martes, 30 de junio de 2009

Refranes de la Ciudad de la Furia

Según Notichola: (Esa vaina hay que oirla)

- "El que madruga, lo atracan más temprano."

Camarón Camarón



 

Estoy muerta. Agotada. No hay nada más incómodo que tener sueño de día. Será que uno tiene que ser como los bebés y respetar sus ciclos. Dormir la siesta. Sacar un momento del día para pescar unas Zetas. Pero esto es horrible. Tengo que pensar y no encuentro como hacer para que lo que pienso se traduzca en oraciones coherentes. A lo mejor lo que me tiene agotada es la situación de Honduras. La AH1N1. La ley de Propiedad de Social. La OEA y la UNO, osea, está bien repudien el golpe, pero tómense un Transén. Yo quisiera ver a Ban Ki Moon montado en una camionetica Guarenas – Caracas a las 5 am a ver si se va a poner en las mismas y a Insulza lo ponemos de buhonero. Es más, yo haría un ensayo, yo haría un "modelo" de Naciones Unidas donde los representantes de los países fueran Iris Valera, Tarek, El Aissami. En cinco minutos está redefiniendo su concepto de democracia y pasándose los golpes por el Arco de Triunfo.

A lo mejor lo que me tiene agotada es la muerte de Michael Jackson. Ahora resulta que todo el mundo que decía que el tipo era un pederasta, freak, asqueroso, que qué bolas tenía de cantar una canción que decía "no importa si eres blanco o negro", están llorando por los rincones. Ahora es "qué bolas que está muerto, es el ícono de una generación." Qué arrecha es la gente, de verdad. Es más, ojalá y el tipo esté vivo, para que dentro de una semana salga y diga: "¡El coño de su madre! ¡Jódanse todos y vayan a decirle freak a su abuela!"

O me tiene agotada Grace Anatomy. Que se vayan a la mierda todos. Hasta cuando, ahora la tipa se va a casar y el día que se va a casar no se casa sino le da el vestido a la otra para que se case ella. Coño, por Dios. ¿Hasta cuándo Abigail? Hasta en Venevisión son más originales.

A lo mejor es Chávez. Estoy harta de Chávez. A lo mejor esa es la solución. Mandarlo a la mierda. No escucharlo más. No pararle más bola. Me tiene tan cansada. Es el mismo cuento, una y otra vez, una y otra vez y nosotros una y otra vez hacemos lo mismo. ¿Hasta cuándo?

Estoy agotada. No puedo pensar más. Veo al perro y me muero de la envidia. Qué fácil es. Simplemente te tiras al piso, apoyas la barbilla en un lugar fresquito, metes las patas debajo de la barriga y echas un camarón.

sábado, 27 de junio de 2009

Come Flor hace Ensalada


Creo que sufro de una enfermedad grave. Es algo así como adicción al tercermundismo. Sí lo confieso. Sufro de ello. No estoy hecha para el primer mundo. Claro, no creo que aguante tampoco el comunismo de mierda que nos están tratando de imponer. Pero Chávez a un lado yo amo mi país. No logro entenderlo. No tiene lógica. Pero me encanta. Es posible que sea una mierda. Es posible que quienes vivan afuera tengan, desde el punto de vista racional, toda la razón. Aquí no se puede caminar. Aquí todo el mundo te quiere joder. Aquí los choros. Aquí los policías. Aquí todo es una mierda. Sí. Pero es MI mierda y a mí me encanta.

Siempre nos hemos caracterizado por ser gente peculiar, que detrás de un sentido del humor picaresco y alegre, siempre tiene un comentario negativo para su país. No nos concentramos en lo bueno y quizás es precisamente por eso que nos lo dejamos arrebatar o que nos dejamos llevar por la idea de que la vida lejos de aquí es mejor, más feliz. Yo todavía veo cosas buenas en Venezuela. Es más buenísimas, aunque esas no hagan que las malas dejen de existir, sin embargo estoy convencida que otros países no tienen tampoco la llave de la felicidad.

Yo adoro el Avila. Adoro el clima de Caracas. Me parece que es el cielo más bello del planeta, es más azul que ningún otro y cuando sale el sol, colorea la montaña de una forma que Cabré intentó pintar, pero que en el fondo es indescriptible. Me fascina como puedes agarrar una carretera y comprarte una panelita de San Joaquín. Me encanta que aquí haces una cola para comprar algo y te puedes instalar con la persona que tienes atrás, como si fuera un amigo de toda la vida. Me gusta ir a la panadería y ver que el portugués abrió como siempre a las 5 am y aunque son las 8 todavía salen cachitos calientes.

Me gusta que los heladeros son constantes y si me provoca un bati-bati puedo contar con el viejito que se para siempre en la misma esquina. Me gusta que aquí está la gente con la crecí. Mis amigas que estuvieron cuando lloré la primera vez que me dejaron en el colegio, las que me vieron perder la cabeza por el looser que fue el primer tipo del que me enamoré, las que estuvieron cuando me casé la primera y cuando me casé la segunda y que estarán ahora cuando nazca mi chama. Me gusta como queda el guiso con ají dulce. Me puedo comer tres tremendos platos de pabellón.

Yo me tripeo poder decir tripeo, y pana, geva, chamo, burda, pinta un bosque y piérdete. No es bonito, pero es parte de mi cultura. Me encanta que aquí hasta en las fiestas de los chamitos de 10 años ponen reguetton y las niñitas bailan que aquello pone rojo a cualquiera. Sí, me da pánico porque algún día mi hija lo hará, es más espero que lo haga. Espero poder tener el chance de explicarle. A pesar de la mierda que ha caído sobre este país, yo me siento orgullosa de ser Venezolana, creo que tengo una responsabilidad y más aún porque uno ve gente como Dudamel y se da cuenta que sí se puede.

Me siento orgullosa cuando veo que Yo-Yo Ma, un tipo que toda la comunidad musical admira, viene para este país y dice que está impresionado con el talento de los venezolanos. Aún con todo nuestro mar de tercermundismo somos capaces de cosas increíbles. Sí, después vas a comprar las entradas para ver al tipo y es un desastre, pero eso no significa que no haya algo mejor dentro de nosotros. Lo que pasa es que tenemos que creerlo, exigirlo y lucharlo.

De verdad estoy hasta el tuétano de que la gente se imagine que los venezolanos son una gente que sólo sirve para perseguir chivos con un palo. Yo he visto gente humilde que es capaz de cosas increíbles y que además tiene muchas ganas de superarse. Entonces, nuestro problema, no es que no seamos capaces o que no tengamos la habilidad, sino que no lo creemos, porque es más fácil ser un mediocre y decir que algo no se puede hacer, que arremangarse la camisa y hacer el esfuerzo.

El petróleo lastimeramente nos enseñó a vivir bajo el mecanismo de la gratificación instantánea. Todo se nos dio como si fuese un capítulo de Mi Bella Genio. Ahora nos toca aprender que las cosas hay que lucharlas, la vida es así. Pero tenemos que empezar por lo bueno. Y basta ya de decir que somos una mierda. Yo estoy feliz comiéndome mi arepa, mi cachapa, a mi me gusta el asquerosito de la esquina con salsa de tomate de tomate de dudosa procedencia y me encanta un tostón de buhonero. Crecí con eso, es más, crecí viendo la Orquidea en Sábado Sensacional y aunque es una porquería para la mente, es parte de mi cultura y no lo niego. A lo mejor es un tributo a la estupidez humana, pero Friends, por más que también me encante y más cómico que sea, tampoco es que es un tratado de física cuántica.

Hay que empezar por reconocer lo que tenemos y valorarlo para estar dispuestos a luchar por ello. Y sí, a lo mejor estoy tan perdida en ideales que no veo la realidad. Pero como dijo Einstein si una idea no es absurda al principio, entonces no vale la pena. Soy una comeflor, pero me sabe a tres pepinos. Y con mis pepinos y mis flores me voy a hacer tremenda ensalada.

miércoles, 24 de junio de 2009

El Limbo del Día Feriado


No sé qué me pasa que no me provoca hacer nada. Me provoca hacer un poquito de todo. Pero no me provoca realmente hacer nada. Me aburre la televisión. No tengo ganas de leer, es raro, pero no tengo ganas. Tengo un libro esperando y siento que tengo que hacerlo esperar. No me puedo concentrar para escribir lo que tengo que escribir. Hoy parece domingo, pero ayer no fue sábado y mañana es jueves. Entonces, no me provoca hacer nada. Me da miedo salir. Me da fastidio el miedo. Quiero tomar fotos, pero no quiero enfrentarme al miedo de salir. Me cuesta mucho dormir. Sólo puedo hacerlo por tandas. Tengo otras cosas que hacer. Sé que las tengo que hacer. Tengo que ordenar el closet. Desde hacer años sé que tengo cosas que debería regalar y no las he regalado. Pero no quiero hacerlo. Parece domingo pero es miércoles. Podría pasear al perro. Pero no quiero hacerlo. Podría caminar pero tendría que prender las luces del jardín y no quiero hacerlo. Caminar por la calle está descartado de día y de noche más aún.
Estos días son una pérdida. Me da remordimiento porque el tiempo es valioso. No debería perderse así. Lo sé. Pero no puedo evitarlo. No sé qué hacer conmigo hoy. Siento que soy todo menos yo. Siento que las horas no pasan. Son las ocho de la noche y quiero que sean las doce. Es como si fuera una madrugada larga. Demasiado larga. No tengo hambre. Me comería algo, pero no tengo hambre. Entonces comer es una decisión mental. No fisiológica. Estoy segura que si como me voy a sentir mal después. Detesto ese sentimiento. Me voy a sentir peor de lo que me siento ahora.
Odio estos días. Odio estos días a esta ahora. Pasas tanto tiempo esperando a que llegue el famoso feriado, que después cuando llegas no sabes qué hacer con él. Es la metáfora pura de la vida del ser humano. Anhelar y querer las cosas para después engavetarlas y no tomarlas en cuenta una vez que llegan. Me niego a ser esa persona que quiere siempre lo que tiene el vecino. Pero a la vez en días como hoy, siento que afuera de mi ventana está pasando algo de lo que yo no soy parte. No puedo ser parte. No porque físicamente no pueda. Simplemente no puedo. Tengo responsabilidades. Pero no sé de dónde salieron. No sé quién me dice que no. Hay cosas que he hecho que me dijeron que no podía hacer y después si pude.
No quiero saber qué va a pasar en el futuro. Sólo quiero saber que en el futuro todo va a estar bien. A veces me da más miedo pensar en los países desarrollados. En el primer mundo también pasas cosas. En días como hoy me da rabia la estupidez de la gente. Hoy alguien dijo que la gripe porcina es un virus de laboratorio. Me pareció tonto. Pero hoy también me siento tonta. No me siento cómo para juzgar. A veces no sé si he hecho lo que he debido con mi vida. No es tan normal. No es como la de los demás. No tengo un trabajo con un carnet con mi nombre. Tampoco soy ama de casa. No me gusta cocinar. Mentira, sólo me gusta cocinar lo que invento o lo que realmente me provoca. No sé limpiar. Realmente no sé. Cuando algo se bota yo riego el líquido y agrando la mancha. Mi mamá dice que soy desordenada. Que no sé ordenar. Yo le he dicho que sí. Que se acuerde de la casa que tuve que fue ordenada. Ella me dijo que jamás me vio tan infeliz. El orden no es para mí. Decidido. Estoy más tranquila así.
Me gustaría ir a McDonalds, pero esa hamburguesa a esta hora me va a caer como un plomo. Seguro no voy a comer nada. Ya llegarán las 10. Ya llegarán. Inevitablemente agarraré un libro. Empezaré a leer y me quedaré dormida. Mañana.
Mañana me arrepentiré de no haber aprovechado el tiempo que tuve hoy para hacer lo que tenía que hacer. Me diré a mi misma que no tenía ganas. No parecerá suficiente. Ya vendrá otro día feriado. Otro domingo que no es domingo. Lo estaré esperando con desespero.

domingo, 21 de junio de 2009

Un único deseo

"Que algo cambie para no cambiar jamás." Como dice Fito Paez.

Algo tiene que cambiar. Pronto. Tiene que ser así. No comprendo cómo el mundo podría seguir girando si no.

Algo tiene que cambiar. Y pronto.

viernes, 19 de junio de 2009

Sapito Lipón


El otro día iba subiendo por una calle capitalina, cuando veo, parado en la puerta de una casa, a un hombre corpulento, de piel morena, con el coco rapado, hablando con una señora. El hombre en cuestión tenía arremangada la camisa hasta la parte superior de su abdomen, dejando al aire toda la parte media e inferior, es decir, la panza. Eso me hizo pensar, que tal como sucede con los motorizados, si uno va por las calles de esta ciudad contando gordos con la barriga al aire podría acumular varias decenas al día.

Están en construcciones, sobre todo a la hora de almuerzo. Están en plazas. Están afuera de las panaderías. Están en parques. Están a la salida del metro. Están en todos lados. Gordos que no son como cualquier gordo, porque no tienen un culo gigante o unas piernas macizas que se oscilan con dificultad para permitir el desplazamiento de su dueño. No. Son gordos que, tal cual como yo en este momento, concentran su protuberancia en el abdomen, que abultado se proyecta hacia adelante.

Como me encuentro en la misma situación, hace un par de días decidí probarlo. Me levanté la camisa justo hasta donde empieza el pecho (la idea no es hacer un show, no hay nada peor que una embarazada exhibicionista) y dejé mi barriga al aire. Tengo que confesar. Me gustó. Se sintió sabroso. Claro, me siento orgullosa de mi barriga, después de todo allí está mi hija. Tampoco es que me voy a parar en la puerta de mi casa a rascármela para que los transeúntes vean, pero reconozco que bajo una sombrita, justo a esa hora de la tarde en que al calor que nos está matando desde hace un mes le acompaña una suave y refrescante brisa, tener la barriga al aire es rico.

Además, es una manera de decirle al mundo: "Sí, tengo lipa: ¿Yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy?"

En todo caso y dejando a un lado el tema de "me rasco la barriga al aire porque es sabroso" lo cierto es que el gordo lipón en parte de nuestra cultura. No es lo más lindo, menos cuando estamos acostumbrados a propagandas de pechuga de pavo 99% libre de grasa al lado de unas lolas 100% llenas de silicona, pero allí están en todos lados. Y en cierta forma creo que ese gordo rascándose la pansa representa nuestra idiosincrasia. Es como el emoticón de la flojera, la bandera de esa comodidad que nos define, porque somos un pueblo cómodo, que le gusta el descanso, el bochinche, en el trabajo se vive para "los 15 minutos" del cafecito, una vez que se acaba diciembre ya estamos pensando en qué vamos a hacer en Semana Santa (es más mucha veces no planificamos proyectos que duren mucho porque: "ya estamos a 20 de enero, en tres meses ya es Semana Santa, mejor lo dejamos para después). Si un feriado cae miércoles, mentamos madre porque no es un día de descanso, es un "puente desperdiciado." En diciembre, si salimos de vacaciones el 15 dejamos de trabajar desde el 10. Y siempre, siempre tenemos alguien a quien echarle la culpa de nuestros problemas de manera que nosotros sintamos que no tenemos responsabilidad, que no podemos hacer nada por aquello que nos aqueja, siempre es cuestión de lo que no hizo, de lo que no dijo, de lo que no pensó: "el otro." Eso es lo que yo creo que piensa el gordo mientras ve la vida pasar y bajo una sombra, se rasca la barriga.

domingo, 14 de junio de 2009

Moraleja: Nunca marcar la ropa interior


Todos tenemos nuestra historia de mierda. Es ese episodio espantoso en que por una razón u otra, regresamos a la infancia y nos hicimos encima. O lo que también es terrible estábamos cerca de alguien que se hizo encima. Esa quizás sea una de las cosas más humanas y más humillantes que le puedan pasar a una persona. Es irónico, porque es lo más natural del mundo. Todo el mundo lo hace todos los días y sin eso, simplemente es imposible vivir. Pero, nuestra obsesión con la belleza, con lo bonito, con jamás hablar de cosas que resultan desagradables, hace que esa parte de nosotros la escondamos hasta lo último. Por eso hay quien dice que el secreto de un matrimonio feliz es baños separados. Yo no podría estar más de acuerdo.

Pero aún así a todos nos ha tocado, al menos una vez, enfrentarnos con nuestra humanidad, y pasar la gran pena. Esa pena que te hace decir cosas como "Coño, si un meteorito va a chocar contra la tierra que choque ¡YA!" ¿A quién no le ha pasado el clásico ataque de diarrea en medio de la calle? O peor, en el carro.

Conozco una persona que se hizo en el carro, se tuvo que calar dos horas de cola y la mierda que había bajado por sus pantalones se secó. Cuando llegó a su casa le tocó sacarse la costra con manguera y palita. También está el cuento del que va en la carretera y grita ¡Paraaa! ¡Parraaaaa! ¡Paaaraaaaa! Pero de nada sirve parar, el desastre es igual, tuvo que llegar a su casa a botar medias, interiores y estuvo casi, casi los zapatos. Está el pana que tuvo que lavar los pantalones en un baño público. La gente que entraba al baño y se encontraba a un tipo en camisa, desnudo de la cintura para abajo, lavando un pantalón en un lavamanos no era exactamente tradicional.

Luego está el cuento de un amigo que iba en vuelo Cumaná – Caracas. El avión era pequeño, era más bien una avioneta, sin baño, sin aeromozas. Un hombre empieza a recorrer el pasillo, se va poniendo pálido. No aguanta más, así que decide ir a tocarle la puerta a los pilotos, a ver si pueden hacer algo. No sé si estaría pensando que pueden soltar el mojón en un paracaídas, obviamente no pueden hacer nada. El hombre se hace encima, de pie delante de la puerta de los pilotos, mientras los pasajeros, entre ellos mi amigo, se tapan la cara con periódicos y revistas. Eso es lo que se llama, una cagada de vuelo.

Yo también tengo mi historia. De chiquita me enseñaron a no sentarme en baños públicos. Es más la regla se aplica en cualquier lugar fuera de la casa. Las mujeres simplemente no se sientan. Punto. Así que fiel hasta la muerte, en los aviones, quizás más que en otro lugar, ya que son de los baños más asquerosos que pueden existir, jamás me siento. Por ello una vez, fui al baño y con el cansancio del vuelo se me pasó que la tapa de la poceta estaba abajo. Es decir, el hueco estaba tapado. Menos mal que fue número uno, pero el charco era más grande que el mar que estábamos cruzando. Me han debido bajar del vuelo, pero no se dieron cuenta que fui yo. ¿Cómo me salvé? La persona que entró detrás de mí estaba totalmente ebria. Entró. Se mareo. Vomitó. Y todo el mundo le echó la culpa. Así es la vida.

El último cuento, y quizás uno de los que tienen moraleja es de un amigo que se hizo entrando al baño de visita casa de la novia. Desesperado se quitó el interior y decidió que cualquier cosa era mejor que confesar el infortunado incidente. Así que tomó la ropa interior y la echó en la poceta. Tranquilo salió, se despidió de la novia diciendo que no se sentía bien y se fue para su casa. Resultó ser que por supuesto el wáter se tapó y cuando llamaron al plomero sacaron un interior, que no era que tenía sus iniciales, sino su nombre, segundo nombre y apellido escrito en toda la liga. Como si se llamara Kalvin Klein pues. Moraleja: no marques NUNCA la ropa interior, porque uno no sabe cuando hasta el plomero la puede sacar de un lugar bochornoso, y no siempre estará allí el borracho para salvarte.

miércoles, 10 de junio de 2009

El Nuevo Mundo


Margarita Yourcenar, en su novela Memorias de Adriano, tiene una frase que adoro: "El lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos vimos con una mirada inteligente, mis primeras patrias, fueron los libros." Siempre he amado la literatura, desde chiquita me gustó que me leyeran y después leer yo misma, en lo que pude. Fue algo que me mi mamá me metió en la cabeza. Lo cierto, es que hay uno de esos momentos "antes" y "después" y eso fue cuando con ciertos profesores en el colegio comencé a aprender cosas. Sobre todo, cuando descubrí el poder que te da el conocimiento, ese que además viene acompañado con un ansia de saber cada día más, porque te das cuenta de la cantidad de cosas que el mundo y la historia tienen para ofrecer. Te das cuenta de lo maravilloso, lo complejo y lo profundo que es el mundo.

Esa es parte de mi búsqueda al escribir. Una búsqueda que apenas estoy comenzando y que se define tal cual en la canción de Antonio Vega "Lucha de Gigantes." En todo caso, en esa búsqueda he llegado a la fotografía y me siento que a partir de que entré a ese mundo he llegado a otro "antes" y "después." Comencé en el taller de Roberto Mata hace un par de semanas un curso que ha cambiado la forma como veo el mundo. Sí. Es pronto quizás para hacer afirmaciones como esa. Pero así lo siento. Es que ver tras el ojo de la cámara simplemente te empieza a hacer más consciente de esos detalles que antes no veías. Te despierta una sensibilidad visual. No sé cómo explicarlo. Es enfrentarte a la realidad de otra forma. Es querer registrarlo todo. Paralizar el tiempo y a la vez eternizarlo en una imagen. Además es fascinante la función con la Cámara.

La quiero bautizar Manuelita. Porque es parte de mí. Hacemos algo juntas. Ella no puede sin mí. Yo no puedo sin ella. Estamos perdidas la una sin la otra. En todo caso, he encontrado la fotografía y espero que haya llegado para quedarse. No es que tenga metas absurdas y que ahora me crea fotógrafa. Sigo cortando los pies de la gente y me cuesta una pelota enfocar, sé que todavía no puedo definir bien el mejor ángulo para una imagen, pero no quiero dejar de explorar este camino.

Siento que a través de mi cámara he encontrado, a lo Yourcenar, un nuevo lugar de nacimiento. Una nueva patria. Y tengo que agradecerle a Roberto Mata, la verdad. Su escuela es de esas cosas que uno no imagina en Caracas. Es un lugar mágico. Se respira respeto por el arte, pero respeto del bueno. No hay esos divismos absurdos que uno suele encontrar en círculos de escritores, donde los grandes nombres asociados con un oficio como el literario, ven al principiante o al "no profesional" con una suerte de desdén. Como si no perteneciesen a la casta intelectual. Aquí todo el mundo es tratado como fotógrafo, hasta el que no sabe cómo se carga la cámara y eso es lo que hace posible generar y descubrir nuevos talentos.

Yo no sé si seré un talento nuevo en cuanto fotografía, si tendré un futuro más allá de mi propio goce e inspiración. Pero, en mi mundo, ya con lo que llevo, siento que he llegado lejísimos. ¡Por lo pronto una fotico tomada con Manuelita! Y el link a mi cuenta de Flickr donde espero postear las cosillas que vaya viendo por ahí.

http://www.flickr.com/photos/manuelazarate/

martes, 9 de junio de 2009

Su Llamada Nos Importa


“Todos nuestros representantes están ateniendo a otros clientes. Por favor, espere en línea, su llamada nos importa. Le atenderemos en el menor tiempo posible.”
El conjunto de palabras más hipócritas que se han pronunciado en la historia del hombre. Debería haber una grabación donde uno le conteste a la vocecita:
“Número 1, un incruste el saxofón de ascensor. Si piensas que con ponerme Kenny G me voy a relajar y me voy a calar tu servicio de mierda, estás equivocado.
2.- no me vengas con que están atendiendo otros clientes a las 7 de la mañana, no joda, eso es que cortaron personal o que están afuera fumándose un cigarro o tomándose un café, cosa que yo no puedo hacer porque me tienes el servicio cancelado y tengo que resolver mi pio.
3.- Si no espero en línea, ¿qué coño hago? ¿Me voy a la oficina principal para que me salgan várices esperando la cola y tener que ver con mis propios ojos como la caraja de la taquilla habla por celular en vez de atender a los clientes? Solo para que cuando por fin me atienda me diga: “aaayyy, tenía que traer una carta firmada para poder reactivar el servicio. Y para su comodidad lo puede hacer por teléfono llamándonos al 0-800-SOMOSMIERDA.
4.-No te importa un coño mi llamada. Si me voy con la competencia te sabe a mierda, porque detrás de mí hay mil guevones más que no se van a cambiar, así que no digas cosas que no son. Prefiero un poco más de sinceridad.
5.- “El menor tiempo posible.” Qué manera tan sutil de decir, “Efectivamente lo de que estamos atendiendo otras personas, y nos importas y tal, eso es paja, el punto es que, te vamos a atender cuando se nos pegue la real gana. Y si no te gusta…pues cuelga o llama a tu mamá.”

Odio los call center. Los odio. Los odio. Los odio. Son como los hombres, son todos la misma mierda.

domingo, 7 de junio de 2009

Ojo con el Pozo no Matrimonial


Está claro que uno en bachillerato, sobre todo si vives en la Ciudad de la Furia, veías entre tus profesores a una gran cantidad de fauna, y eso en colegios privados. Nosotros tuvimos desde una profesora que en vez de decir: Texto decía TESTO. En vez de decir lapso decía LACSO y por supuesto cualquier palabra que tuviera una R era sustituida por una L, como por ejemplo, TULBULENCIA. Esta misma profesora una vez dijo que la TULBULENCIA en un avión era el equivalente del aire, al maremoto en el mar. Y todavía uno se pregunta ¿Por qué somos un país que no avanza, que no sabe qué hacer con Chávez?

Lo cierto, es que en el colegio no faltó la profesora que se pintaba las uñas de los pies en encima del escritorio. La que lloró porque no pudo controlar el salón. El profesor de bilogía que un laboratorio dejó "reposar" sus testículos (no puedo decir bolas porque se me vuelve la imagen demasiado grotesca) sobre un mesón. El profe de informática que cuando uno le hacía una pregunta respondía cantando un bolero del disco Romance de Luis Miguel y así. Uno escuchó cosas como: Si usted piensa que no le puede limpiar el vómito a su novio, no se case con él. Si usted entra en una discoteca y le ve el cierre del pantalón a un muchacho usted está teniendo relaciones sexuales con él. Y así la lista es interminable. Como no estamos más jodidos, no lo sé, realmente Freud tendría que darnos una muy buena explicación.

Claro, que yo pensaba que lo que yo había escuchado era surreal y dantesco, que era más o menos la experiencia de todo el que intenta pasar por bachillerato en la Ciudad de la Furia, porque decir educarse queda un poco grande. Aquí nadie se educa, aquí se pasan una serie de años yendo a un colegio a escuchar cosas como esa y a repetir libros de TESTO, que no tenemos ni puta idea quién escribió. Todos los años, hay que aprender el mismo caletre: "Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Palacios y Blanco, nación en Caracas el 24 de Julio de 1783. Hijo de…hermano de… maestro Andrés Bello.. se casó con María del Toro…" Aaaa, mi amor, no pusiste María Teresa del Toro, Septiembre contigo."

En fin, que yo pensaba que yo lo había escuchado todo, hasta que esta tarde mi sobrinito que está en algo así como segundo año me dice, que tiene una maestra de Educación para la Salud, que les hizo escuchar una charla de una señora que pasó por una transformadora experiencia de vida. Hasta ahora no suena tan mal. Después de todo, es inspirador que escuchen este tipo de cosas, que aprendan a luchar y pues esta señora, aparentemente encontró a Dios en medio de su lucha. El colegio es Católico, es un mensaje bonito. No tengo nada en contra de eso. Pero cuando el niño especifica, que la mujer relató que en medio de un coma bajó al infierno y en el infierno vio (usaré comillas porque es textual) :

"a su papá en una pozo de eyaculaciones no matrimoniales."

Allí ya tenemos un pequeño problema. Yo la verdad no sé ni siquiera qué hacer con esa frase. Si eso es lo que chamos están escuchando ahora en el colegio, pues pronto seremos el Chavo del 8. Y si la mujer tiene razón, pues creo que el cielo será para las mujeres, para los animales y para los hombres que…no, yo creo que ninguno está libre de ese pecado.

jueves, 4 de junio de 2009

La Lección del Violín y la Batuta


La Orquesta Sinfónica de la Juventud Simón Bolívar es algo que cuesta enormemente describir. La seriedad, la pasión que derrochan los jóvenes en cada nota, es algo que desborda todos los sentidos, que trasciende cualquier cosa que uno pueda haber visto jamás sobre un teatro. Si además se le añade la dirección de Gustavo Dudamel, quien se entrega por completo, no a la dirección de la orquesta, porque pareciera que para él eso es simplemente un detalle, sino más bien a cada uno de los elementos de ese lenguaje universal que es la música, la experiencia se completa.

Como si eso no fuera suficiente, durante dos noches Caracas tuvo el honor de escuchar, junto a la Orquesta y a Dudamel, las interpretaciones de dos conciertos para violín del maestro Itzhak Pearlman. Si bien, la entrega de Pearlman y la fusión con su instrumento son totales, impresiona más aún comprobar su espíritu de lucha frente a una difícil condición física, la cual queda a un lado una vez que sus manos desnudan el alma del violín.

Más aún, frente a lo que Venezuela está viviendo, el hecho de sentarse y ver que algo tan maravilloso puede suceder frente a nuestros propios ojos, en uno de nuestros escenarios, con gente que ha nacido, se ha criado y ha creído en este país, emociona más allá de las palabras. Por eso mi admiración infinita hacia Gustavo Dudamel y sobre todo hacia José Antonio Abreu. Son hombres que transmiten un mensaje de pasión, de entrega, de lucha, de convencimiento total de que cualquier cosa, por más difícil que parezca, es posible.

La lección de estos hombres de la música, incluido Pearlman, es que cada obstáculo tiene una forma de ser salvado. No significa que la solución va a venir rápido, mucho menos implica que se puede alcanzar sin sacrificio, pero sí se puede. Durante esas dos noches, de las puertas del teatro hacia adentro, no hubo banderas políticas, ni posiciones y eso es una batalla ganada a la intolerancia. Hay quien dice que las Orquestas son Chavistas, que el Sistema Juvenil comulga con los principios de esta supuesta revolución que ya todos sabemos que es un régimen que propaga odio e injusticia, y que promueve antes que nada la intolerancia. Yo creo que al contrario. Noches como la del martes, como la de ayer, me han convencido, que este Sistema de Orquestas, que el trabajo de Abreu, de Dudamel, la presencia inspiradora de Pearlman en nuestro país nos deben dejar claro, que nuestro el futuro está en no dejarnos convencer por un hombre cobarde y lleno de odio que detestarnos y agredirnos unos a otros es la solución a nuestros problemas.

En esas dos noches hubo de todo en ese teatro. Chavistas, no chavistas, viejos, niños, empresarios, empleados, judíos, cristianos, cada uno con su forma de vivir, de pensar, de ver la vida, pero con algo en común, la música. Esa es la lección que nos dan el violín y la batuta. La democracia tiene que ser como la música, sublime, amplia, apasionada, entregada, pero sobre todo, tolerante y libre. Si comprendemos esto, le ganamos la batalla a los cobardes que sumidos en la violencia y el odio, caerán sordos.

miércoles, 3 de junio de 2009

"Lo que se está planteando es lo que anunciamos de manera reiterada, la cantidad de trabajadores que no van a ingresar a la empresa petrolera, donde tenemos un gran número de trabajadores ocasionales que tampoco tienen respuestas contundentes sobre sus planteamientos, aparte de eso el descalabro que hay en este momento con nuestra contratación colectiva que en este momento está en pico de zamuro" Rafael Zambrano, secretario general de FEDEPETROL.

¿No y que Chávez era una maravilla?

¿No y que la empresa privada es el enemigo?

¿No y que el capitalismo salvaje lo que quiere es oprimir a la gente?

¿No y que aquí los ricos lo que quieren es excluir a los pobres?

¿No y que la base del socialismo es la justicia social, la igualdad de condiciones, la redistribución de la riqueza?

¿No y que con las empresas mixtas el control de las empresas iba a ser de los trabajadores?

Insisto: "Lloras como niño, lo que no supiste defender como hombre." Esas fueron las palabras de la madre del último Califa de Granada, cuando este, tuvo que entregarle las llaves de la ciudad a los Españoles."

martes, 2 de junio de 2009

No hay título

De verdad no dejo de pensar en la pobre gente del avión de Air France. En sus familiares. Yo en lo personal le tengo pánico a los aviones. No me gusta para nada cuando se mueve. Todo el mundo dice que la turbulencia es inofensiva, que los aviones modernos están totalmente equipados para ella, pero ahora lo que se ve en todas las primeras planas es que la turbulencia fue la culpable este último siniestro.

En fin, quedan un montón de preguntas sin respuesta. Creo que eso es lo más difícil, el quedarse sin respuestas. Si para uno, en la distancia, ajeno al trauma que se ha vivido salvo por la solidaridad general que debería existir ante cualquier tragedia humana, es casi una necesidad buscar respuestas, no quiero imaginar lo que están pasando los familiares de quienes se montaron en ese vuelo hace un par de días.

Yo sólo espero que en alguna caja que brote del mar, en alguna pieza restante, quede al menos una pista que permita que se pueda responder la pregunta ¿Qué fue lo que pasó?

lunes, 1 de junio de 2009

I Heart El Salvador


No es por menospreciar a El Salvador. De verdad que no. Estoy segura que un gran país. Pero, cuando uno como Venezolano, que toda la vida juró que era alguito mejor porque Caracas era una de las capitales más importantes del mundo y tal y que se yo, ve a El Salvador, con su nuevo presidente, y con todo y Farabundo Martí de por medio piensa:

- ¡Coño, qué envidia! –

No puede menos que llegar a una sola conclusión:

- ¡Coño, qué jodidos estamos! –

Para el remake de: We are the world, we are the children. El video lo van a filmar en la Plaza Altamira y estaremos bailando en guayuco junto a Stevie Wonder y Justin Timberlake.