miércoles, 22 de abril de 2009

Así Empezó mi Día


Hay días en que uno se levanta feliz. Cuando esta mañana me levanté, vi que estaba nublado. Siempre cuando está nublado me siento mal. No puedo evitarlo. Jamás me ha gustado la lluvia. Me dan miedo los truenos. Igual, salí. Eran las 6:30 de la mañana. A penas me asomé a la calle vi que por el este el sol estaba empujando a las nubes y se comenzaba a desplegar una alfombra de cielo azul totalmente brillante. Estos son los mejores días.
Entonces, mientras caminaba, me puse a escuchar música, de esa que te hace pensar y sentir que lo que nos rodea es una maravilla. Escuché limón y sal de Julieta Venegas, y pensé en lo mucho que quiero a mi esposo. En que lo quiero tal y como es, como dice la canción, “tal y como estás.” Escuché Lucky de Jason Mraz, mientras caminaba sobre el suelo todavía húmedo de la lluvia de la noche anterior.
Estos son los días en que la naturaleza te da una lección. Te das cuenta de que las cosas difíciles también llegan a su fin. Siempre hay un momento en el que el sol llega para empujar las nubes. Estos son los días en que siento que puedo hacer de todo, que la vida es infinita, que cabe absolutamente cualquier cosa que me proponga. Siento que soy una locomotora, que soy yo la que mantengo rodando mis propias ruedas.
Estos son los días en que todo brilla. Estos son los días para creer que uno es invencible. Estos son días donde uno tiene que fortalecer cada fibra del cuerpo. Son días para comer cosas ricas. Son días para escuchar música sabrosa. Son días para sentarse ante la computadora y decir cursilerías, dar gracias, mandar ese mail que has debido mandar hace mes y medio, a ese amigo que tienes años que no ves. Este el día para ordenar el closet, para animarte a botar aquello que no usas desde hace 6 meses, porque la regla tiene que ser que si no lo has usado en 6 meses, no lo necesitas. Este es el día para abrir el diario, para contarle que después de todo sí le vas a echar plomo a la resolución de año nuevo.
Estos son los días en que los enemigos no importan. Son los días es que quien hable mal de ti no se está dando cuenta que tiene dos trabajos, que se pierde un pedazo de la buena energía que estás destilando. Este el día que le deseas bien incluso a los que se han portado mal contigo. Estos son los días en los que tratas de rapear una canción. Escuchas algo viejo en el carro y en plena cola, gritas y mueves las manos. A lo mejor te están viendo del carro de al lado, pero no importa.
Estos son los días en que el perro está más cariñoso que nunca y tú, de repente, sientes ganas de abrazarlo. Son días en que te dan ganas de hacer algo por el planeta. Cargas el celular y desenchufas el cargador. Son días en que caminas descalzo y sientes la grama en los pies. Se te ocurre que quizás puedes hacer ese proyecto artístico, que aunque no vaya a hacer de ti Andy Warhool te va a llenar de satisfacción. Es un día en que vas a comer postre, porque qué carrizo, porque la gente que no come postre vive como si le faltara algo en la vida, y es porque efectivamente le falta algo, el dulce.
Este es el día en que si ves algo caro que no te deberías comprar, le vas a echar pichón, porque te lo mereces. Porque cuando de repente, lo que iba a ser un día gris y lluvioso se convirtió en un día melosamente lleno de luz, te acordaste de que la vida es corta, de que las cosas cambian de repente, no sólo para bien, sino para mal, de que Murphy tiene razón cuando dice que si todo lo que puede salir mal saldrá mal, pero también todo lo que puede salir bien, saldrá bien. Este es el día en que no importa echarle carro a ese compromiso fastidioso que tienes, te vas a hacer algo frívolo como las uñas. Estos son los días en que te vas a reír de algo tan estúpido que cuando se lo cuentes a otra persona te van a ver como si fueras imbécil. Y no te va a importar. No estaban ahí. Tú lo gozaste, nadie te lo quita.
Estos son los días en que los fantasmas están durmiendo. No existen laberintos y ya no hay monstruos debajo de la cama. Son los días en que si estabas perdido, aunque sea por un momento, te encontrase.

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