viernes, 3 de julio de 2009

P5T1


Hace un par de días estábamos viendo la televisión y salió una de estas mujeres que grita y dice incoherencias a favor de la supuesta revolución de izquierda latinoamericana y de verdad que nos dio pena ajena. Era una alta funcionaria que parecía un cruce entre la chilindrina y esa cantante mexicana que se llama Irma Serrano a quien llaman La Tigresa. El personaje en cuestión decía cosas como “Venezuela, como lo proclama el teSSSSto de su constitución, se une a la condena expresada por el funciontario internacional de todos aquellos países que soberanisticamente se han pronunciado de manera condenatoria sobre los sucesos sucedidos en Honduras.”
En fin, decidimos poner mute para no seguir escuchando barrabasadas y entre los tres que estábamos presentes empezamos. “Qué vergüenza. ¿Cómo es posible que esa mujer que no sabe ni hablar esté diciendo esto? Ni ella sabe lo que está diciendo. Ahí sí, en Honduras deben estar atacados con estas declaraciones, etc, etc., etc…” En eso, una de las personas que está con nosotros dice: “Coño, es que es de lo último, es que es una ignorante, tarifada, estúpida…es que…es que no le digo Puta porque es demasiado fea.”
Eso me hizo pensar, ¿qué le ha pasado a la palabra puta? Yo recuerdo que de chiquitos era la peor ofensa del universo. Es más, uno ni lo decía, uno tenía que decir P5T1. Decirle a alguien puta era así como desterrarlo para siempre. Es más, desde las monjas hasta tus padres te amenazaban que si se por malas decisiones terminabas convirtiéndote en una mujer ligera de cascos, antes de ir al infierno ibas a tener que vivir con la palabra escarlata completa sobre la frente, con tu fama de puta. Recuerdo que una vez tuve un rollo con un chamo como de 9 años porque me dijo puta en medio de un pleito. Y yo sentía tal indignación, que me daban ganas de llamar a la policía, me parecía la peor ofensa, una de esas cosas que simplemente “no se hacen” como si me hubiera sacado una pistola.
Hoy en día la palabra puta se usa para absolutamente todo. Está por ejemplo la puta gana. Está el hijo de puta de la esquina que se atravesó, no sabemos realmente quién es la mamá, ni si la señora tiene algo que ver con el comportamiento del hijo, pero igual le decimos puta. Puta es para muchos la que ha tenido varios novios. Esos que se quedaron con los cuentos machistas y de religiosidad sobredimensionada en que la mujer para considerarse digna sólo puede “pertenecer” a un hombre en toda su vida, si no, pues efectivamente es puta. Recuerdo de alguien que me dijo una vez, que lo más importante en la vida era tener la conciencia limpia para ver a los demás a la cara y decirles “tú eres una puta.” Bueno, ni San Pedro con llavero en mano pues.
Ahora, cada vez es más común en la Ciudad de la Furia el uso a mansalva del insulto. Me cuenta una amiga que su hermana iba por la autopista cuando, haciendo mal uso de su carro se le atravesó a un señor. Se batuquearon manos, pero la cosa, parecía que no iba a pasar de allí. A los pocos minutos ella iba rodando y el carro en cuestión se le atravesó y la obligo a frenar. El hombre se bajó y se acercó a su ventana. Ella estaba por entrar en pánico pensando que a lo mejor le iba a dar un golpe o sacar un arma, uno oye tantos cuentos de horror que cualquier cosa es posible. Pero el hombre lo que hizo fue gritar, con excelente léxico y pronunciación la siguiente frase: “Señorita. Usted es una puta.” Se dio media vuelta. Se montó en su carro y se fue. Jamás pensé que uno podría propiciarle el P5T1 a alguien. Eso es el dicho de “lo cortés no quita lo valiente” en su mayor expresión.
Por último eso me recuerda a un comentario que hiciéramos una vez en una discoteca. Cuando eres una chama pensar en la fama de puta es lo peor del mundo. Pero después de cierta edad, tenerla es garantía de que no te va a faltar pareja más nunca. Porque vamos a estar claros, por más que de chiquito dijeras P5T1, de mayor las monjas para el convento y ese tipo de palabras pasan de ser expresiones de condena y promesas apocalípticas, para convertirse en algo muy sencillo y que todos queremos ver de quienes nos rodean: curriculum. Es que el que no tiene nada en la hoja de vida después de los 25 está grave, y difícilmente lo van a contratar, sea una trasnacional, una pareja transitoria o machuque, o aquella que está buscando compañero de por vida.
En todo caso, lo divertido del asunto es como va cambiando el lenguaje. Como una sola palabra a lo largo de nuestra vida, o mejor dicho a lo largo de un solo día puede pasar de ser una cosa horrenda a ser una simple muletilla. Y así termino este post, de una puta vez.

4 comentarios:

Pedro dijo...

Yo me pregunto es esto: ¿le puedes decir a alguien "Puta" si nadie se quiere acostar con ella? No deberiamos. Hay que ganarselo.

Toto dijo...

"Yo soy promiscua pero no puta": calificación que se dio una amiga mia a si misma. Me pareció la descripción más honesta que se ha podido dar.

Manuela Zárate dijo...

Sí, definitivamente la expresión da para mucho y es quizás el carácter bíblico lo que le da tanta importancia:
Pedro, tienes toda la razón, hay qué ganárselo.
Juan, verdad se me había olvidado esa cita tan valiosa. Pero al final, como dice Pedro, si va por promiscua, que le eche bola al puta, a lo mejor por eso era que conseguía novio.
Las conductas intachables pasaron de moda cuando se acabaron los 80. Lo certifico.

Ana dijo...

Que buen blogggggg!!! Me he divertido muchisisisimo leyendolo! Congrats!!! Hay un insulto que conlleva la palabra "puta". Puedes decir: "Es un(a) hijo(a) de puta, pero no por su mamá sino por él (ella)".
Felicidades, de panas que muy bueno tu blog!