lunes, 14 de diciembre de 2009

Torta de Plátanos


Anoche me lancé. En medio de un ataque atroz de flojera, a hacer la Torta de Plátanos. Tengo que empezar por decir que una cosa son las recetas de Julia Child, y su “beuf bourgignon,” y otra cosa muy distinta es la Torta de Plátanos de Armando Scanonne. No joda. Primero, como verán abajo, la receta es un grasero que lo deja a uno mínimo con una arteria principal tapada nada más un mordisco. Adiós trajebaño estas navidades, mi culo se ensanchó por lo menos dos centímetros a cada lado. Después, encontré fácilmente todo menos el papelón. Esta ciudad es insólita. Uno va a un automercado y consigue unas aceitunas importadas con relleno de balleno del Mar de Norte, que cuestan 450 mil bolos la latica de 12. Pero, no consigue una simple y criolla panela de papelón. Así que tuve que esperar a que mi esposo me la trajera del super debajo de su oficina. Por supuesto tuvo que hacer una cola como de hora y media, porque en la cola de 5 artículos o menos se mete gente que piensa que artículo se refiere a “carrito lleno de cosas.”
Total, que agarro, leo mi receta y me dispongo a empezar. Lo primero que dice la receta es: ponga en una olla a calentar el papelón (cortado en trocitos), los clavos de especia, y el agua. A buena hora me dices que el papelón va cortado en trocitos. Yo tengo en una bolsa una panela de papelón que ni un caballo de esos percherones que arrastran carretas es capaz de romper. Así que me toca ponerme a darle con un cuchillo como si fuese la protagonista de Halloween 27. Hasta que llega Espe, que tiene toda la vida en mi casa y me dice: “Ay no mija. Así no se pica el papelón.” Medio me enseñó, pero pasé horas. Primera conclusión: soy mujer debilucha que no puede con panela de papelón. Segunda conclusión: me provocó enormemente un vaso de papelón con limón.
Una vez resuelto el tema del papelón, pongo todo en la olla y lo pongo a fuego fuerte como dice la receta. Cero rollo. Pan comido. Pasamos al tema de pelar y picar los plátanos en tajadas. Menos mal que los plátanos maduros son fáciles de pelar. Yo los pelé como un cambur. Pero algo me dice que la gente “que cocina” no pela así los plátanos. Me sentí como una idiota. Sigo leyendo la receta, a ver si dice algo sobre la picada de los plátanos, los cuales ya sabía que después tenía que freír uno a uno en tajadas, cuando veo que dice: alrededor de 45 a 50 tajadas. Pienso: ¡El coño de tu madre! Osea, que hay freir, dos minutos por cada lado, 50 tajadas. Ni que fuéramos a montar un puesto de pabellón afuera del estadio. De verdad estuve a punto de tirar los plátanos al piso y dejar que se los comiera el perro. Pero no. Los piqué en diagonal, jamás pensé en la ciencia de cortar plátanos en tajadas, pero sí, tiene su cosita. Las primeras me salieron sumamente amorfas.
Una vez cortados fui a por el aceite. Cabe destacar que en este momento había que precalentar el horno, cosa que por supuesto, no hice. No leí bien, me salté eso, estaba tan estresada con el rollo de las 50 tajadas, pensando que a las 3 de la mañana todavía estaría ahí a medio freír de plátanos. Había que revisar el melado de papelón que se dejaba 10 minutos, tampoco lo hice. No sé cuántos minutos llevaba. Pero al ratico cuando me percaté de la olla, no estaba listo. Me hubiera gustado decirle a Scanonne, 10 minutos será en cocina industrial mi pana.
Así que me pongo frente a mi cocina y me dispongo a darle, cuando Espe me dice: “aaayyy, y tú vas a freír todo ese poco de plátanos para ponerlos en esa torta. ¡Qué grasero! ¡Qué horror!” Efectivamente no lo había pensado. Espe que es la cocinera más arrecha que existe en este hemisferio, me explica que el plátano maduro absorbe grasa como uno no tiene idea. Que cómo me voy a comer eso si estoy amamantando, qué horror. Que los hubiera horneado, pero ya es muy tarde, porque están pelados los plátanos. Que si no, los fría un pelo en mantequilla y no en aceite, y no uno por uno, sino todos juntos. Así que, le hago caso.
Pongo todos los plátanos en un sartén y lo primero que veo es: puré de plátano. Pienso “la he cagao.” Pero no se cagó. La gente que tiene experiencia, tiene experiencia por algo. Se frieron bastante bien. No es que hayan quedado light pero quedaron bastante bien. Mientras, el melado estaba listo, o al menos parecía estar listo. Así que me dispongo a meterlos en el pirex, que primero hay que enmantequillar. La verdad es que olor de ese melao era una cosa del más allá. Un olor de esos que parece que uno estuviera masticando unas flores, que da una sensación de bienestar, como de acercarse a las nubes. Se me fue abriendo el apetito, a toda velocidad. Pongo la capita de tajadas, después le pongo encima queso blanco duro rallado, que estaba divino, saladito, y su capita de melado.
Cuando voy por la segunda capa veo que cae de la olla del melado un animal extraño. Empiezo a gritar, como una loca, “¡una mosca en el melado! ¡Una mosca en el melado! Se jodió. Se jodió toda la torta de plátanos.” A lo que me regañan por escandalosa y alarmista, ya que aparentemente en el papelón hay abejas y no moscas. Es totalmente normal. Así que llego a la conclusión tres: creo que quiero repensar lo del papelón con limón. Y además soy la propia Miss Aragua, solo que un poco más bajita y un poco más gorda.
Cuando estoy terminando ya la última capa, me dice “y lo vas a hacer con o sin huevo.” Yo digo “¿Huevo? ¿Qué huevo? ¡Coño los huevos! Sí. Sí. Con huevo. Con huevo.” Se me había olvidado que había que batir unos huevos y echárselos por encima. Qué piña china Dios. Así que a buscar el par de huevos, que además había que ponerles agua y dos cucharadas del famoso melado. Total, que hago mi mezcla, se la echo encima. Se ve bastante raro y poco apetitoso con el poco de huevo batido. Y me dispongo a meterlo al horno, cuando me di cuenta de que no lo había precalentado, pero que no cunda el pánico. Se mete igual, no ha pasado nada.
Había que esperar 40 minutos. A los 50 grito “¡Mierda, la torta de plátano!” Salgo corriendo. Quedó bien tostada, pero no se quemó. Yo quedé inmunda. Agotada. Y eso que esta receta es fácil. Que tal que me hubiera tocado hallacas. Definitivamente me va a costar recuperar el gusto y la dote por la cocina. ¿Será que hay habilidades que cuando uno deja de usar se pierden para siempre? No sé. Eso está por verse. Ahora, menos mal que no hice el reto del libro completo, porque estaría ahorita camino al sanatorio del seguro social en Sebucán.
En cuanto al sabor de la torta: Nada mal, esa mezcla entre lo dulcito del plátano, con el toque saladito del queso, y el puntico melcochoso del melado. Nada mal. Nada mal.
En ese momento Espe me dice: pero no le pusiste todo el melado. La miro de reojo. Lo ligué con agua, le eché limón.
Conclusión cuatro: el papelón con limón es como la Ciudad de la Furia. Con bichos raros y todo da como cosa, pero vale la pena, ¡Qué bueno es!

Abajo las fotos. Suficiente cocina. Regreso a escribir. ¡Gracias a Dios!






4 comentarios:

Esencialmente dijo...

Me encanta leerte, me rio full y me recuerdas a mi cuando hablo. Ahora, hablemos del recetario que escogiste. El mas peluo y complicado de tooooodos. No me malentiendas, Scanonne es tremendo cocinero pero sus recetas son complicadisimassssss, muchas veces larguiiiiisimas y como llena de muuuuuuchooooooos procedimientos que en mi humilde opinion no son taaaan necesarios. Yo lo uso casi siempre para saber los ingredientes, las medidas, en fin, como de guia pero creo que nuuuunca lo he seguido al pie de la letra, no tengo paciencia. Pero en fin no quiero desanimarte con esto sino decirte que seguramente encontraras recetas peores que esta pero que si no te cansas (y espero que no!) Julia se quedara pendeja a tu lado!
Y va sin acentos porque me da flojera mi teclado hoy

Tropical Blonde dijo...

Estoy de acuerdo... las recetas e Scannone no solo son complicadas, tambien son imprecisas y a veces pareciera que le esta habalndo a una persona que tiene discapacidades mentales.

Si lo que quieres es retomar el gusto por la cocina y seguir recetas a la vez, te recomiendo los libros y revistas de Kristina Wetter. Recetas faciles y siempre salen bien, no como las de Scannone que si se te olvida ponerle los 2 centilitros de agua a la receta se te echo a perder y no sabe igual.

Suerte

Manuela Zárate dijo...

Mmmm...yo pensaba que Scanonne era así como el básico de los libros de cocina. Como las viejas no hacen sino alabarlo. :( Pero sí, es verdad, habla como si uno tuviese una discapacidad mental, jajajaj y como si no tuviera más nada que hacer en la vida, sino cocinar y limpiar el reguero porque vaya como manda a sacar peroles. Pero bueno...reto es reto...le voy a dar tres y a la tercera me paso para Cristina Wetter, jajaja.

Iralyn Valera dijo...

Jajaja no sabes cómo me reí (...) también terminé buscando qué comer porque me provocó. Felicidades por ese primer plato Manuela!