no había nada. Era como una ciudad desierta. Isabel le veía la cara al chamo y le provocaba morirse.
- Ponte allá.- Ponte así- Le decía y le tomaba fotos. El pobre salía con pose de desgano, con una melancolía extraña, con rabia, con impotencia, sin entender, porque de verdad las razones para no haber podido competir eran demasiado injustas, demasiado no razones.
Mientras daban la vuelta por el campo imaginándose cosas Isabel se dio cuenta de que en un palco de esos que están cerrados había una persona. Se acercaron a preguntar sobre el torneo y el señor con su acento mexicanísimo les dijo:
- Aaaayyy Venezuela. ¿Qué pasó Venezuela? Pues bueno. Ya que están aquí, vengan esta tarde a las 6, ya veremos cómo le hacemos.
- Cómo no entiendo. – Dice Isabel.
- Sí. Vengan a las 6 y allí vemos como le hacemos. Por lo menos que desfile el muchacho.
Rápidamente Isabel dice. – Ya va. Hay otro muchacho. Yo sé que aquí también se quedó una familia con un muchacho.
-Pues sí. Dígale que venga y ahí vemos como le hacemos.
A las 6 de la tarde en punto estaban los dos muchachos en el estadio. Se acercaron a una persona que les informó que sólo había un uniforme disponible. Nada, le tocaría al que mejor le quedara. Oh sorpresa. Juan que es gigante, enorme y le cuesta mucho conseguir los uniformes de su taya, entró perfecto en el traje de basebollista. Al otro muchacho le improvisaron un atuendo y así los dos marcharon como parte del equipo Mexicano en la inauguración del torneo.
Eso no fue todo. Los dos muchachos jugaron con el equipo y cada vez que salían al campo los altoparlantes gritaban:
- Demos la bienvenida a dos invitados especiales de Venezuela que nos acompañan hoy en el campo.
De renegados olvidados de un siniestro ministerio, como diría Fito Páez, a estrellas invitadas del baseball Mexicano. Lo cierto es que aún cuando el torneo se acabó con hits, home runs, tube As y dobles, no se acabó todo. El mismo señor que les ofreció participar se les acercó a Juan e Isabel y les dijo:
-Oigan. No sé si están interesados, pero hay una posibilidad de que Juan califique para una beca en la universidad de aquí jugando para el equipo. Tendría que quedarse y hacer varias pruebas. Es decisión de ustedes, pero si lo desean estamos para servirles.
Se quedaron como en neutro de nuevo. ¿Quedarse en México? ¿Universidad en Mérida? ¿Beca? Y Juan, ¿Dónde se iba a quedar?
- Pues conmigo – Dijo una de las mexicanas madres de un miembro del equipo.- Ese muchacho es mi otro hijo nacido en Venezuela-
Así que Isabel se vino a Caracas, con fotos, con sueños, con un montón de cosas y Juan se quedó haciendo sus pruebas. Todavía no sabemos si le dan la beca, pero lo que sí sabemos es que al menos le dieron la oportunidad. Quizás lo más triste es que no se la dio su propia gente, su propio gobierno, pero al fin, lo importante es empezar a creer en que uno sí puede, aunque muchos otros nos traten de convencer de lo contrario.
El secreto de ellos, no fue nada más sentarse a esperar que pasaran las cosas, al contrario, fue hacer lo imposible porque sucedieran. Y sucedió mucho más de lo esperado.

lunes, 1 de septiembre de 2008

1234


1234 fue mi número en la carrera.

Estas fueron las cosas que pasaron por mi mente. 10 KM es demasiado tiempo sola con mi mente...

1. Voy a ir cholísima. Esto va a pasar rápido.
2. En el fondo la plaza Altamira queda full cerca del Lido.
3. No puedo creer que esa chama tenga tanta celulitis y corra más rápido que yo. How deppressing there is no hope!!!
4. Me pasó un viejo como de 90 años, qué bolas, soy una morsa.
5. Se me cayó un zarcillo, nada, ya lo recuperaré en Margarita.
6. Este chupi chupi de agua es sospechoso. Amibiasis de aquí al martes pero seguro.
7. Si me echo el agua en la cabeza, se dañarán los audífonos del Ipod?
8. Qué hago yo corriendo una carrera?
9. De quién fue la idea de meterme en la carrera?
10. Pana no puede ser que vayan 2,5 kilómetros. Con que vaina sacaron la cuenta, con la regla de Eslabón Perdido.
11. Mira ese montón de gente que va delante de mi, soy un Humpty Dumpty.
12. Cómo que DALEEE, TUU PUEEDESSS...y Tuuuu???? Con esa carita de idiota viendo de la libertador pa´bajo, no joda ponte a correr.
13. Dios mio la pepa de sol.
14. Cuánto costará un taxi desde aquí hasta El Lido?
15. Qué dirá mi esposo cuando me vea llegar en taxi?
16. Me regañará alguien si me salgo de la carrera???
17. Dios Mio!!!! Donde da la vuelta esta vaina, no puede ser...no dan las cuentas esto son como 14 KM facil.
18. Pana, la pepa de sol! Creo que me van a salir ronchas.
19. Me molesta el short. Yo no había corrido antes con este short?
20. Por qué el Ipod dice que van 8 Km. Qué coño pasa aquí????? Será que si paro y digo que el Ipod de NIKE dice que llegué, eso vale????
21. Dios mio, para qué me metí en esta vaina???!!! Quién me mandó????!!!!!
22. Que superficial es hacer ejercicio, a mi qué me importa, voy a ser rellenita y con orgullo.
23. Todas estas gevas que corren son anorexicas. Dios mio cómo hacen!!!
24. Me pasó un viejo a toda velocidad, cómo hizo, por qué corre en vez de trotar.
25. Voy a parar. Voy a llegar caminando. Caminando, mira ahí va una vieja caminando y con orgullo.
26. No. Sigo, sigo. Sí puedo, yo puedo, entrenar tanto y llegar hasta aquí.
27. Esa geva se desmayóo...eso sí es una excusa!!! Será que de aquí allá me baja la tensión.
28. La pepa de sol, por Dios, quien puso la hora de esta vaina...los dueños de Copertone.
29. Aaaaaagguuaaaa....
30. Voy a caminar.
31. Voy a seguir.
32. Caminar.
33. Seguir.
34. Esto es horrible, más nunca en mi vida.
35. Marica voy llegando, ahora sí voy a correr no joda. Ahora sí, la gacela. No joda el pana organizador de la carrera y que baje la velocidad, qué le pasa???? Sí, aja. Sueña idiota.
36. Llegue. Freno en seco.
37. Una idiota me chocó, ni que fuera qué, para que se apura tanto??? Qué va romper??? El record mundial de lo Ositos Cariñosos??????
38. Pana...yo creo que más nunca hago esto.
39. Jamás uno de estos sport drinks con sabor a ácido de batería color rojo me ha sabido tan bien.
40. Yo vuelvo a hacer esto.
41. Me confirmo soy masoquista.

Silla el 5 de octubre en Caracas Rock.