martes, 17 de febrero de 2009

¡Ahí está la trampa!


El domingo en la noche lo primero que sentí fue una especie de orfandad. Como si no tuviera patria. Como si viviera en un lugar donde no soy bienvenida. Es que a veces cuando la mayoría de las personas que te rodean piensan de forma tan distinta, pareciera que lo único que queda por hacer es guardar silencio y marcharse a otro lugar. Uno siente que ya no se trata de diferentes puntos de vista, sino de formas de vida, de principios fundamentales del pensamiento, de temas que son de forma y de fondo irreconciliables.
Con el tiempo es que me vengo dando cuenta de que las cosas se sienten así, de que Chávez quiere que nos sintamos así, pero que en el fondo la realidad es mucho más variopinta, por así decirlo. Lo cierto es que el Sí no ganó. Más bien se impuso. Y de hecho si no hubiesen ganado hubiesen terminado de demostrar que son absolutamente ineptos para todo. Las elecciones de ayer estuvieron enmarcadas por la trampa. Una trampa que nos montaron en nuestra cara, que nos anunciaron y que no está oculta en los microchips de las máquinas como nos encanta decir. El referendum fue como si Brasil fuese a jugar un partido de fútbol con la selección de Suazilandia. Brasil tiene todas las de ganar, lo que pasa es que la FIFA está parcializada por Suazilandia. Les pone un estadio donde las condiciones de clima le favorecen al equipo, pone un árbitro que pita todo contra Brasil, pone gente en las gradas que grite insultos a los miembros del equipo Brasilero. Además, anuncia que la portería donde Suazilandia mete gol va a ser un poco más grande, y el arquero brasilero no puede agarrar la pelota con las manos. Si Suazilandia no gana, con qué cara verá a sus fanáticos, qué además están claros de la ventaja, sería como admitir que son tan inútiles que ni con trampa pueden ganar y la FIFA queda muy mal con el gobierno de Suazilandia de quien recibió una importante comisión. Sin que sorprenda a muchos, Suazilandia gana.
Tenemos que abrir los ojos e intentar comprender la realidad, porque pareciera que quienes no apoyamos esta supuesta revolución viviéramos tratando de ver lo que queremos ver y escuchar lo que queremos escuchar, y si algo no nos gusta, lo tapamos. Lo digo porque en la medida que se acerca el proceso electoral uno ve cómo se comporta la gente que se dice “pensante” en este país y queda mucho, yo diría que demasiado por desear. En primer lugar los líderes de la supuesta oposición dan pena. No pueden ni siquiera homogenizar sus discursos. Cada uno dice lo que piensa que le conviene decir, hace declaraciones si piensa que le favorece en algo al él o a su partido y si no, sencillamente, se esconde. Hasta para estas elecciones, donde había un solo bloque y no parecía necesario trabajar la unidad en cuanto a opciones electorales, parte de lo que impidió la victoria del NO fue la falta de unidad. Cada partido tenía su plataforma, sus testigos, su estrategia. No se unieron, no trabajaron juntos, por lo que en muchas áreas se trabajó doble y en otras igual de importantes no se hizo nada.
No podemos olvidar el factor de los estudiantes y la sociedad civil. Realmente los estudiantes son los únicos que se merecen los avances que logramos con esta elección, porque aún con la derrota del NO se avanzó, mucho más quizás de lo que realmente nos merecemos. Los estudiantes dieron ejemplo de creatividad, de lucha, de fuerza, de entrega. Ellos son realmente la única esperanza que tiene uno cuando piensa en el futuro de este país. Es una generación que de verdad produce orgullo de ser venezolano, los que la precedemos damos vergüenza. Lo digo sin que me quede nada por dentro, porque hoy en día las marchas, los voluntarios que trabajan el día de la elección y los días previos son o viejas que ya están jubiladas o chamos. El resto somos gente demasiado ocupada en idioteces como para dignarnos a hacer algo por nuestro país. Lo que es peor, es una generación que pasa mensajitos de texto idiotas, diciendo cosas como: “MOSCA, si te sale opción 1.NO, ahí está la trampa, pásalo.” ¿Cómo es posible que después de 15 elecciones todavía haya gente pasando ese cúmulo de rumores que no tienen nada que ver con un proceso que ya hemos vivido tantas veces? ¿Cómo es posible que la gente sienta que hacer país es pasar mensajitos sin ni siquiera verificar la veracidad de la información? Es algo que indigna y que preocupa.
Parece mentira que después de 10 años no entendamos al chavismo. La trampa estuvo en la propaganda que violaba la normativa electoral. En la ciudad de Caracas fue un descaro, en el interior fue apabullante, y funcionó, pero a nadie ni le pasó por la cabeza que eso podría ser un factor. Nadie dijo, vamos a hacer una caravana para el interior, vamos a hablar con la gente de esos lugares donde Globovisión no llega. No, qué fastidio, tenemos muchas cosas que hacer. La trampa estuvo en no abrir el Registro Electoral, más de 400 mil personas se quedaron sin votar, la gran mayoría estudiantes afectos al NO, eso hubiese hecho una diferencia importante, a lo mejor No para ganar, pero si para demostrar que las cosas no están tan claras como los chavistas quieren pretender. Nadie pasó ese mensajito. Nadie fue para esa marcha, nadie protestó, la excusa es: ya yo marché, qué fastidio, estoy harto de marchar, que protesten los verdaderos afectados. La trampa estuvo en el uso de recursos del estado para la campaña. Nadie dijo, esta boca es mía. Para qué, como se dijo anteriormente, ya yo marché bastante durante el paro, además no vamos a lograr nada. Y si me piden plata para los estudiantes, para la campaña del NO, lo siento, yo estoy pelando, que se lo pidan a los partidos. La trampa estuvo en la manera en que el CNE otorgó credenciales y nombró miembros de mesa accidentales en muchos lugares del país. Sí. Pero eso no es conmigo, ni que yo fuera Vicente Díaz, y si me dicen que ayude en algún call center el día de las elecciones registrando denuncias, lo siento, ya yo cuadré una parrilla. La ventaja la tuvo el gobierno que movilizaba sus votantes en autobuses, pero muchos de nosotros nos fuimos de viaje, porque ya teníamos el pasaje comprado, lo siento pana, yo no puedo cambiar mi plan, no vamos a perder por un voto. La trampa estuvo en los cientos de Tarek Willians Saab, que rompieron sus papeleta, o ni la rompieron, simplemente volvieron a votar y punto. Los que no les dieron el chance, porque hay ventajismo, porque el CNE pone unas reglas para un bloque y otra para otro se quedaron esperando que viniera otro a resolverle el problema.
Lo que hay que sacar de estas elecciones es que si realmente queremos salir de este gobierno y construir una Venezuela mejor hay que arremangarse los puños y trabajar duro. Las dictaduras no caen con mensajitos paranoicos, con gente que va vota y se va a comer parrilla con Globovisión en mute. No hay que caer en dramas, porque a la gente le encanta decir, yo no voy a ir a matarme en las marchas porque yo tengo hijos. No. No estamos hablando de muerte, ni de tiros, ni nada de eso. Eso es precisamente lo que chavistas quieren que uno crea, que la única salida es violencia y anarquía. Trabajar significa, ayudar en algo a los alcaldes que oposición que ganaron y que no tienen recursos, ayudar a que sus obras tengan un impacto en la gente que lo necesita, que los municipios mejoren para que la gente que no entiende o que no puede ver Globovisión se de cuenta que el proyecto de Chávez es un proyecto de poder y no de mejora de calidad de vida. Trabajar por salir de esto significa ayudar así sea a los partidos, a súmate, a quién sea con tal de aportar un verdadero grano de arena, sea con dinero, sea con comida, pero sobre todo con tiempo. Eso es lo que más falta hace. Trabajar significa realmente presionar a los líderes de oposición para que entiendan de una buena vez que no pueden estar usando nuestro futuro para impulsar sus propias ambiciones de poder, porque lastimeramente en eso se parecen mucho más a Chávez de lo que nadie se atreve a reconocer. Ayudar a salir de Chávez es leerse las leyes, leerse así sea una guía rápida, que hay miles de cómo es el proceso de votación y proponiéndonos defender nuestros derechos y no que venga a otro a hacerlo, para además después darnos el tupé de criticarlo. Porque eso nos encanta, criticar, decir se debió hacer esto o aquello, pero jamás nos preguntamos qué hice yo. Palante es pa’ lla. Sí. Hay que seguir. Pero pa’ lla no es sólo votar y tener pensamientos positivos. Es ser proactivo, es como dijo John Kennedy, pregunta no lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país.

2 comentarios:

Toto dijo...

Manola Precandidata al 2012. Muy buena reflexión

IERL dijo...

Muchas cosa que decir sobre tu entrada. Lo fundamental, en mi criterio, es que debemos aceptar que un poco mas de la mitad del pais, vive una realidad distinta a la que creemos desde nuestra cómoda Clase Media Alta, eso implica que desde la carencia de casi todo lo que en nuestras casas sobra, la vida se ve de otra forma, y Chavez ha capitalizado esta situación e incluso ha aupado la división, y tontos hemos caido. Esa gente, la desamparada gente mas pobre del pais, se ha conectado con Chavez, nuestros líderes no lo han logrado, no se si lo han intentado siquiera, y en general la clase media ha estado demasiado ocupada defendiendo un estilo de vida, sin sacar la cuenta y ver que es eso precisamente lo que nos aleja de la otra mitad.

Hubo trampa, claro que si, se abusó de los rescurso públicos, se amedrentó a los empleados públicos, EL GOBIERNO se dedicó a la campaña cuando se trataba de "una propuesta de la AN" (¿Fraude a la Constitución?), en fin todo lo que ya sabemos, pero señores.... 6 millones no se fabrican de la nada, hay muchos millones de venezolanos que están con Chavez, aunque nos duela y aunque nos parezca inverosimil.

Esos 6 millones, al igual que los otros 5 millones estamos esperando el día en que el pais funcione para todos, hay que llenar de contenido nuestra oposición a ultranza, hay que ofrecer una alternativa y una esperanza, para así atraer a esa mitad perdida en el laberinto de la infamia, y la liquidación de sus derechos, gente maltratada de siempre que acostumbrada recibe el golpe de su "redentor" sin siquiera advertirlo. VAMOS A ACERCARNOS A LA OTRA MITAD. Abrazo,
IERL