miércoles, 11 de noviembre de 2009

Día Largo. Largo. Largo.

Hay días que me recuerdo del personaje del Hijo de la Novia, que después de que tiene un infarto le dice la novia: Sabés, tengo un sueño. Ella le pregunta cuál y él responde: Irme a la mierda.

Eso me provoca hoy. Agarrar mis corotos y largarme a un lugar donde nadie me joda. Sí. Ya sé, a uno le hacen falta los amigos, la familia, blablablá. Pero hoy. Hoy en concreto sería feliz en la mierda. En un lugar donde no haya nadie que me ladille, ni me que me joda, ni que me agarre mis cosas, ni que me invada mi espacio, ni que me hable, ni me que pregunte. Pero sobre todo, sobre todas las cosas, que no me ande pidiendo vainas como si yo no tuviera más nada que hacer en la vida sino responder a esas peticiones.

Un lugar donde no haya cola. Donde pueda ir a tomar un café sin que me estén hablando pendejadas. Sin que me reclamen. Coño, un solo día sin reclamos por favor. Esa es la maravilla de los extraños. Por eso me encantaba viajar sola a lugares como Buenos Aires. Me sentaba en mi café y aunque ciertamente algunas veces me entró un vértigo de sólo pensar que no había escuchado mi propia voz en todo el día porque no tenía con quien hablar: jajaa, nadie me estaba reclamando vainas.

Hoy estoy harta. Harta de todo. Estoy harta de que la vida de los demás tenga un impacto en como distribuyo y empleo mi tiempo, mis horas de trabajo, mi inspiración. Estoy harta de ser la guevona que siempre sede para que los demás no se arrechen. Me gustaría tirar las cosas en el piso y patalear y pegar gritos como si tuviera 5 años. No me importa que la gente me mire feo. Hoy me provoca salirme con la mía y que me dejen en paz. Estoy harta de los compromisos. De las obligaciones. Me gustaría estar en una casa frente a la playa con una cerveza sin tener que andar viendo el reloj. Me gustaría tener en esa playa un chinchorro y que después del almuerzo pase un heladero cerca.

Me gustaría tener algún lugar donde depositar la arrechera. Me encantaría hacer como Michael Douglas en día de furia. Agarrar un bate y no joda. Darle coñazos a todo. Total aquí en esta mierda ya no hay propiedad privada, entonces qué coño importa. Estoy harta de ser el sofá de todo el mundo. ¿Habrá alguien por ahí que no me vea como sofá? ¿Cómo lámpara? Mi hija y más nadie.

Hoy me provoca ponerme un cartel guindado al cuello que diga: Se agradece SI LE GRITO ES SU CULPA. NO QUIERO QUE ME HABLEN.

Me gustaría ser Paulo Coelho para no tener tanta arrechera y andar hablando paja de autoayuda, sonríe que la matica salió de la gramita y el sol le dijo hola al pajarito y verás que mañan vendrá otro pajuito y se cagará en tu culito. No joda, es inevitable, termino siempre en el mismo lugar. O podría ser un budista. O Teresa de Calculta o una tipa de esas. Bueno, la verdad que mejor no, porque pensándolo bien eso debe ser una vida muy linda, pero muy ladilla y yo me aburro muy fácil.

Hoy lo que quiero es agarrar a mi carajita y mandar a todo el mundo para el mismísimo carajo. Y solo son las 9:59 am. No joda. Este día va a ser largo. Largo. Largo.

1 comentario:

Astrina dijo...

Manuela! espero que tu dia haya mejorado, supongo que al llegar a casa y ver a tu hijita sucedió.
De todas maneras, opino que deberia existir un lugar donde uno deposite las rabias, o al menos, tener 10 minutos al dia para mandar a todo el mundo al carajo y asi no acumularlos y explotar un dia cualquiera.
Buen post!