miércoles, 18 de noviembre de 2009

Esto que nos ha caído

No hay vieja en Venezuela que no diga: "yo no sé por qué nos ha caído esto" o "hasta cuándo nos vamos a tener que calar esto que nos ha caído." Lo dicen en peluquerías, en fiestas, a gente que se encuentran por la calle, a sus panas que viven fuera del país, hasta lo mandan por SMS a Aló Ciudadano. Yo quisiera saber qué significa realmente "esto que nos ha caído." Pareciera que ese "esto" tiene algo que ver con una culpa que se le está achacando a otro. Como si echarle la culpa al que ejerce el título de Presidente fuese algo totalmente nuevo. Algo que comenzó en el 98.

Ya saldrá más de uno a decir "Manuela está chavista." Esa es la típica ahora. Pero no. Es todo menos eso. Lo que sucede es que estoy cansada de comportarme como una estúpida. Lo digo porque Einstein decía que la estupidez se define como hacer las cosas una y otra vez de la misma forma, esperando resultados diferentes. Sentarse a decirle a todo el mundo, con cara de lamento, que no sabemos por qué nos ha caído "esto" es el colmo de la estupidez. Así nada va a cambiar, sí es que realmente queremos que cambie algo. A veces pareciera que estamos muy cómodos con las cosas como están, o le buscamos una solución facilista e idiota a los problemas que día a día van consumiendo el país: Si se meten en las casas: ponemos una reja. Si cierran las televisoras de señal abierta: ponemos cable. Si obligan al cable a pasar las cadenas: ponemos películas piratas o Apple TV. Cortoplacismo y facilismo. Pero sentarse a pensar en lo que nos está pasando, por qué sucedió y cómo resolverlo, "qué va." Para eso hay mil excusas: "yo no soy político. Yo no puedo solo. Yo no tengo tiempo."

Claro que algunas personas buscan medios para "hacer algo." Pero eso no pasa de ahí. Algo se convierte en mandar un mensajito a Aló Ciudadano o darle duro a la sobremesa con los amigos, quejándose de la porquería en la que vivimos. De las calles sucias. Los ministerios corruptos. Las calles peligrosas. Las cosas caras. Pero en ningún momento calibrando de verdad, como hemos llegado a sumirnos en esa suciedad y mucho menos qué podemos hacer, cada uno, para solucionarlo.

Definitivamente "esto" que nos ha caído es mucho más que Chávez. Que un gobierno corrupto, ineficaz, demagogo y despótico. Que una tendencia ideológica que se apodera de nuestros espacios de pensamiento. Que un creciente deterioro de las condiciones económicas y sociales del país. Lo que estamos viviendo lo hemos cultivado nosotros. Nuestro comportamiento como país. No nos han embrujado, ni echado maldiciones. Puede ser que Caldera tenga parte de culpa. Claro que los Adecos tuvieron que ver con el deterioro del país. Pero alguien dejó que hicieran lo que hicieron y ese "alguien" se parece mucho a nosotros.

Yo invito a que todos hagamos una revisión de nuestro lenguaje cotidiano. ¿Cuántas veces al día decimos sapos y culebras de la ciudad? Mencionamos la porquería que es todo, la cola, la basura, la agresividad de la gente. Seguramente mucho más de un par de veces, al día. Pero ¿Qué hacemos acto seguido? Nos metemos por el hombrillo o nos atravesamos en una intersección bloqueando el tráfico, tiramos un papel por la ventana y le gritamos el ¡coño de tu madre! al primero que nos asoma la punta del carro. ¿Cuántas veces a la semana nos quejamos del gobierno? Meta una moneda en un potecito cada vez que lo haga, empiece hoy y termine el martes que viene. Le sale por lo bajito, una entrada al cine. Decimos que estos son unos ineptos, de una incapacidad increíble, que están destruyendo todo (un clásico), que es una tristeza y que ¡pobre país! Y ¿Qué hacemos luego? Nos piden participar en el concejo comunal de nuestra zona y decimos "no pana, qué ladilla." Convocan a una marcha y decimos "ya yo marché." Nos piden ayudar en las elecciones, así sea llevando comida a los centros de votación, y decimos que nos da miedo o que no creemos en los partidos. Con esas excusas nos sentimos tranquilos, o al menos lo suficiente para vernos al espejo.

Yo creo que estamos todos, por decirlo coloquialmente, meando fuera del perol. Estamos como esas mujeres que les pega el marido. Le echan la culpa al tipo que es un machista, desgraciado, degenerado que odia a las mujeres y que se la pasa ebrio y no sabe lo que hace. Y no se dan cuenta que el rollo no es sólo el tipo, ellas tienen parte de la responsabilidad, porque se lo calan. Yo me pregunto cuándo será que me voy a encontrar una vieja que diga: ¿qué es "esto" hemos hecho con nuestro país? O vamos a ponernos las pilas para salir de "esto." Porque en algo hay que estar claros, de "esto" no vamos a salir, ni nos van a salvar, ni nos van a sacar. El que esté pensando en eso, siga creyendo. Como decía el hermano Cocó: la Fe mueve montañas, pero hay que pagá. "Esto" es una situación que corregimos nosotros y más nadie. Siendo mejores ciudadanos, comprometiéndonos con el país y cambiando como queremos o pretendemos que el país cambie. Y algo más, hay que dejar de echarse la culpa unos a otros, sobre todo la oposición, después de todo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra y no vale andar con peñones en el bolsillo.

1 comentario:

Iralyn Valera dijo...

Es conformismo. Es que poco a poco lo venezolanos parecen que se han ido acostumbrando. Siempre la culpa y la responsabilidad es de otro, pero nunca de uno mismo. "Esto" se acabará el día que los venezolanos estemos decididos a resolver el problema.
El Muro de Berlín cayó por la voluntad del pueblo y esta vez no podría ser diferente. Saludos Manuela