jueves, 7 de mayo de 2009

Tercer Mundo


No es normal. Sea lo que sea que normal significa, la ciudad de la furia no es normal. Hoy llegué a la conclusión, muy lógica, que si un muerto puede votar, un no nacido puede tener un pasaporte. Que sea legal o no legal. Debido o indebido. Deja uno ya si moral o amoral. Ese no es el punto. Se puede, tiene sentido la conclusión y con eso basta.
Así es la ciudad de la furia. Se hace lo que se puede. Lo demás, son solo sugerencias, como la luz roja del semáforo. Como el rallado de la calle. Como el canon del alquiler. Como la multa. Como la norma de no hablar por teléfono cuando uno va manejando. Como el hombrillo. Como la cola. Cualquier cola, la del banco, la del supermercado, la del cine. Hasta la papelera es una sugerencia.
Lo que hacemos al final es lo que podemos. Lo que queremos. Lo que nos suena lógico. Lo que nos lleva del punto A al punto B.
Ahora entiendo qué es el tercermundismo.
En el primer mundo se debe.
En el segundo mundo (lo que llamo vías reales de desarrollo) se quiere.
En el tercer mundo se puede.

2 comentarios:

Facility manager dijo...

Excelente y profunda reflexión Manuela.

Cada dia asombra mas en Macondo, la capacidad de "pajarobravismo" que tenemos
Alberto

Jose Urriola dijo...

A veces creo que el vivir, en la acepción más amplia del término, también es una sugerencia en la ciudad de la furia. El imperativo es sobrevivir. Y eso es lo que hacemos, segundo a segundo, hasta que con el paso del tiempo y la vorágines de la rutina -uno llega a habituarse a todo- nos acostumbramos a que eso es vida.