viernes, 13 de febrero de 2009

Dilo por Hormonas, ¡Dilo con Orgullo!


Si tuviera un bolívar (de los viejos) por cada vez que a lo largo de mi vida he escuchado algo como "ay no mijita, debe ser que estás en esos días", estaría ahorita en alguna isla exótica tomando piña coladas al lado de una piscina de esas monumentales. ¿Hasta cuándo el cliché de que cada vez que una mujer se molesta por algo se debe a la hormonas? Y dígame si estás en pleno embarazo. Ah no. Ahí si es verdad que no puede ni sentarte, ni pararte, ni tocarte el pelo, ni decir "hola cómo estás" porque ya te saltan: Aja, lo estás diciendo por las hormonas. O lo que es peor, no te lo dicen, quienes te rodean comparten miradas de complicidad y dicen: "ese es el embarazo" y te dan una sonricita como si fueras candidata al Manicomio Sebucán. Lo que sigue es que entonces ya no tienes la razón en nada, aun cuan lo que estés diciendo es totalmente racional, tiene perfecta lógica y obedece a todas las leyes de lo que se conoce como el Sentido Común.

Estoy harta. Lo primero que me provoca es googlear quién fue el pendejo que sacó el estudio donde dice que los cambios hormonales afectan el comportamiento de las mujeres, porque a ese habría que darle una coñaza, mínimo preguntarle ¿qué coño estabas pensando? ¿Quién te crees qué eres? Como si los hombres no tuvieran hormonas, como si los hombres no tuvieran períodos en los que están totalmente irracionales, como si los hombres no hicieran cosas sin sentido. No claro. Porque cuando ellos agarran y te dicen yo te quiero, yo de verdad veo un futuro contigo sólo que en este momento no estoy preparado, eso, es total y absolutamente racional. No vaya la gente a creer que eso no obedece a factores emocionales, inexplicables, lados oscuros del cerebro, en cambio cuando uno como mujer se molesta porque dejan la tapa de la poceta arriba, y tú a media noche caes dentro, te despiertas de golpe en tu peor pesadilla y pegas un grito con el culo mojado, eso es de locos.

Ciertamente yo reconozco que las hormonas, para ponerlo de alguna manera, nos alejan de nuestro "happy place" en algunas oportunidades. Yo tengo que reconocer que con pocas semanas de embarazo lloré en un programa conducido por Tyra Banks, y que hay "esos" días en los que una propaganda donde un carajo ve una moto con ojos de vaca cagona te baja las medias y te arranca una lagrimita, en que te dicen "buenos días" y tu escuchas "vete pa´l coño" y te arrechas y armas un pleito. Lo que pasa es que cada errocito que cometas en lo emocional es como que si clavaras un chinche en un corcho, puede ser que saques el chinche, pero el hueco queda allí y la gente que te rodea, sobre todo los hombres se fijan en el hueco todo el tiempo, y no en el resto de corcho que quedó intacto.

Nosotros somos seres que tenemos tantas ventajas desde el punto de vista de la psiquis. Somos capaces de lo que se conoce como "multi-tasking", hacer y pensar en más de una cosa a la vez, somos capaces de llevar negocios, países, aviones como si nada, como lo han hecho los mejores. Además aquello del sexo débil, nada que ver, somos seres que una vez por semana en muchos casos, se echan será caliente y se arrancan el pelo hasta el punto que no salen más, o dejan de sentir el dolor, no es cualquier cosa. Dígame aquí en Venezuela, ¿Quiénes son los motores de las marchas? Las mujeres. ¿Quiénes somos las que nos paramos delante del piquete de la policía pegando gritos? Sí. Y claro muchos dirán que se debe a que racionalmente no estamos procesando el peligro, pero nada ver, al contrario, por qué lo hacemos es precisamente que luchamos, que nos atrevemos, que decimos las cosas que la gran mayoría de las veces los hombres no se atreven a decir.

Además, si algo cabe mencionar los hombres es que precisamente se dejan dominar por una emoción que te vuelve mucho más irracional que cualquier hormona, llámese como se llame, el miedo. Los hombres se paralizan ante el compromiso. Se paralizan ante mujeres de carácter fuerte echadas hacia adelante, que no quieren hacer papel de actriz de reparto en la vida de un tipo nada más porque le dio el apellido. Se paralizan ante las grandes decisiones.

Es que si al no tener los bolívares por las veces que me han achacado un comportamiento a un cambio hormonal, si en cambio los tuviera por las veces que un tipo evadió la ruptura de una relación entonces fuera compañera de golf de Bill Gates. Nada más emocional, más poco racional que la manera como un hombre termina una relación, o como un hombre maneja la situación cuando una mujer ya no lo quiere. Si es que él deja de querer, entonces no puede decirlo, se porta mal para que le terminen. Si es porque ya no lo quieren, se deja llevar, se humilla, pierde la noción de quién es. Y tienen todavía el tupé de decir de vez en cuando: Es que las mujeres se ponen insoportables cuando están hormonales. ¡Qué bolas!

Y hoy en día con mi barriga tengo que escuchar a hombres diciéndole a mi esposo:

- Sí, se ponen insoportables y no se dan ni cuenta.

- ¡Viste! Mi amor, es normal, es que no te das ni cuenta.

No más. Estoy harta. A lo mejor soy insoportable. Seguramente tengo mis momentos de lágrimas de cocodrilo, de Tatiana Capote, de Hulk el hombre verde, pero de allí a decir que las hormonas me dominan, no joda. Y no voy a dejar que eso afecte mi estado mental. De ahora en adelante al que no le guste lo que yo tenga que decir, tough cookie. Lo digo por hormonas. Lo digo por qué me da la gana. Lo digo porque soy una mujer preparada que se conoce a sí misma y sabe lo quiere. ¡Lo digo con orgullo!

2 comentarios:

Toto dijo...

El problema es que cuando no estás en estado da como pena decirtelo en tu cara que eres una insoportable Manoleta! Pero ahora que estás en delicadas circunsancias tenemos la dicha de poderle echar la culpa al cigoto!
Ves? No es cuestión de mujer. Es cuestión de echarle la culpa a alguien!

Manuela Zárate dijo...

I am difficult...and I'm proud!!!!!!