domingo, 17 de mayo de 2009

Simplemente NO me gusta


Hay ciertas cosas que a uno simplemente no le gustan. ¿Por qué? ¿Desde cuándo? ¿Por qué me puede alterar algo que en el fondo no es que sea el punto cardinal de mi vida? Realmente no tengo esa respuesta, sólo sé que hay cosas que me alteran. Me pueden hasta echar a perder el día. El momento. La hora. El viaje. La conversación. La parrilla. La merienda. En fin, cosas que te las nombran y como dicen los maracuchos, se te sale el apellido. Cosas como…

- Las Novelas de Dan Brown. Chévere. Te las lees en un día. El tipo sabe escribir suspenso. Me alteran. El lenguaje no es bonito. La interpretación de las obras de arte es francamente irresponsable.

- Las películas de las novelas de Dan Brown. Vi el código Da Vinci. Aún si el libro hubiese tenido el mínimo respeto por la obra de Leonardo, y no fuese una burla hacia aquellas personas que trabajan el mundo de la historia del arte y una tomadura de pelo para las que no conocen la obra, porque les hace sentir que "aprendieron algo", nada más el peinado y la cara de idiota de Tom Hanks es como para vomitar las cotufas. Ni hablar de cómo se arrodilla en la pirámide invertida del Louvre. Preferiría ir a ver una versión de Robocop empatándose con Kandy Kandy.

- Las tipas que salen en los videos de ejercicio, que no sudan, que se están riendo como el tiempo. Creepy además.

- Los libros de García Márquez. Sí. No le quito su mérito. Bla, bla, bla… Mi desdén hacia él viene por su autobiografía. Me pareció la cosa más hipócrita del mundo. La persona que llora porque dice que le asquea la violencia, pero después come helado de coco con Fidel Castro, que fusila gente sólo porque no ve el mundo como él. ¿Entonces?

- Lo que hicieron son la serie Ugly Betty. Betty la fea es quizás una de las novelas mejor creadas de la historia de la televisión. En todo sentido. Yo sinceramente, y no me da pena reconocerlo, juraba que iba a ir a Bogotá, me iba a encontrar con Armando Mendoza, en Ecomoda y además me quería empatar con él, porque es la clase de tipo que no sirve para nada que una le encanta. Y llega Salma Hayek y destruye la historia de Fernando Gaitán, sólo para salir con un vestido ajustado mostrando las tetas en cuatro capítulos. Cabe decir que América Ferrera es una buena Betty, pero el papel de Vanessa Williams es como para comprar Prozac, machucarlo e inyectárselo.

- Las mujeres que son bonitas y se comportan como brutas. El cuento de la Miss Panamá que dijo lo de Confucio. Por favor. Para eso se hubiera quitado la camisa y ya, si lo que quería era llamar la atención. La culpable de eso es Jessica Simpson, que hizo de la idiotez un trade mark, cosa que nadie se lo cree porque en el fondo es más pilas que la rayovac.

- La gente que te habla en mitad de una charla.

- Cuando alguien tranca a otros carros y se baja a hacer su vaina en la panadería. Qué te cuesta esperar a que alguien salga. Por qué tenemos que ser tan de monto.

- Ver papeles tirados en la calle. En la playa ni se diga.

- Las viejas que se instalan…y lo peor es que voy a ser una algún día.

- La gente que le suena el celular en medio de una charla, del cine, del teatro, aún cuando mandan a apagarlo. Pana, el mundo puede girar sin ti un par de horas y si te crees tanto que lo dudas, ponlo en vibrador.

- La gente que le teme a los carbohidratos, por la dieta de un carajo obsesivo que además se murió obeso. De cajón que si eliminas todo un grupo de alimentos, que además están en casi todas las cosas que uno come, reduciéndote la vida a carne y vegetales vas a adelgazar.

- Las viejas que se la pasan metidas en la peluquería. Que le dan de propina a las tipas casi el doble del sueldo, de forma que cuando tú llegas y esperas leyendo revistas de mierda 45 minutos para que te hagan las manos, se te colean. Además hablan de política como si fuesen Andres Oppenheimer, pero después les dices que escriban una carta apoyando una posición y te dicen que no porque están full de cosas, cumpleños, piñatas y tés.

- Las colas para pagar. Lo que sea. Encima que te quitan la plata tienes que esperar parado con el mierdero encima.

- Los bancos. Detesto los bancos. Me enerva. No sé que es. Me alborotan el hippie que llevo dentro. No sé si será la frialdad. Si me tratan bien siento que son hipócritas, si me tratan mal (la mayoría de las veces) me da rabia.

- No poder dormir. Cuando me desvelo y doy vueltas (todas mis noches hoy en día) me da rabia. Me molesta. Y peor si hace calor.

- Caerme y que alguien venga ayudarme. Si no hay sangre o huesos fuera de lugar, me puedo parar sola.

- El puto Messenger del BlackBerry todo el puto día. Qué obsesión Dios mío. Sigo sin poder responder por qué realmente amamos el BlackBerry.

- Ciertos reality shows que lo que hacen es resaltar la estupidez de la sociedad occidental. Creemos que somos mucho más civilizados que el otro lado del mundo, pero nada está más lejos de la verdad. Nada más ver que si un boxeador encerrado en la casa del Gran Hermano, llorando, que si porque una modelo lo vio en la poceta, para darte cuenta que este mundo está bien jodido.

1 comentario:

Toto dijo...

Genial lo de la cola que hay que hacer para pagar.
Lo de ayudarte cuando te caes es caballerosidad. Entendemos que da pena caerse y mas que vengan tres a decirte "estas bien?" pero despues te quejas que el hombre no ayuda!