domingo, 13 de diciembre de 2009

Que siga jugando golf


¿Cómo se sentirá ser Tiger Woods? No. No me refiero ahorita. Ahorita debe ser como la mierda. Aunque digan que hay niños en Africa que están peor, que hay gente que vive tragedias reales, todo eso lo entiendo, pero Tiger Woods ahorita se debe sentir como la mierda. Yo hablo de antes. En realidad, no soy fanática del golf. Así que no sé nada de la biografía del hombre. Sólo sé que es un tipo que tiene un talento extraordinario, que ha roto yo no sé cuántos records de campeonatos por todo el mundo, y como todo deportista famoso se mete una bola de billete y tiene una esposa que es una de esas mujeres que como dice Carry Bradshaw en Sex and the City "están ahí, sólo para hacernos sentir mal."

Yo me imagino que Tiger debe ser una de esas personas que arrastra las bolas de tanto que le jalan. Deben llegar las pobres 10 minutos después que él. Las mujeres se le tirarán encima. Me lo imagino yendo al baño en un restorán y una tipa entre pidiéndole que le firme las tetas. Me imagino que la maestra no se atreve a regañarle al hijo. Me imagino que si el tipo hace una reservación para ir a cenar jamás le dicen que no hay puesto, o lo sientan al lado de la puerta de la cocina. Seguro si el tipo quiere ir a un museo lo cierran. Si va a un concierto de Madona la mujer pide que por favor pase al camerino a saludarla y seguramente también le pide que le firme las tetas.

Estoy segura que Tiger Woods tiene una de esas casas tipo Epcot Center. Le provocó una piscina, se la hizo. Le provocó un cine, se lo hizo. Debe tener sauna. Cuartos para invitados que jamás va a invitar. Un golfito para practicar con su chamos. Un golfote para practicar con el entrenador. Seguramente no regaña a la esposa si la tipa revienta la tarjeta de crédito. Quizás lo único que esté en su contra es que como todo ser humano tiene que hacer dieta, y quién quita. A lo mejor alguna vez en medio de una partida de dieciocho hoyos le dio diarrea y se las vio negras tratando de llegar al baño. A lo mejor ni siquiera llegó y todavía el caddie se burla en su cara.

Lo cierto es que Tiger seguramente es una de estas personas que tienen tanto, tanto, que hace como los perros que se tratan de morder la cola. Da vueltas sobre su propio eje sin saber para dónde ir. Estilo Michael Jordan cuando intentó jugar baseball. Tiene todo, o casi todo, le falta la ambición, el reto, esa ansiedad de tener una meta, pero no una meta cualquiera, sino esa meta que tenía de chamo de ser un jugador de golf como jamás hubo uno. Una meta que es la razón de vivir. Como en teoría tenemos todos. Los normales. Que soñamos con cosas, así nos atrevamos a lanzarnos a por ellas o no.

Tiger en medio de su confusión le dio por irse por las putas y las amantes. Como le ha pasado a gente estilo Hugh Grant y Bill Clinton. Una cosa que en el fondo, puede que sea mal vista, pero es humana y nada tiene que ver con su talento como deportista. Yo sinceramente dudo que vaya a haber más hombres infieles en el mundo, porque irse siguiendo el ejemplo de Tiger Woods. Creo que más grave es Maradona que cayó en las drogas. O los jugadores de baseball que se inyectan esteroides. O los que no hacen caso omiso de las reglas del Fair Play y patean y hacen zancadillas y dan empujones en los partidos que juegan. Es un equipo de Francia que acepta un pase al mundial en base a un partido que sabe que no ganó honestamente. Esos sí son malos ejemplos. Lo que un deportista haga o deje de hacer en su relación marital, difícilmente cambiará al mundo.

Sinceramente creo que hay mucha hipocresía, mucha envidia, mucha doble moral. Como dice el dicho, cuando apuntas un dedo a los demás, estás apuntando tres a ti mismo. Me pregunto cuántas de las personas que acusan a Tiger se comportan como parejas intachables en sus relaciones. En fin. Creo que mi esposo tiene razón cuando dice. "Total, le dio por irse de putas. Qué siga jugando golf."

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