viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Qué es peor?¿Qué todos te vean o que nadie te compre?


La foto de Carla Bruni desnuda se quedó sin comprador. Me imagino lo que pasaría por mi cabeza si mi foto en pelotas se queda fría en la mesa. (Eso sin pasar por el mojón mental de que alguien va a pagar 9.000 dólares por ver mis petacas). ¿Qué dolería más: el golpe al pudor o el golpe al orgullo?

Eso me recuerda un incidente que aconteció en el año 2004, cuando yo regresaba triunfalmente a Caracas luego de mi divorcio. Por una de esas cosas locas a las que uno se compromete en la vida, llevé a mis sobrinos y algunos de sus amigos a un lugar que ahora no recuerdo bien. El trato era dejarlos en casa de mis papás al finalizar. Tener la parte de atrás de un carro llena de pre-adolescentes es algo que a uno le hace cuestionarse el sentido de la vida. Me imagino que de allí surgieron Freud, Platón y la amargura indescriptible de Schopenhauer, así como el desasosiego de Pessoa. Lo cierto es que voy entrando a una de esas calles con caseta y mi lado hipersocial no puede evitar saludar efusivamente al guardia. Este no deja de mirar unos 20 centímetros más abajo de mis ojos, a lo que yo pienso "¿Qué se creerá este imbécil?" Cuando por fin llego a la casa y estoy abriendo el portón, bajo la mirada y me doy cuenta de por qué el hombre se me quedó viendo. La camisa strapless la tengo por el ombligo. "Las chicas" están al aire.

Por supuesto mi primera reacción fue: HORROR. ¡Me han visto las tetas! Las voces de las monjas del colegio en el que estudié durante mi infancia comenzaron a retumbar por mi cerebro, prometiéndome los terribles castigos de la 5ta paila del infierno. Pero eso duró sólo unos 30 a 45 segundos. Acto seguido me puse a pensar: "No importa. No es nada que el hombre no haya visto antes y si no las ha visto, pues joder, ya era hora de que viera unas tetas." Pero como les dije a mis hermanas cuando les eché el cuento, lo más importante, "todavía son unas lolas bonitas. Porque si estuvieran ya apuntando hacia el polo sur, coño. Ahí sí me hubiera dado pena."

Y así debo confesar que varias veces me he encontrado en situaciones en las que revelo más de mi cuerpo de lo que las convenciones de nuestra sociedad estiman apropiado. Mi ventana da para casa del vecino, el jardinero se monta en el árbol y me ve saliéndome de la ducha. Golpe al pudor sí. Golpe al orgullo, caramba, todavía no. No es que yo sea Carla Bruni (Coño, ojalá fuera una versión al menos), pero el punto es que cuando esas cosas pasan la pena tiene más que ver con la valoración que el otro le da a uno, que con el hecho en sí de haber mostrado algo más de lo debido.

Las mujeres como Carla Bruni, porque están buenas, porque tienen la personalidad, porque son famosas, no se enrollan con que las vean. Ellas se toman la foto y se la venden a alguien, se enorgullecen de cómo se ven y no les importa que un coleccionista alemán las tenga en su poder para lo que quiera. Claro, que yo creo que Carla pensará que el Hans o como se llame el alemán, la usará para guindarla en algún lugar estratégico a fin de jactarse ante los amigos: "miren esa es nada más y nada menos que Carla Bruni" o en el peor de los casos venderla. No creo que le llame mucho la atención la imagen del tipo jartándose unos asquerositos con la foto en frente, o imitando el video tan chimbo donde Enrique Iglesias se masturba viendo una película porno. Al final, es una cosa más que de pudor, de orgullo.

Es como esos videos sexuales que salen de Paris Hilton y Pamela Anderson, y en nuestra versión local, Chiquinquirá Delgado. Debe ser una pena de morirse, pero debe ser peor aún que el video se filtre y nadie lo compre por malo. O que el novio le termine, no por le hecho de que haya cometido una transgresión contra la moral y las buenas costumbres, sino por algo como: "pana tú en la cama ni con el sexólogo de 92.9. Chao." El punto es que no es necesariamente la fama que te crea el hecho de desnudarte, es la clase de fama. Volvemos a lo mismo: Cuál es el golpe más bajo: el del pudor o el del orgullo. Me gustaría saber si a una monja que esté pero bien requeté buena no le gustaría, al menos por unos minutos pasearse por una playa en bikini y que le digan: "mami, tú eres una Oscal Mayer, rica calne de primera calidá." Dicho de sea paso, ¿Ah visto usted a una monja que esté buena? Para qué, si nadie la va a ver. No es pudor, es orgullo.

Si yo fuese Carla (Ojalá fuera Carla ¡COÑO!) estaría a la expectativa por la subasta de la dichosa foto. No por pensar en la cantidad de gente que iba a posar sus ojos sobre mi cuerpo al descubierto, o la cantidad de morbosos y de viejas criticonas que se relamería o dirían el típico comentario de: "Muy Carla Bruni pero ¡Qué pantorrillas tan feas!" por no tener otra cosa que decir. Más bien estaría preocupada porque la foto llegara al mismo precio que llegó otra que se vendió por 91.000$. Quizás ya con la venta de esa foto estaría todo ganado. El problema es que ese precio se pagó justo cuando se casó con Sarkozy. Allí se trataba de hacerle pasar pena a la Primera Dama de Francia, no de ver desnuda a Carla Bruni. Son cosas muy distintas. Y allí sí creo que ambos se lo pasaron por el Arco de Triunfo y no les hicieron caso. Bien hecho.

En todo caso ahora está ella solita con el culito al aire, eso sí debe ser difícil. Se debe requerir de una personalidad enorme para no deprimirse. Si hubiese sido mi foto la que se queda fría yo estaría o corriendo a tomarme más, a ver si fue que el ángulo no era el correcto, o directo a comprarme el McCombo del día, con papas extra grandes y un Sunday de chocolate. Porque si después de tanto sacrificio te van a tirar bola negra, ¡No joda! Mejor uno se la goza completa.

Me da cosa con Carla. Su situación no debe ser nada fácil en este momento. Todo el mundo está hablando del tema y lo que hace noticia no es el desnudo, sino la falta de alguien que esté interesado en pagar por él. A pesar de su pinta de anti-parabólica algo le debe doler, alguna amiga o hasta ella misma se estará preguntando: ¿Qué es peor? ¿Qué todos te vean o que nadie te compre? Aunque, qué importa la respuesta, al fin y al cabo la compró Sarkosy. Inteligente. Repapito. Y Presidente de Francia. Eso es hirudoid para cualquier orgullo. Qué hagan con su foto lo que quieran.


 

1 comentario:

Toto dijo...

No había visto la foto. Carla Bruni is hot!
Juan (edad mental 12)