martes, 2 de junio de 2009

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De verdad no dejo de pensar en la pobre gente del avión de Air France. En sus familiares. Yo en lo personal le tengo pánico a los aviones. No me gusta para nada cuando se mueve. Todo el mundo dice que la turbulencia es inofensiva, que los aviones modernos están totalmente equipados para ella, pero ahora lo que se ve en todas las primeras planas es que la turbulencia fue la culpable este último siniestro.

En fin, quedan un montón de preguntas sin respuesta. Creo que eso es lo más difícil, el quedarse sin respuestas. Si para uno, en la distancia, ajeno al trauma que se ha vivido salvo por la solidaridad general que debería existir ante cualquier tragedia humana, es casi una necesidad buscar respuestas, no quiero imaginar lo que están pasando los familiares de quienes se montaron en ese vuelo hace un par de días.

Yo sólo espero que en alguna caja que brote del mar, en alguna pieza restante, quede al menos una pista que permita que se pueda responder la pregunta ¿Qué fue lo que pasó?

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