miércoles, 6 de mayo de 2009

Contador de Malas Decisiones


Cuando uno nace deberían darle una especie de kit, con cosas básicas. Yo incluiría un "Contador de malas decisiones." Lo bueno es que el contador, simplemente te dice el número, no tiene más información. No te recuerda eso que nunca debiste decir, esa borrachera que jamás debiste agarrar, ese SÍ que tuvo que haber sido un NO rotundo y ese NO que te hizo perder aquello que ahora lloras como si fueras un niño.

Pienso en el contador porque para Manuela la Novela Mexicana está a punto de ponerse buena. Estamos en ese capítulo en que La Chole trata de aconsejar a la protagonista diciéndole: "mija, ya deje las cosas de ese tamaño. Siga su vida, no haga enfadar al patrón." Mientras que su mejor amiga, que seguro tiene un nombre como Amaranta, le dice "debes vengarte de ese desgraciado, debe pagar hasta la última de tus lágrimas."

Sí, el diálogo es cursi hasta el dolor. Debería estar prohibido agrupar esas palabras. Pero la realidad es que más o menos eso es lo que me sucede. Parte de mí y algunos de mis amigos me dicen, deja que el agua corra. Olvida. Cosa que me extraña, si claro que he olvidado. Si yo jamás pienso en eso. Si esa pelea para mí no es la línea esencial de la trama. Es más, ya a estas alturas me atrevería a decir que es hasta "comic relief."

Pero otra parte de mí, el diablillo, el rincón de las pasiones fuertes, el fuego de Manuela, y los amigos feministas y justicieros dicen: quema. Reclama aquello que te pertenece: La Verdad. Un poco arrogante quizás, decir que lo que me pertenece es la verdad. Pero tal y como yo lo viví, lo es. Entonces, ¿Por qué me voy a dejar arrebatar algo que es mío?

Me he pasado la vida evadiendo conflictos. Aunque no parezca. A veces me siento como un disco rayado de Dr. Phil. Vomitando Oprah cada vez que hay rollo. Uno traga, y traga, y traga, y traga. Y qué pasa con todo eso. ¿Cómo se digiere? Cuando olvidas, ¿Realmente digieres o simplemente haces la parodia de que no ha pasado nada?

No sé qué hacer. Siento que tengo una decisión entre manos. Una de esas que me van a tener en un par de años viéndome al espejo, hablando sola, como siempre, y como siempre, reclamando. Aunque quizás la respuesta está en que, esta parte del conflicto no la busqué. Esta parte me buscó. Es más, me sigue buscando. Me acosa. Me persigue. Me despierta. Me atormenta. Me pregunta cosas que no quiero responder y a la vez me invita a un silencio que ya no quiero guardar.

Mi mamá siempre dice que escuche la voz del corazón. Pero por algún motivo, está taciturno estos días. Pensativo. Abstraído. Es peligroso. Estará sacando sus propias conclusiones. El corazón de Manuela nunca ha sido muy claro, ni acertado. Mi decisión por ahora es seguir su impulso. Pero no sé si eso sea lo más sabio. No sé por qué me veo tentada a escuchar al culpable de la alta cifra de mi contador.

Quisiera que me lloviera raciocinio. Orden. Sensatez. Quisiera hacer una lista de pros y de contras y tomar una decisión casi ejecutiva. Una que siga un plan de acción. Una con un objetivo claro, definido. Pero a quién engaño. El día que la razón me domine, habré dejado de ser yo.

 

2 comentarios:

Toto dijo...

Tambien puedes pensar: Orale! ¿Que hubiese hecho Marimar en este momento? It has worked for you EVERY TIME!

Manuela Zárate dijo...

Coño Juan. Por qué será que todos los caminos nos llevan a Marimar?