martes, 27 de octubre de 2009

No se baje. No hable. No se meta.


Es de tarde. Quizás sean las 4 por ahí. La cola empieza a dar señales de que pronto va a ser descomunal, pero todavía queda una que otra vía libre. Dos carros casi chocan frente al Club Altamira. Ambos vehículos se paran en seco. En uno está una señora con su hija, ya mayor de edad. En el otro está una mamá con su hija de doce años y dos niños más pequeños que van en el asiento de atrás. Las mujeres gesticulan desde sus carros y como una de ellas tiene los vidrios abajo se escuchan los insultos.

Acto seguido la mujer que está con su hija se baja del carro, se acerca a la ventana del asiento de la niña de doce años, y sin pensarlo hace lo que no se le debería sino a la tumba de un dictador: le escupe. La niña con el escupitajo en el pelo comienza a llorar, a lo que su madre se baja del carro y empieza a intercambiar palabras de furia con la otra mujer. En cuestión de segundos la rabia escala, no hay forma de calmarla y la madre, indignada, empuja con las dos manos a la otra mujer.

Desde el carro la hija ya grande de la "escupidora" está viendo como empujan a su madre y decide bajarse también con ánimos de morder orejas como si fuera Mike Tyson. En ese momento los tres niños se bajan del otro carro y se unen a lo que ya es una golpiza colectiva, en donde quizás la parte más sórdida sea los arañazos, golpes y jalones de pelo que la escupidora lanza contra la niña de doce años, aparentemente escupirle no fue suficiente. No ha llegado la policía y del Club Altamira sale una bandada de niños, amigos de los hermanitos de la escupida, quienes se unen al violento frenesí que se apodera de los que participan en el acto.

Por la calle pasa una muchacha de unos 26 años, quien se queda espantada, al fijarse cómo una mujer de una cierta edad le propina una golpiza a una niña que se nota que no llega a los 15 años, ni siquiera a los 14. Se estaciona. Se baja e intenta separarlas mientras llega la policía. Justo antes de que lleguen los agentes ya el carro de la mujer escupidora tiene un vidrio roto.

Con sangre corriéndole por la cara, la madre de la niña de 12 años explica qué fue lo que paso. La escupidora sigue gritando e insultando, ahora haciendo poses de víctima mientras señala su carro y los vidrios rotos en el suelo. La policía termina por llevarse a las dos mujeres detenidas, no sin antes tomarle la declaración a la muchacha que intentó separar a las mujeres y decirle.

- Amiga, la próxima vez que usted vea algo así, siga derecho en su carro y no se baje. No hable con nadie. No se meta.

A lo que la muchacha contesta:

- ¡Menos mal que usted que es policía me lo dice! Por eso es que estamos así.

Después que pasa toda una tarde declarando como testigo, la llaman al día siguiente y se da cuenta de que alguien se fue a la comisaría, gritó "¡Expecto Patronum!" a lo Harry Potter y ¡Zas! Ahora su declaración deja como víctima a la mujer del escupitajo. A la misma que jaló pelos, araño cachetes y propinó golpes en al cuerpo de una niña.

La moraleja de la historia, no es ni siquiera algo relacionado con valores, con moral. Esas palabras ya quedaron para ponérselas a los perros y a los gatos, quizás para ponérsela a un bar o restorán. Aquí la lección la da el policía. No te metas con nadie. No se te ocurra bajarte del carro. No digas más de lo que tienes que decir.

Un buen día de estos no vamos a tener que quitar la careta, dejarnos de andar en pantalón, camisa o vestido, botar los tacones o el flux a la basura y vestirnos de lo que somos: salvajes. Estas cosas son para que andemos con rayas rojas en los cachetes, un palillo de dientes atravesado en la nariz, un plato de postre en el lóbulo de la oreja y por supuesto un taparrabos. La ropa que utiliza la "gente civilizada" la deberíamos dejar para Halloween y carnaval. La manera como nos estamos comportando en la calle no da para otra cosa.

 

viernes, 23 de octubre de 2009

Adiós Helga


Hoy he tenido que decirle adiós a Helga, mi golden retriever. El que no ha tenido mascotas quizás no entienda lo duro que puede llegar a ser decirle adios a un perro, que a medida que comparte la vida con uno se vuelve mucho más que una mascota. Yo tengo varios perros y la verdad que Helga era particular. Mi mamá decía que era una perra con problemas de autoestima, porque a diferencia de los otros no tenía un amo definido. Ella vivió siempre bajo la sombra de Nala su mamá, y quizás la muerte de esta el año pasado la haya dejado solitaria y sin ganas de seguir, como suele pasar a los humanos que pierden a su ser más querido.

Resultó ser que Nala cuando tenía 2 años parió 12 cachorritos, cosa que para un golden retriever es como decir que tuvo morochos. Eran un montón de perros. Al principio yo me emperré en quedarme con uno, pero mi mamá dijo que no, que con un perro en la casa era suficiente y más de ese tamaño. Al final, después de que vendimos y regalamos casi toda la camada quedaron Helga y Tulia. Tulia se fue a casa de un gran amigo y Helga simplemente se quedó con nosotros.

Helga era el típico golden retriever. Ella se enamoraba de cualquier persona que le hiciera una caricia y jamás, incluso sobre la mesa del veterinario, con sus 12 años de vida a cuestas y su cadera luxada dejó de mover la cola, como diciendo, "nada más verte y tenerte cerca me hace feliz, lo demás no importa." Creo que es por eso que siempre he amado a los perros. La expresión de que son "el mejor amigo del hombre" quizás esté muy trillada, pero tiene una razón de ser. Así debe ser un mejor amigo. Incondicional. Sencillo. Desprendido.

Helga, y junto con ella mis otros perros, son una lección de vida constante, son realmente un manual para ver la vida. Jamás están de mal humor, jamás contestan mal, ni dicen que no si uno les pide algo. Solamente se esconden cuando sienten dolor o tristeza. Son incondicionales, no exigen nada a cambio y lo único que buscan de su amo, o de los humanos que los rodean es algo de compañía y por supuesto, comida. Y lo más importante es que a diferencia de todas las personas que conozco, son incapaces de juzgarte. No importa lo que hagas. No importa el daño, el ridículo, el error, la falta, ellos jamás van a dejar de estar allí para ti, aunque tengan a veces que soportar tu desamor y tu ausencia.

Hace tiempo tuve una discusión con un amigo que decía que los perros no eran capaces de manifestar sentimientos complejos como la rabia, el dolor, la frustración. Que equivocado está. Más de una vez me ha tratado alguno de los muchachos, como les digo a mi manada que a partir de hoy pasa de ser de 4 integrantes a 3, con el látigo de la indiferencia porque me fui un fin de semana. Más de una vez se han vengado sobre la alfombra porque he estado demasiado ocupada para regalarles una caricia. Más de una vez los he visto sentarse a tomar sol a mi lado, con una expresión de felicidad que es idéntica a la que pone uno cuando está en la playa durante unas vacaciones.

Ciertas personas, incluyendo este amigo mío, me culpan o me tildan de cursi porque trato a mis perros casi como si fueran gente. Pero, como dice mi esposo, esos perros son más inteligentes, más fieles y más cariñosos conmigo que muchas personas que conozco. Esos perros son capaces de hacer cosas que ningún ser humano, más allá de mi mamá, está dispuesto a hacer por mí. Entonces ¿Cómo voy a tratarlo de otra forma?

El veterinario dice que no debo sentirme culpable, que esa era la "decisión" que había que tomar. Que de otra forma habría sufrido demasiado y eso tampoco es justo. Que a veces uno quiere aferrarse a los seres queridos, o se abstiene de tomar decisiones para no llevar un peso encima. Me dice que simplemente su tiempo aquí se acabó, que le di una casa, le di comida, le di cariño y que mirándolo de un lado bueno, ella no tendrá que calarse a Chávez 10 años más.

Sí, quizás el doctor tenga razón, pero cómo me va a hacer falta. Decir adiós es algo difícil de enfrentar, y al fin y al cabo hay que poner las cosas en perspectiva, hoy también murió la suegra de mi prima y allí es distinto, es decirle adiós a un ser humano, eso ya son palabras mayores. Pero el detalle está en que es en esos momentos, que las cosas se ven tristes y nos sentimos solos y hace falta alguien que te entienda sin que tengas que explicar, donde entra el consuelo de la lengua húmeda del perro sobre tu mano, de su sólo estar allí echado a tus pies, acompañando. Es ese el comportamiento del verdadero mejor amigo.

Hoy la perra chiquita se metió debajo del sofá y no quería salir. La llamé mil veces. Me asomé con galletas y pedacitos de tocineta y nada. Entendí el mensaje, hay momentos en la vida en los que la única solución es esconderse un rato. Luego salió y se comió sus galletas y se me quedó viendo así como diciendo: La vamos a extrañar. Y más en este país donde los humanos son cada vez más salvajes. Nos hacen falta perros que nos den lecciones de solidaridad, incondicionalidad y respeto.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tengo Hambre. Mucha Hambre.


Creo que existen muy pocas personas que no viven en esa histeria que se ha vuelto la comida. Pareciera que todos los días tuviéramos que cumplir con al menos dos o tres cosas que entren dentro de la categoría: "Autocastigo." Si no, simplemente no podemos ser felices, y aparentemente la comida es lo perfecto para martirizarse.

Yo a estas alturas no sé a quién echarle la culpa. ¿Las supermodelos de los 80 tienen algo que ver? Sí, es posible. Aunque quizás tengan más culpa que ellas el que las contrató, el que decidió decirle al mundo que así nos teníamos que ver todos cuando en realidad es muy difícil, por no decir que imposible, que todos nos veamos como una mujer blanca de 1,85 de estatura que pesa 40 kilos, no tiene celulitis, no tiene pepas en la cara, tiene un corte de pelo de 500 dólares y se hace todos los días masajes de 200. ¿Quién es el tonto allí? ¿El que lo dijo o quienes se lo creyeron?

En ese orden de ideas uno puede ir y echarse la culpa a uno mismo. Yo lo hago todo el tiempo. Me levanto y me digo a mí misma que no voy a caer en la tentación de odiar mi cuerpo, sólo porque no puedo entrar en la ropa talla 0. Me digo una y otra vez que la guerra tonta de los números de las etiquetas no es para gente, que como yo, se jacta de que lee mucho y desarrolla ideas interesantes. En fin, me repito, me consuelo con la idea de que no soy una desperate housewife, dejemos que sean ellas, las "esposas gimnasio" las que pasen todo el día preocupándose por tener un abdomen plano. Pero todo ese discurso, que se lleva a cabo en mi cabeza no me deja ni más flaca, ni más feliz, al contrario, sigo autoflagelándome. ¿Entonces? ¿Qué significa todo esto? Estoy más confundida que nunca.

A otra persona que le podría echar la culpa por mi estado de confusión en cuanto a imagen corporal podría ser a los hombres. Ciertamente.¿Qué hombre no se le queda viendo a la portada de la revista que tiene a la mujer esquelética, raquítica y dicho sea de paso toda photoshopeada, en la portada? Se les sale la baba. Basta estar en una sobremesa y que salga el tema de alguna actriz, (de esas que pierden peso durante el embarazo y a los 7 días de dar a luz están posando en bikini y salen también en una portada, sin celulitis, con cintura, con las caderas no como si no fueran mamás, sino como si fuesen vírgenes) y los tipos se les vuelve a salir la baba. Allí se queda uno sintiéndose como un vulgar camión de carne. De nuevo, la autoflagelación.

A las mujeres nos encanta. Nos encanta sentarnos y decir, "es que yo odio mis rodillas" "es que yo soy demasiado caderona" "es que tengo el fundillo inmenso." Pocas mujeres dicen "adoro mi cuerpo y me siento feliz, tal cual soy, además no hay nada mejor que desayunar croissant de chocolate." ¿Será que es nuestro gremio el que tiene la culpa? A lo mejor somos responsables por comprarles la ropa a esos diseñadores que hacen ropa en tallas que no le quedan ni a una Barbie. Quizás también tengamos responsabilidad por ser capaces de levantarnos a las 4 de la mañana a meternos en un gimnasio, haciendo la tarea, porque supuestamente nos "hace sentir bien," cuando lo que realmente nos complace es ver que en el gimnasio hay alguien que tiene el culo más caído que uno, o que tenemos una compañera en el trabajo que ni con grúa se levanta para ir a hacer 25 de series de 140 repeticiones durante una hora.

No lo sé. Yo sólo sé que ser mujer es complicado. Que cada cierto tiempo tengo que ponerme cera caliente en el cuerpo y halar duro para que salgan los pelos, y eso ya me parece castigo suficiente. Sé que me tengo que levantar por la madrugada mientras mi esposo duerme porque soy yo la que tiene las tetas. Además tengo que trabajar, porque esta liberación femenina del coño nos ha dejado con todas las responsabilidades de ser madre, esposa más las otras que vienen con la carrera, los sueños, más el seguro que tienes que tener porque hay que estar claros que los cuentos de hadas se quedaron en el Betamax, es decir, ya no existen, y una tiene que tener su independencia. Encima de todo eso uno tiene que tener uñas perfectas, mechas sin raíz, chocolaticos en los abdominales, ropa de última moda, cero estrías, espalda recta y una sonrisa blanca.

Entre tango martirio, lo que me quedaba, que era mi chocolate, mi galleta, mi risotto, esa sensación cuando la comida entra a la boca y las papilas se despiertan y van percibiendo los sabores. Esa sensación del chocolate derritiéndose en la boca, generando endorfinas que producen felicidad. Lo cremoso de una buena sala. Lo vivaz de un roll de sushi tempurizado, que hace "crack" cuando lo muerdes y despliega sus ingredientes arropados por el suculento arroz y elaborado de forma tal que hay que abrir la boca está que se tranca la mandíbula para poderlo tragar. Ese complacer al espíritu que dice "quiero más" aún cuando el estómago está full. Todo eso ¿Debe irse por la cañería porque hay que castigarse a uno mismo? ¿Por qué hay que parecerse a la raquítica biónica? ¿Todo por que un idiota decidió que las medidas perfectas eran 90-60-90? Ningún ser humano mide eso, ni que esté en huelga de hambre frente a la OEA. ¿Y entonces? ¿Qué me estoy haciendo?

Yo no sé. No tengo la respuesta. No sé por qué nos castigamos. Sólo sé que no me quedan los pantalones y tengo hambre. Mucha hambre. Como diría mi gran amiga argentina "che, dejáte de joder."

lunes, 19 de octubre de 2009

Información, Información, Información


En estos dos meses que tengo de mamá me doy cuenta de que el tema fundamental, al menos para esta generación es: la información. Hay una especie de inundación de estudios, hechos, análisis, teorías y pare usted de contar sobre todos y cada uno de los aspectos que tienen que ver con los bebés, los niños, su salud, la crianza. No puede ni comprarle un monito al chamo sin que aparezca la contra que te dice que el tipo de tela de la que está hecha el mono lo hace propenso a las alergias, porque el año pasado científicos de MIT descubrieron que el algodón tiene un componente que es dañino y así media hora de paja.

Nuestra generación creció en un mundo donde ni siquiera se sospechaba del asbesto, se fumaba durante el embarazo y la sacarina era buena. Ciertamente que la información tiene sus beneficios y el mundo no está tan bien como para que podamos afirmar que las cosas antes se hacían de la mejor manera, pero sí creo que hemos llegado al otro extremo. Cada uno de los aspectos de la maternidad y de la paternidad está sobre estudiado. Esto hace que a menudo uno como padre tenga un millón de dudas que a veces hasta terminan en la paranoia. No sólo eso, sino que cuando por fin tomas tu decisión sobre lo que quieres hacer con tu chamo, viene alguien, casi siempre un familiar y te dice que leyó en algún lugar que lo que estás haciendo no es lo que debes hacer.

Tal es el tema, por ejemplo, de "malcriar" a los niños. Si lo cargas. Te dicen que se malcría. Si le das mucho pecho. Se malcría, no va a querer el tetero. Si lo haces dormir de día. Se malcría no va a querer dormir de noche. Si no lo dejas dormir de día. Se malcría, no va a crecer. Si le cantas. Se malcría. Cuando no estés para cantarle, entonces va a pegar gritos. Y así sucesivamente con todo. Ni hablar del tema del pecho y la alimentación. Hay libros que te hacen sentir como la peor de las madres si no le das pecho a tu hijo. Si no te salió leche por X razón, anda y lánzate al Guaire, abre el gas en la cocina y adiós mundo cruel porque no sirves para nada. Hay otros libros que te hacen sentir como una especie de oprimida, que perteneces a una casta inferior de matronas del siglo pasado porque no le das complemento de tetero a tu hijo, eres una especie de desperate housewife, sin ambición, sin sueños, no mereces llamarte ser humano porque te ves a ti misma como la vaca lechera que sólo está para dar de mamar.

Otra parte que desespera es el de la famosa estimulación. Hay que estimular al niño para todo. Para que hablé más rápido. Para que gatee más rápido. Para que se acostumbre a escuchar otros idiomas y los aprenda a hablar. Para que se vuelva un taco en música. Para que desarrolle aptitud para la matemática. Para que desarrolle gusto por la literatura. Para que se le forme el paladar perfecto y llegue a ser tremendo chef. Para que no sea tímido y le de por ser actor. Para que crezca y sea alto. Para que camine rápido. Entonces alguien viene y te dice, que no. Que no lo estimules porque cuando camine se acabó tu tranquilidad. Ahora resulta que uno de los días más importantes en la vida de una persona, el día del primer paso, es algo que quieres evitar a toda costa. Como si uno realmente pudiera manipular la vida de esa forma, porque una cosa es una ayuda y otra muy diferente es manipular las cosas hsata el punto de generar presión.

No digo que como padres no tengamos una responsabilidad importante en la vida de nuestros hijos y su desarrollo. Sin embargo en medio de tanta presión se pierde lo esencial que es es parte bella de ser padres, de ver a los niños crecer y convertirse en lo que nacieron para ser. Ciertamente lo que hacemos y dejamos de hacer influye en las personas en las que se convertirán. Pero todo tiene un límite y no se puede vivir en esa especie de frenesí de datos que lo que generan es confusión. No existen bebés perfectos, porque son seres humanos y los seres humanos no son perfectos. No hay que sentirse mal porque los niños lloran, porque eso es lo que hacen los niños, lloran. Hasta que poco a poco van a acostumbrándose al mundo exterior y van a aprendiendo quienes son.

Todo el mundo me pregunta sobre el peso de la niña, sobre las horas que duerme, todo el mundo me comenta sobre mi peso, qué tan rápido voy a estar como antes, si la chama ya hace esto o aquello, cuánto y qué come, pero nadie me pregunta cuantos besos le doy al día, si le hablo, si le canto, si la abrazo lo suficiente, si le digo que la quiero. Si su papá le cambia un pañal le quieren ir a hacer una parrilla de celebración, cuando es algo que debería ser lo más natural del mundo, a él mucho menos le preguntan cuanto a amor le da a su chama al día. Realmente creo que como sociedad no hemos aprendido nada, porque es definitivamente este aspecto el que hace la diferencia. Cuanto le demuestras a tu chamo que lo quieres, cuan seguro está de tu incondicionalidad, de que podrá contar contigo siempre para todo, porque independientemente de la persona que llegue a ser tú lo vas a amar como el primer día o incluso más. Eso es lo que hace la diferencia y sobre eso no hay casi información o nadie la lee.

Al final todo el mundo sigue discutiendo sobre cuál es el bebé más gordo, todo para el día de mañana decirte mala madre porque tu hijo es obeso. No es un ninguna sorpresa que en este mundo de contradicciones estemos tan jodidos y seamos tan inseguros.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cacique Herido



Creo que voy a tener que cambiarle el nombre a este blog. Voy a tener que ponerle algo así como, Ayúdame San Judas Tadeo, Santo de las Causas Desesperadas o Ayúdame Santa Bárbara, Santa de las cosas perdidas. Ayúdame Babalao, también podría servir, o Ayúdame Instituto en Viena lleno de doctores en un cuarto forrado de paredes blancas y blanditas. Es que las cosas que suceden en esta ciudad escapan mi comprensión hasta tal punto, que de verdad creo que he perdido la razón y no sé si podré encontrarla. Quizás jamás la tuve.
Lo que me lleva a escribir esto no es uno de esos episodios que ya conocemos donde el protagonista es un moto taxi, que en mitad de una carrera le roba la cartera a una señora, para luego decirle al pasajero, “tranquilo mi pana que no te va a pasal nada, yo soy gente seria, pero uno tiene que comé.” No. Aquí los protagonistas son gente que al menos se cree más civilizada, porque bajo el concepto que yo tengo realmente no lo son.
Sucede que en una de las urbanizaciones de capital, luego de promulgada la Ley de Concejos Comunales, 3 o 4 vecinos deciden poner manos a la obra y formar su Concejo Comunal. Claro, es una urbanización del este, el chavismo es minoría por no decir que inexistente. Aunque a estos vecinos la ley les produce cierta reticencia, deciden hacerlo porque después de todo, hay que utilizar esos mecanismos y no dejar que después vengan los chavistas a imponer su visión porque no se hizo nada. Quién sabe y quizás terminan muriendo envenenados por su propia medicina.
Convocar a los vecinos para las asambleas de formación al concejo comunal es más difícil que convencer a Macho Camacho que acompañe a su geva al ginecólogo. Es un suplicio. Nadie puede, todo el mundo está full hasta los teque teques de cosas que, cuando el chavismo y su podredumbre intelectual, política y moral terminen por cundir este país poco van a importar. La gente da excusas como, hay mucha cola, tengo el baby shower de mi prima, la despedida de soltera de Raquelita Fulalá y es que a esa hora hay demasiada cola y no creo que llegue. En fin, si no se le ve una ganancia inmediata al asunto de reunirse, nadie puede. Pero como dicen por ahí, Dios protege al inocente y poco a poco la gente empieza a venir a las reuniones para formar dicho Concejo Comunal, y finalmente llegó un día cuando el lugar quedó full de vecinos. Sirvieron las amenazas de que para leyes como la Ley de Educación la participación de los concejos comunales es crítica.
Hasta aquí es una historia bastante común y un poco triste, al constatar una vez lo mucho que nos cuesta participar en cosas que afectan de manera directa nuestra vida. Una vez formado el Concejo Comunal, tal como lo establecen las normas, se empiezan a nombrar autoridades, se hacen elecciones, en fin, los vecinos se reúnen una vez por semana en la sede de la Asociación de Vecinos. Hasta que esta semana, cuando llegan las personas que van a asistir al Concejo Comunal, la sede de la Asociación de Vecinos está cerrada. No pueden entrar. ¿A quién se le atribuye tal fechoría?
Los talibanes rápidamente dirán: “los chavistas.” Eso es un chavista amargado de la Asociación de Vecinos, que alega que mandó a cerrar el local para fregar a los escuálidos opositores, que se quieren aprovechar de las leyes que se promulgan para el beneficio del pueblo, para seguir oprimiendo a las clases menos favorecidas. Quizás sea alguien de la alcaldía que no tiene nada qué hacer y vino a meter sus narices en este asunto porque no lo llamaron. Tal vez sea la policía viendo a ver si puede matraquear a la gente del Concejo Comunal. Pero no, la cosa es más espeluznante, pues quien manda a cerrar la casa es nada más y nada menos que la Presidenta de la Asociación de Vecinos. Escuálida, opositora, marchista, de las que llama a las amigas y dice “pon globovisión”, de las que escucha a Martha Colomina y de las que se indignó cuando sacaron los run runes de Nelson Bocaranda de Onda. Esa misma fue en contra de su Concejo Comunal.
Los motivos no se saben. Se alegan cosas absurdas como, es que ella quiere donar unas motos para no sé quien de tal parte del urbanización. La pregunta es ¿eso qué tiene que ver con el Concejo Comunal? Nadie lo sabe. Lo único que se sabe es que sin su permiso el Concejo Comunal no puede usar esa sede. ¿A qué huele todo esto? A Cacique herido. Es una fotografía de nuestra sociedad, de cómo nos movemos, de que somos gente que no tiene nada que hacer en la vida, sino andar por ahí buscando algún espacio, por más pequeño que sea para llamarnos mandamás del mismo. Todos queremos ser líder, no importa de qué, pero que haya un lugar en esta tierra donde si alguien quiere hacer algo nos tiene que pedir permiso primero. Así seamos el único chivo del jardín, pero que seamos el chivo que más mea.
¿Quién necesita a las chavistas cuando nosotros mismos nos ponemos la pata unos a otros? Al final del día no hemos aprendido nada, absolutamente nada de nuestra coyuntura. No hemos aprendido que el líder no es nada más el que tiene la posición más alta. No hemos aprendido que es trabajando juntos que vamos a salir adelante. No hemos aprendido que tener el poder no es atropellar a los demás sino hacer cumplir las reglas con respeto (si la Asociación de Vecinos tenía motivos para cerrar su sede al Concejo Comunal, por qué no lo comunicó con respeto en vez de cerrarles las puerta con candado y mandar “orden” de que nadie puede entrar….sin permiso). No hemos aprendido a comunicarnos, a tolerar a los demás, a aceptar que nuestro punto de vista no es el único en el planeta, ni andamos con la razón en la mano.
Al final, después de pasar una pena, aparentemente abrieron la sede de la Asociación de Vecinos. Al menos se logró algo. Pero ese no es el punto, el punto es que no ha debido suceder en un principio. Yo sigo sin entender por qué actuó así la directiva. Mi mente no lo computa. Ayúdame Freud, San Judas, Santa Bárbara, quién sea, les pido que la respuesta no vaya a ser eso de que tanto que criticas a tu enemigo, que terminas por parecerte a él. Si es así, estamos perdidos.

lunes, 12 de octubre de 2009

12 de Octubre: Dia de ¿?


Descubrimiento de América. Hasta hace poco se celebraba en el colegio una fecha que más que alabar el contenido de lo sucedido era una tradición histórica. En realidad en el colegio no nos explicaban más que el cuento de Cristóbal Colón llegando a El Salvador (Pido disculpas por mi ignorancia en el tema, Tropical Blonde me hizo caer en cuenta que El Salvador no tiene costa en el Mar Caribe y que Cristobal Colón llegó a una ilsa en las Bahamas que llamó San Salvador. Otro testimonio de lo paupérrima que es nuestra educación. Me siento como Miss Aragua.) en La Pinta, La Niña, La Santa María. En cuanto a los indígenas uno se los imaginaba inocentes y a la expectativa, buscando razones para mantener relaciones amistosas con los recién llegados. Lo cierto es que nadie nos contó en el colegio que las cosas no fueron tan peace and love, ni de un lado ni del otro.

Cristóbal Colón, un personaje nada glamoroso, era más bien una de esas personas que únicamente buscaba su lucro personal. Triste ironía para nuestro continente, supuestamente descubierto por él, que hoy en día se ve arruinado por líderes que se guían por esa misma premisa y nada más. En ningún momento pensó Colón qué sería de los pobladores indígenas de la tierra que se proponía hallar, si España se declaraba como dueña y señora. Seguramente, como lo hicieron los Europeos en ese entonces se escudó en la creencia de que no eran personas sino extraños seres. Seres que había que doblegar en todo sentido, utilizando las armas de la guerra y paradójicamente las armas más sangrientas de la historia, las de la religión.

Hoy por hoy el famoso descubrimiento de Ámerica vuelve a ser motivo de controversia. Es que algunos sectores, empeñados con ver odio, traición y resentimiento en cualquier aspecto de la vida, ahora buscan que se abran nuevas heridas entre los que poblamos el continente Americano. Ellos quieren que celebremos el Orgullo Indígena, pero no porque los indígenas tengan razones para sentirse orgullosos de quiénes son y qué han logrado, sino para que busquemos razones para detestar a los españoles, a sus descendientes o a quienes se parezcan a ellos en cualquier forma, así no tengan nada que ver con el continente Europeo. En pocas palabras, en vez del orgullo indígena lo que se busca es el Odio al Imperio, de esa forma, así seas gringo te pueden odiar y maldecir cualquier 12 de octubre.

Es una lástima que en vez de ver hacia el futuro tengamos una parte de la población que lo único que busca es ver el pasado. Lo que es peor, no es ver el pasado para cerrar heridas, para crecer, para utilizar la historia como herramienta de construcción de un porvenir mejor, sino es para buscar razones que justifiquen lo mal que estamos y lo peor que vamos a estar. Se utiliza la historia y se manipula para buscar a como de lugar un chivo expiatorio. Al final, todos los que no opinamos como ellos tenemos una semilla de culpa en lo que sucedió en ese pasado, en la sangrienta forma como se descubrió América y como se oprimió durante tanto tiempo.

Ojalá pudiésemos volver a esos días tranquilos, en los que un 12 de octubre se limitaba a Rodrigo de Triana en su carajo, en lo gracioso que nos parecía a todos reconocer el valor histórico de una palabra considerada hoy en día un tanto vulgar. Una cosa terrible es que no sepamos nuestra historia de forma precisa y fundamentada, y otra es que utilicemos los acontecimientos para abrir nuevas brechas entre hermanos y no para cerrarlas.

Eso es tan sólo el 12 de octubre. Lo peor es cuando llega el 5 de julio. Entonces los que hoy en día son verdugos desfiguran las caras de la historia para convertirse en héroes. El problema está en que de tanto escuchar una mentira, la gente termina muriendo por ella como si fuera su verdad.

Y a los que se molestan y protestan porque los indígenas sufrieron mucho por los españoles, etc., etc., etc…. Cuando se resuelvan los atropellos que hoy ante nuestros propios ojos, sufre la población desde todo punto de vista, entontes y sólo entonces, protesten por algo que pasó hace más de 500 años.

domingo, 11 de octubre de 2009

El iphone para Venezuela



En estos días leí un artículo sobre cómo en Venezuela las ventas del Blackberry son superiores a las de México y Brasil juntos. Lo que más impresiona de este hecho es que Venezuela tiene 26 millones de habitantes mientras que Brasil tiene 191 millones y México 103 millones aproximadamente. Venezuela siempre ha sido un país donde la gente tiene costumbres atípicas como tomar Pepsi-Cola cuando el resto del mundo se inclina más por la Coca-Cola. Así que no ha de extrañarnos que un fenómeno como el iPhone, que tiene loca a media humanidad haya sido batido por el Blackberry.

En Venezuela la mayoría de las personas afirma que se inclina por el Blackberry por la comodidad del sistema de Messenger, pero quizás el poco éxito del iphone en el país tenga que ver con las aplicaciones que se han desarrollado. El iphone tiene aplicaciones que son más útiles para el primer mundo, cosas como mapas, películas, restaurantes, horarios de trenes y vuelos. Todo eso es maravilloso si vives en Nueva York, pero en La Ciudad de la Furia está bien complicado que eso funcione. La solución para los amantes del mundo Mac, sería que se generaran una serie de aplicaciones diseñadas específicamente para cubrir nuestras necesidades.

Una aplicación útil sería en primer lugar un mapa que en tiempo real nos indique el tráfico. Esa no es muy difícil, además como están las cosas diría siempre lo mismo y el mapa estaría en rojo todo el tiempo. Aquí hasta en días feriados hay cola por todas partes. Además sería interesante tener una aplicación que alerte sobre todos los huecos de la ciudad. Claro, uno puede pensar, "¿Para qué carrizo hace falta una aplicación como esa si todas las calles están llenas de huecos?" Lo interesante sería que se clasificaran los huecos. Se pondría color verde para los que lo desbalancean el carro y joden los amortiguadores, anaranjado para los que rompen rines y revientan cauchos, y verde para las troneras que se tragan el carro completo. Así mismo sería interesante que hubiera una aplicación que ubique las lagunas que se forman en la ciudad cuando llueve. De entrada está la de Los Campitos, la del distribuidor Altamira. Imagínense todo lo que podríamos hacer como país si no tuviésemos que usar la mitad del cerebro para aprendernos de memoria donde se forman los charcos cuando llueve y los huecos que tenemos que esquivar en cada cuadra. Quién sabe y una Miss Venezuela hasta aprende qué es más difícil, si pedir perdón o pedir permiso.

Luego habría una aplicación para ubicar las zonas donde están las alcabalas. Además nos diría qué policía está a cargo de qué alcabala. Si es de Chacao sabes que tienes que trancar la llamada y guardar el celular, ponerte el cinturón y poner cara de que no andas con la cédula vencida. Si la alcabala es de la PM entonces más vale que te metas por otro lado o pongas cara de pelabolas porque o te van a matraquear o te van a hacer tremendo secuestro express. En ese mismo orden esa aplicación podría alertarnos sobre las zonas rojas de la ciudad, es decir, aquellas donde están operando las bandas. En primer lugar nos diría en qué zonas están atracando bancos en una determinada semana, hace como dos o tres fue los palos grandes por ejemplo. De esta forma uno sabe que no tiene que ir como un bolsa a que le roben la quincena. Luego puede estar el que nos ubique dónde están haciendo los secuestros express, así a uno ni se le ocurre darle la cola a alguien que vive por la zona a fin de que se le monten en el carro mientras espera a que el pana entre en su edificio. Este servicio podría tener una versión todavía más avanzada que identifique los lugares donde están burundangueando a la gente. Así, si por ejemplo toca el turno al Centro San Ignacio uno se va con máscara anti-gas y listo. Sería interesante que esta aplicación haga un recuento semanal de cuáles son los últimos modus operandi de los ladrones. Así sabemos si es que vienen disfrazados de viejitas, si son comandos que vienen cuando uno está distraído bajándose del carro, sin te pillan en la panadería o si están cuadrados con los guachimanes de los estacionamientos.

En cuanto al horario de los vuelos no hay que ser tan negativo y pensar que aquí eso no se podría aplicar. Si bien es cierto que es un misterio cuando los aviones de líneas nacionales van a despegar, esta aplicación podría traer crucigramas, sudokus y una lista de insultos y formas de mandar a la mierda al personal de la aerolínea. Esto puede ser útil sobre todo cuando le toque agarrar el último vuelo del día que generalmente es cancelado porque los pilotos les da flojera salir tan tarde.

Otra aplicación interesante sería una que identifique los supermercados y farmacias que tienen en inventario los artículos de primera necesidad que escasean en el momento. Qué increíble sería un teléfono que nos marcara cuál de los Excelsior Gamma tiene leche, cuál de los Centra Madeirense tiene café y en una emergencia valdría oro saber que El Patio de los Campitos tiene Papel Toilet. Esta aplicación también podría informarnos en tiempo real de cuánto ha subido el precio de los artículos de semana a semana. De esta forma a uno no le sale una úlcera cuando va a Farmatodo y con una piche bolsa que tiene una vitamina y un kit kat el tipo de la caja, que de paso te trata como un perro dice: "son 103 bolívares."

Claro, que si tuviéramos todas estas aplicaciones caeríamos todos una profunda depresión al darnos cuenta de que no tenemos nada de qué hablar con nuestros amigos, familiares y conocidos. ¿Qué serían de las reuniones sociales si no nos estamos aterrorizando unos a otros, compitiendo por ver quién echa el cuento más espeluznante, más asombroso? ¿A quién le vamos a contar que descubrimos un hueco en la autopista si todo el mundo lo descubre por su cuenta por el iphone? Mejor seguimos atormentándonos por el Messenger del Blackberry.

jueves, 8 de octubre de 2009

Bomba en Kabul = Una noche cualquiera

Una bomba en Kabul dejó 17 muertos.
Eso es lo que en la Ciudad de la Furia se conoce como una noche cualquiera.
Las noches de muerte en la Ciudad de la Furia ya ni se consideran noticia.
Quizás nunca lo fueron.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Osmel Entrenador de la Vino Tinto 2010

No sé para qué coño me dejé convencer de ponerme a ver el football. Dejarse meter ese gol en el minuto 83. Estoy Trillonario.com de la arrechera. Aquí no ganamos nada que no impulse Osmel Sousa. ¡Osmel entrenador de la Vino Tinto para el 2010!

martes, 6 de octubre de 2009

TRILLONARIO.COM


No se puede negar que en la televisión, desde siempre, abundan las propagandas malas. El que creció en los 80 a juro le habló a su psiquiatra de Astrid Carolina Herrera en las propagandas de Minelli, con el pelo batido y aquel culo ocupando la mitad de la cámara. Otros se recordarán de Peper Peper, “cortos y cortos y cortos y más cortos” yo no sé quién se compraría esos shorts pero de que la propaganda dejó huella dejó huella. Otra memorable era la de champú Avispa protagonizada por el mismísimo Tío Simón que abría diciendo: “!Epa si esto no es moto!” haciendo de chofer de autobús sorprendido porque los niños iban al colegio con casco. En fin, hoy en día para aterrorizarnos hay de todo. Hay más de una de Malta Regional que aturde hasta más no poder, aunque otras son buenas. Luego están las de Vanish Poder 02, lo que provoca es pegarles el detergente por la cabeza a las tipas y por supuesto las tipo infomercial como la del viejo que cocina una carne y un pescado en un coroto que no se cómo se llama, pero nada más verlo da nauseas, no me quiero ni imaginar lo asqueroso que debe ser cocinar con ese bicho que ni en la propaganda la comida se ve atractiva.
Pero hay una propaganda entre todas que es indescriptible. Trillonario.com. Me imagino que es un website de loterías y no se les ocurrió nada mejor que hacer propagandas donde la gente lo único que hace es gritar. Puro y simple: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. A todo gañote. Si tienes el televisor a volumen de medio para arriba y pasan la propaganda pierdes aproximadamente 5 minutos de vida del susto. Yo me imagino que más de un viejo debe haberse infartado, más de uno se debe haber cagado en los pantalones, más de un carajito se despertó de la siesta, más de un pobre bolsa se echó encima una bebida caliente y quedó con quemaduras de segundo grado, más de alguien que veía tele para relajarse después de una buena papá se vomitó encima.
Claro, que el tema con las propagandas de Trillonario.com no es nada más el hecho que de la gente grita sin más ni más por 30 segundos seguidos, sino es que además son los personajes más sórdidos los que toman parte en la gritería. A mi mente vienen dos que realmente me disturban. El primero o mejor dicho los primeros son un par de chinos, que para añadir a lo grotesco de los gritos parecieran pegar sus lecos en un idioma que uno que no es chino y no sabe chino sabe que ese idioma no es chino. Esta especie de menjurge lingüístico le añade a lo grotesco de la propaganda. Los chinos corren por lo que se asume que es su apartamento, uno por cierto es un viejo en una bata roja como de depravado sexual, y van tirando y rompiendo todo lo que ven a su paso. Cuando ya por fin se va a acabar el horror el viejo mete la cara en una pecera, con la bocota abierta por supuesto. Y así termina la propaganda.
La otra y esta es quizás la peor de toda es de un enano o para ser políticamente correctos una persona pequeña, que al igual que los chinos corre por todo su apartamento tirando cosas al piso. Cabe destacar que todo el apartemento está equipado de cosas pequeñas, como si el tipo fuera descendiente de los 7 enanos y hubiera herdado la costumbre vivir en una casita miniatura. Pero lo que es de verdad angustioso ver al pobre señorcito corriendo y tirando las cosas con sus manitos y sus bracitos que pareciera que se le fueran a salir. Mi papá que ya tiene cierta edad la primera vez que lo vio se preocupó realmente, gritaba “ ¡¿Qué le pasa al enano?! ¡ ¿Qué le pasa al enano?! ¡¿Por qué estamos viendo eso?!” Pero lo peor de todo es que en ese momento estaba presente una de mis hermanas que le dice a mi papá: “No te preocupes papi, es una propaganda y lo mejor de todo es que al final, el enano se suicida.” Efectivamente al finalizar la propaganda el enano tira un cuadro por la ventana y acto seguido se lanza tras él.
Puede ser que como herramienta de marketing las dichosas propagandas den resultado, después de todo, aquí estoy dedicándole varios párrafos, pero de verdad es algo que lo único que nos hace pensar es que el ser humano está en franca decadencia. Si los extraterrestres pueden ver eso desde su lejana galaxia o se convencerán de que la tierra hay que destruirla o no se van a pasar por aquí ni de vaina. Yo no sé que otro apelativo darles a esas propagandas, no sé si son obra del demonio, no sé si son una locura, ya ni sé si son cómicas y dan risa. Lo cierto es que hoy cuando tuve que gritar porque la computadora me jugó una mala pasada y mi sobrino me dijo: “ ¿Qué te pasa? ¿ Por qué estás Trillonario.com?” dije ya, llegamos demasiado lejos.
A la gente de Trillonario.com por favor quiten esa mierda del aire.

Kino Genético


Resulta ser que desde hace un par de semanas si dices o haces algo estúpido te llaman Miss Aragua. Es que con lo que pasó en el Miss Venezuela en la ronda de preguntas y respuestas se oficializó aquello de que las mujeres bonitas a juro son brutas. Lo cierto es que han salido muchas personas a dar su opinión sobre lo sucedido en el certamen. La verdad es que escuchar a las muchachas hablar genera alarma sobre la educación que como país estamos recibiendo. Claro que muchos dicen que estar parado frente a miles de personas es muy duro, pero yo me pregunto ¿Estas mujeres no quieren ser modelos, actrices y animadoras? ¿No quieren dedicarse precisamente a una profesión que las obliga a pararse a hacer distintas cosas frente a miles de personas? ¿Entonces?

Entiendo que no haya que pedirles el CENAMEC para entren a concursar. Eso está más que claro, pero el hecho de que una de estas mujeres diga algo como "La educación es importante porque en la escuela te encuentras con tu público," deja demasiado que desear, pero lo que me lleva a escribir este post fue una expresión del profesor de oratoria de las misses, que en una entrevista aseguró que la gente se burla de ellas porque les tiene envidia porque no sacaron su "kino genético." Esa expresión me dejó pensando, porque para mí el Kino Genético lo tenía más bien alguien parecido a los personajes de Big Bang Theory. Esas personas que pueden recitar de memoria la página de un libro que se acaban de leer. El niñito que lo tienen que saltar de primero a sexto grado porque sabe más que la profesora. Dougie House, el doctorcito, ese sí que tenía un Kino Genético. De cuando acá el tener unas piernas largas es un "kino genético." ¿Es que no tenemos más nada que pedirle a la genética?

Lo más triste del asunto es que estas mujeres de Kino Genético tienen las piernas y va que chuta, porque el tema de las operaciones estéticas es tan descarado que los cirujanos plásticos hacen propaganda junto con la publicidad del certamen. Es que la cuestión llega tan lejos que la banda de la ganadora debería decir: No fume cerca de la reina. CUIDADO: INFLAMABLE. Porque esas mujeres están tan inyectadas de mierda que pareciera que si se les prende un fósforo al lado, explotan. Ojo, yo no critico a las mujeres que usan la ciencia para mejorar su aspecto, si eso las ayuda a sentirse mejor e incluso a ganar el Miss Venezuela, ¡bien por ellas! Pero no vengan después a decir que se ganaron el Kino Genético, cuando la única lotería que se han sacado es la que las llevó directo al quirófano.

Desde hace tiempo me viene molestando el tema de la imagen de la mujer. Lo que las niñas de hoy ven en televisión y en las revistas y lo que utilizan como modelo para su futuro son precisamente esas mujeres. Son unas tipas que son anormalmente delgadas, por ejemplo una de ellas confesó que tenía varios días comiendo nada más pollo para estar flaca para el concurso, cualquiera debería sentirse estúpida de una afirmación como esa, porque si a algo se acerca el comentario es a una enfermedad grave que es la anorexia. Son mujeres cuya única ambición es llegar a tener un trabajo de animación, locución o actuación sin tener que estudiar nada sobre la materia, sólo porque estuvieron en un concurso, ni siquiera porque lo ganaron. Son mujeres que invierten millones en cambiar su aspecto, no tanto porque ellas no se sienten bien consigo mismas, sino porque depende de lo que diga Osmel Sousa ellas se echan cuchillo y cambian totalmente su apariencia. Son mujeres, que ahora, encima de todo pues son brutas y lo más grave es que hasta el profesor de oratoria les dice, tranquila amiga que todo el mundo te envidia porque tú sacaste el "kino genético," cuando lo que les debería decir es: no hay excusa, no hay excusa para no poder responder algo tan sencillo como ¿Qué es más difícil pedir perdón o pedir permiso? y lo que es más, decir posteriormente que perdón sólo se le pide a Dios y mandarle como mensaje a la gente que se burla que deben pedirte perdón. ¿Qué clase de Kino Genético es ese? A lo mejor esa si se lo sacó porque la conclusión de ella es que es Dios.

Estoy harta de esta imagen de la mujer. Y no creo que la culpa la tenga Osmel Sousa, ni Venevisión. La culpa la tenemos nosotras mismas, que muchas veces nos sentimos cómodas en ese papel y no hacemos nada que no sea mejorar la tonificación de los glúteos. Yo siento que he venido al mundo a mucho más que hacerle el mercado a mi marido y a levantar pesas en un gimnasio. Acabo de dar a luz a una hija y me partiría el alma verla terminar como "esposa decoración", como esas tipas que les preguntas sobre la última obra de Vargas Llosa y te dicen que ella no ha escuchado el último disco porque ya no pone la radio. Así mismo creo que llegó la hora de empezar a querer nuestros cuerpos como son, de darnos cuenta que la belleza es algo que proyecta nuestra inteligencia.