miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Catalina se casó?


Esta es la propia historia que uno escucha en una peluquería de boca de una vieja con los pelos aplastados con papel aluminio, y la cabeza metida bajo un secador: Una chama que queda embarazada fuera del matrimonio. "Pero, ¿Y el hijo es del novio?" Le preguntaría otra vieja que se está haciendo las manos. "No. Miamor." Contestaría la vieja. "El hijo es del amante." La dueña de la peluquería diría asombrada " ¡No me diga que el amante es el vecino aquel que el papá botó de la casa varias veces!" "Pueess el miiissmoooo mijita. Ese fue el que preñó a la perra. ¿Qué tal?"

Los protagonistas de la historia son nada más y nada menos que Catalina y Manchitas. Una Schanuzer miniatura y un Jack Rusell Terrier. Resulta que Manchitas o el coño e madre, como le decimos en mi casa, lleva ya varios meses metiéndose para la casa. El tipo se metía y hacía pipí en los muebles de la terraza y ponía cara de terror cuando uno le hablaba. Confieso que al principio me pareció cómico y traté de darle comida. El muy patán jamás me la aceptó, creo que desde ya se olía que nuestras relaciones iban a ser del todo menos amigables.

Hace ya varios meses Catalina estaba en celo y la montó ante los ojos como platos de mi sobrinita que gritaba "¡Algo le pasa a los perros! ¡Están pegados! ¡Van a matar a Catalina!" Mi mamá salió gritando que ella no se iba a quedar con el adefesio que resultaría producto de esa unión, y que si la perra quedaba preñada la botaba a la calle. Fuimos al veterinario y como perra del siglo XXI, liberada y muy práctica, Catalina se tomó su morning after pill, no sin antes ser advertida por el veterinario de que si seguía teniendo relaciones sexuales sin protección no le podría suministrar más remedio anti embarazo no deseado. Cada vez que el coño e madre se metía a la casa salíamos a perseguirlo como si fuese Iris Varela.

Acto seguido Cata decidió volver con Astro, el cacri castrado que es más o menos dos perros y medio más grande que ella. De blanco chiquito pasó a negro grandote y se veían contentos. Realmente tenían una relación como pocas parejas humanas, totalmente lujuria y excelente comunicación. Se iban al fondo del jardín todo el santo día y cuando regresaban Catalina estaba lamida de pies a cabeza por Astro, comían juntos, se echaban juntos y por supuesto las camas estaban una al lado de la otra.

Pero Astro se debe haber descuidado en una de esas. Debe haber ido al baño o quizás fue cuando su papá decidió llevarlo al parque de perros dejando a Catalina en la casa. El coño e madre se metió y ahora resulta ser que Catalina está preñada. Ya fue al veterinario, quien nos dijo que con 45 días lo único que se puede hacer es ir a Don Perro y comprar una cadena, una correa, una camita, comida de cachorro e ir pensando en los nombres.

Para colmo de males resulta ser que si viene un solo perro, como muestra el eco que está en la foto, el parto es complicado, de modo que si en 10 días el eco no demuestra que el parto es por lo menos de dos cachorros hay que hacerle cesárea a la niña. Habrase visto, cesárea en un perro, que seguramente me va a salir más cara que la que me hicieron hace tres meses cuando nació mi bebé.

Es que los partos de los perros son más complicados que los de los seres humanos. Al cachorro hay que esperarlo, romper la bolsa en la que viene, cortarle el cordón umbilical y darle la placenta a la perra para que se la coma. El cachorro no puede agarrar frio, incluso un piso de baldosa lo puede matar, tiene que estar por lo menos 24 horas encima de una fomentera. Hay que ponérselo a la mamá para que lo limpie y lo estimule a hacer pipí. Hay que estar pendiente que coma cada 3 horas. Es decir, ya que mi hija estaba durmiendo toda la noche y por fin podía pasar más de 4 horas seguidas con los ojos pegados, tengo ahora que pararme para ver que el cachorro coma y haga pipí.

A todas estas no he hablado con la familia del coño e madre. En casa de Manchitas nadie asume ser su dueño. Una señora dice que el perro es de su cuñado. El cuñado dice que él se lo regaló a los hijitos de la hermana. Los niños de 7 y 9 años dicen que el perro es de su tío, y el tío que es el cuñado, dice que él le dijo al otro hermano que se encargara. Así que el perro es de todos y no es de nadie y mientras tanto la pobre Catalina engorda y se jarta toda la comida que uno deja desatendida por dos segundos.

Helga murió hace un mes. Así que unos se van y otros vienen, la vida sigue y por ende ya nadie habla de salir del perrito, que bien será un Jack Rusell con barba o un Schnauzer miniatura con patas largas. Así que por los vientos que soplan nos vamos a quedar con nuestros Schnausell. A todas estas Astro, como novio abnegado, no se da por enterado y cuando vea que el niño nace blanco dirá, "Cata, mejoraste la raza" porque así de noble es él.

En cuanto a mi sobrinita, apenas le dijimos que venía otro miembro de la familia en camino pregunto: "¿Cata se casó?" Nadie respondió. En el fondo no queríamos decirle la verdad: En pleno siglo XXI hija, si te preñan lo último que haces es casarte, y menos con un coño e madre.

PD: El babyshower tiene que ser ya, la cesárea o el parto es en menos de 15 días.

1 comentario:

Iralyn Valera dijo...

Jajajaja lo disfruté mucho. Cómo crecen de rápido, recuerdo aquella tarde en San Antonio, cuando Catalina era tan sólo una bebé. Saludos