miércoles, 10 de junio de 2009

El Nuevo Mundo


Margarita Yourcenar, en su novela Memorias de Adriano, tiene una frase que adoro: "El lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos vimos con una mirada inteligente, mis primeras patrias, fueron los libros." Siempre he amado la literatura, desde chiquita me gustó que me leyeran y después leer yo misma, en lo que pude. Fue algo que me mi mamá me metió en la cabeza. Lo cierto, es que hay uno de esos momentos "antes" y "después" y eso fue cuando con ciertos profesores en el colegio comencé a aprender cosas. Sobre todo, cuando descubrí el poder que te da el conocimiento, ese que además viene acompañado con un ansia de saber cada día más, porque te das cuenta de la cantidad de cosas que el mundo y la historia tienen para ofrecer. Te das cuenta de lo maravilloso, lo complejo y lo profundo que es el mundo.

Esa es parte de mi búsqueda al escribir. Una búsqueda que apenas estoy comenzando y que se define tal cual en la canción de Antonio Vega "Lucha de Gigantes." En todo caso, en esa búsqueda he llegado a la fotografía y me siento que a partir de que entré a ese mundo he llegado a otro "antes" y "después." Comencé en el taller de Roberto Mata hace un par de semanas un curso que ha cambiado la forma como veo el mundo. Sí. Es pronto quizás para hacer afirmaciones como esa. Pero así lo siento. Es que ver tras el ojo de la cámara simplemente te empieza a hacer más consciente de esos detalles que antes no veías. Te despierta una sensibilidad visual. No sé cómo explicarlo. Es enfrentarte a la realidad de otra forma. Es querer registrarlo todo. Paralizar el tiempo y a la vez eternizarlo en una imagen. Además es fascinante la función con la Cámara.

La quiero bautizar Manuelita. Porque es parte de mí. Hacemos algo juntas. Ella no puede sin mí. Yo no puedo sin ella. Estamos perdidas la una sin la otra. En todo caso, he encontrado la fotografía y espero que haya llegado para quedarse. No es que tenga metas absurdas y que ahora me crea fotógrafa. Sigo cortando los pies de la gente y me cuesta una pelota enfocar, sé que todavía no puedo definir bien el mejor ángulo para una imagen, pero no quiero dejar de explorar este camino.

Siento que a través de mi cámara he encontrado, a lo Yourcenar, un nuevo lugar de nacimiento. Una nueva patria. Y tengo que agradecerle a Roberto Mata, la verdad. Su escuela es de esas cosas que uno no imagina en Caracas. Es un lugar mágico. Se respira respeto por el arte, pero respeto del bueno. No hay esos divismos absurdos que uno suele encontrar en círculos de escritores, donde los grandes nombres asociados con un oficio como el literario, ven al principiante o al "no profesional" con una suerte de desdén. Como si no perteneciesen a la casta intelectual. Aquí todo el mundo es tratado como fotógrafo, hasta el que no sabe cómo se carga la cámara y eso es lo que hace posible generar y descubrir nuevos talentos.

Yo no sé si seré un talento nuevo en cuanto fotografía, si tendré un futuro más allá de mi propio goce e inspiración. Pero, en mi mundo, ya con lo que llevo, siento que he llegado lejísimos. ¡Por lo pronto una fotico tomada con Manuelita! Y el link a mi cuenta de Flickr donde espero postear las cosillas que vaya viendo por ahí.

http://www.flickr.com/photos/manuelazarate/

2 comentarios:

H' dijo...

Yo comienzo el analógico en 2 semanas ahí mismo.

Te linkeare desde mi blog, si no te molesta.

Por cierto... siempre te leo (:

Manuela Zárate dijo...

Hola! En serio?! Qué bien! Claro que no me molesta que me linkees.
Saludos y quizá nos veamos fotografiando.