miércoles, 13 de enero de 2010

Mentes Brillantes


Eso de que el venezolano es bruto o poco inteligente, es una noción errada. Lo que sucede es que tiene muy poco tiempo para pensar. De hecho, para darle a uno el pasaporte venezolano habría que hacer un test de inteligencia. Si usted no puede resolver problemas. Analizar cuadros sumamente complejos. Sacar números absurdos. Entonces señor, lamentablemente, la ciudadanía le ha sido denegada. Usted es un poco bruto y aquí no va a sobrevivir. Para esta ciudad hay que ser un as. Un as de los buenos.

En primer lugar uno, si maneja, tiene que aprenderse de memoria (esto lo ha dicho con mucha razón Laureano Márquez en repetidas oportunidades) dónde están todos los huecos. Uno tiene que aprenderse donde están las alcantarillas rotas. Las que se tapan cuando llueve. La calle que están arreglando. El semáforo que está dañado y la manera absurda cómo se comportan esas luces. Además uno maneja sin ningún tipo de señales de tránsito. Sin señalizaciones que indiquen de manera clara y legible los nombres de las calles (poner un letrero que letra Times New Roman 12 que dice Quinta Avenida y pegarlo a la pared de un edificio no es señalizar queridos alcaldes). Y con un cronograma de las horas en que las policías de circulación ponen agentes en las principales intersecciones. Esto último porque amigo, si usted ve un policía de tránsito parado haciendo señas, júrelo que la cosa será peor de lo que se imagina. Del mismo modo uno tiene que tener un tercer ojo y un sexto sentido pilas con los motorizados. Usted escucha el zumbido de la moto o el pip-pip pendejo y ¡quítese! Rápido. No deje el carro atravesado entre canales. Tire el celular bajo el asiento. Ponga su mejor cara de a mí ya me robaron y mire hacia el infinito como si sufriera de depresión. A lo mejor de esta, se salva.

Ahora la gran mayoría de la gente, a pesar de que el tráfico está colapsado, no maneja. Estas personas tienen que poner el cerebro a funcionar a las 3 de la mañana para bajar una cantidad de escalones que no podría contar ni en Harvard. Al mismo tiempo tienen que estar claros con qué choro van a evadir durante esos días, aunado a un tiroteo que se esté dando a esa hora. Después hay que saberse de memoria el intríngulis de las camioneticas y carritos que llevan al metro. Una vez en el metro hay que practicar una mezcla entre Tai-Chi y Kung-Fu para montarse en el vagón. La cosa es dar puños y empujar sin crear el caos. Todo mientras se suda como un cochino porque apagaron los aires acondicionados, y se intentan proteger a toda costa las pertenencias de los rateros al acecho. Es común que durante el paseo algún malandro saque un arma y se lleve más Blackberrys que los que tiene Movistar en inventario, más el arma de algún policía vestido de civil que se dice a sí mismo "ni de vaina frootie loopies me le reviro a este choro."

Eso en cuanto al transporte. Pero el transporte no es la única calamidad. Está el tema de que a donde quiera que uno vaya saldrá el tema político. Entonces tiene que estar mosca, porque no se sabe si por algún comentario fuera de lugar le gritarán escuálido vende patria, o chavista infiltrado. Dígame si se le ocurre ponerse esa camisita roja que le va tan bien con su color de piel. En muchos lugares le dirán: eesssooo, tasss roojooo rooojitto. Y más de una vieja lo verá con cara de que deberían guindarlo por los genitales de algún árbol.

A todas estas hay que sumarle el hecho de que todavía no se entiende bien el bolívar fuerte. Si le toca un cajero en algún establecimiento que no pase de los 20 años tenga Fé que algún día paga y se regresa a su casa. Ese pobre está mareado. Pendiente del Blackberry que le costó doce veces el sueldo. Sobre todo cuando ve esa moneda que dice 120 ½ o algo así, se marea. ¿Esos son bolívares? O ¿Bolívares fuertes? ¿El Fuerte no era la moneda de 5? "A mí háblame de lucas y tablas pana." Seguramente le escucharán decir.

Si por casualidad uno va a un edificio que tiene más de 5 pisos. Así hayan 12 ascensores, prepárese a hacer cola. La cosa va para largo. Si va para un banco no le quiero ni contar. Y si se le ocurre ir como un iluso a las 12 del mediodía, orgulloso de que este es un país donde los bancos tienen horario corrido. Mírese al espejo y vea a un idiota. A esa hora la agencia entera huele a plátano frito. El que pudo trajo su lonchera y el que no, fue y se compro una reina pepiada y se la está jartando por ahí. A uno le toca esperar, pudriéndose mientras la hora del almuerzo se escapa y las tripas chillan. Todo mientras uno reza: por favor, por favor Diosito que no asalten este banco ahorita por favor. Si escuchas las palabras "Buenas Tardes" usted jura que lo que sigue es: esto es un asalto. Casi siempre se sale ileso.

A todo esto hay que sumarle las veces a la semana que se caen las plataformas de las operadoras telefónicas. Si llueve adiós Direct TV, saque su libro y culturícese. Igual si hay una cadena. Eso sí, al finalizar la cadena debe leer algún titular, es posible que hayan tirado alguna ley o decreto que haga imperativo salir corriendo al supermercado más cercano y llenar ese carrito hasta los teque-teques. O a lo mejor son neveras lo que tiene que comprar. O carros. O equipos para impermeabilizar. Aires acondicionados. Pasajes aéreos. Whisky. En todo caso sea lo que sea que se pueda acabar usted tiene que tener y mucho. Siempre lo puede vender, porque algo tiene que quedar pa papáaaa.

Además hay que aprenderse el cronograma de corte agua. Guardar para no andar con mal aliento por ahí los días que no hay, ni tener que estar gastando un pote de Minalba en eso. Llena su tobito y listo. Y al sol de hoy, añadimos una cosa más, el racionamiento de la luz. Hay que adivinar a que zona pertenece uno y cuadrar las horas en que no habrá luz, porque bien bonito que lo agarre a uno con la ropita a medio planchar. También hay que aprenderse los horarios de las cosas que hace uno. Qué bancos tienen luz. Qué oficinas estarán trabajando. Cómo va a uno a la peluquería si el secador no prende, si la manicurista no le ve bien los dedos. Hay que saber a qué pana con planta eléctrica se le puede pedir el favorcito de que guarde ese chorizo que se nos va a echar a perder. Además ahora habrá más caos en las distintas zonas a la hora de los cortes, y más choros en las zonas que se quedan sin luz de madrugada.

Y todo eso sin mencionar los conocimientos que uno tiene que tener para las actividades extraoficiales. Como por ejemplo sacarse pasaportes o cédulas. Uno tiene que saber primero si atienden por el primer o por el último número de la cédula y qué día toca. Uno tiene que saber si hay material. Si es por cita. Si la cita es por internet. Si la página funciona. Si funciona a toda hora o hay que meterse los fines de semana. Si hace falta un gestor. Si más bien con gestor a uno le tiran bola negra. Si las citas se respetan o hay que llegar a las 5 de la mañana caiga quien caiga.

Y hay más, para cada cola que uno hace uno tiene que estar mosca de posibles rateros, posibles asaltantes y posibles vivos que se quieran colear poniendo cara de imbéciles. Uno siempre tiene el "la cola empieza allá" o "primero está el señor y después estoy yo" en la punta de la lengua. Si va a tramitar unos dólares cadivi necesita más carpetas que el sistema operativo de Microsoft. Uno tiene que estar pilas siempre que no lo esté jodiendo el carnicero, el panadero, el que pesa las frutas, el que le trae la cuenta en el restaurante, el que le arregla el carro, el que le cambia el cartucho a la impresora, el que barre la calle afuera de su casa que seguro le tiene el ojo puesto.

Además tiene que aprenderse una palabra nueva que tiene que ver con un cuento que si no se lo sabe desde el principio no entiende: trocha, dólar permuta, dólar cadivi, caracas segura, revocatorio, reafirmazo, primaria, escuálido, oligarca, misión, paro, cacerolazo,fascista, constituyente, bicha, en fin…

Yo lo siento. Pero para vivir así hay que ser como el protagonista de Mentes Brillantes. Escuchar voces. Y nadar en números.


 


 


 

4 comentarios:

Esencialmente dijo...

que depresion....o sera que mas bien somos idiotas por seguir aqui y aguantar todo esto?

Manuela Zárate dijo...

Lamentablemente sí. Deberíamos exigir más en todo sentido. Ese es el problema, que dejamos pasar todo :(. Pero bueno, hay que empezar por recuperar el espíritu!

Astrina dijo...

El problema son las solucones faciles de muche gente. Los pañitos calientes. Me quitan el agua, compro un tanque. Me quitan la luz, compro una planta. Hay huecos, me los aprendo. El motorizado me rompe el retrovisor, bueno, no me le atravieso. Supongo q enalugn momento todos tendremos q slair a comprar nuestro malandro q nos cuide.
Que desesperación con este país que al parecer, como tu dices, se acostumbra a todo. Asi no se puede.
Buen post!!!
Saludos

Ricardo dijo...

y si combinas todo eso con mi memoria tipo memento ...olvídalo! (literalmente je!).

vamos a terminar como Michael el de Prison Break, con los pasos a seguir tatuados en todo el cuerpo.

5 chocolates!