lunes, 19 de enero de 2009

Espera y espera


Quiero aprender a esperar. Soy de esas personas que cuando una computadora no abre en menos de un segundo, cuando internet se queda pensando, cuando la flechita no se mueve por más de cinco segundos, colapso. Pienso que es un dinosaurio. Que no sirve. Que para qué coño vino a alguien a fabricar una porquería como esta. No soy de las personas que aguanta mucho tiempo escuchando: su llamada es importante para nosotros, todos nuestros representantes están ocupados en este momento, manténganse en línea que lo atenderemos en breve. Me desespera eso. No tengo paciencia, estoy llamando, pana atiéndanme es para hoy. No me gusta esperar. Esperar significa que ya no puedes hacer nada al respecto. Esperar significa que algo que te importa ya no está en tus manos. Esperar significa que tienes que ejercitar la confianza y la fe, y vamos a estar claros, nos criaron en el mundo de ver para creer, de amigo el ratón del queso, de más vale pájaro en mano que cien volando, de pan pa´hoy hambre pa´mañana.

Tengo que aprender a esperar. Jamás he sido paciente. Soy de las personas más atoradas que conozco. Soy de esas personas que existe y luego piensa. Creo que si lo piensas mucho no lo haces. Creo que es mejor regresarse con las tablas en la cabeza que quedarse en lugar sin tablas y sin nada. Al menos con las tablas te puedes hacer torres de historias que contar. Es más, yo pienso que con las tablas que te caen en la cabeza haces la escalera que te lleva a donde quieres llegar en la vida.

Hay cosas que simplemente tienen su término. Para mí esa es la gran lección de la vida. Ese es el punto que Dios quiere transmitir. Este camino es un gran camino de espera. Esperamos que llegue la gran felicidad, el gran dolor, el amor, el odio, el adiós, el mañana, el futuro, el éxito, el fracaso, la gloria, los amigos, los trabajos, los compañeros, los momentos que hacen historia, los desastres naturales, los grandes días de sol, los fines de semana de tedio, el avance de la tecnología, la vejez, la eterna juventud. La vida eterna.

No tengo otro remedio que esperar y confiar en el par de piernas que tengo para recorrer el camino que me ha tocado. Sin temer a los obstáculos, porque de esta forma jamás llegarán. Y si llegan…pues no quedará más remedio que agarrar impulso y saltar. Para saltar se necesita fe. Es por eso que si no crees no llegas a ningún lado.

Sé que no sé esperar, pero sí Creo que puedo aprender.

¿Será que me estoy convirtiendo en adulto?


 

1 comentario:

Toto dijo...

I told you: consider hiring a surrogate mom. Pero quien me paró??? Manola??? Noooooooo. Ahora te calas tus nueve meses con the bun in the oven!