jueves, 11 de febrero de 2010

Fotografiando


Entregué el Diablo Guardián. La verdad no sé si me fue tan bien o es que me fue tan mal, que me fue bien. Lo que quiero decir es que mi trabajo gustó. Y este trabajo fue distinto. Porque no fue nada más un ejercicio, para mí fue una propuesta, un planteamiento. Seguramente, sin duda, tengo mucho que mejorar, y si sigo en esto de la fotografía probablemente un día vea ese trabajo y diga: Dios, y pensar que me sentí orgullosa de esa novatada alguna vez. No importa. Así son todos los comienzos. Duros. Pero emocionantes. Y en el caso de los que tenemos algo que decir, obsesionan. Sí. Ahora si estoy obsesionada con la fotografía. Pero lo que quiero hacer es trasladar la literatura a la fotografía. Por ahí van mis tiros. Creo y no sé que irán a decir ustedes, que voy a cambiar el reto de la cocina por el reto de estas fotos.
Uno de ustedes me dijo que no hiciera nada que no hiciera anteriormente. Me pasa con la cocina que no encuentro el momento para meterme a cocinar. Tengo las polvorosas ahí varadas desde hace meses. Y cada vez que pienso en hacerlas lo que siento es que voy a perder el tiempo. A lo mejor estoy equivocada, pero es que no he hecho click. Bueno, ya veremos. Por el momento sigo haciendo fotos. El otro día vino Juan y le hice unas fotos como Haulden Caulfield de El Guardián Entre el Centeno, las comparto con ustedes pronto. Prometido. Esta fue una de ellas, pero aquí yo no veo a Holden. Sólo que esta foto me encantó.
Las del Holden las pongo otro día porque voy a repetirlas con otro modelo. No es que Juan no sea de primera, estoy segura de que posará como distintos personajes. Es sólo que a los 30 está duro pasar por 16 sin photoshop. Y no lo digo por mierda, repito sus palabras.
Así que bueno. Aquí va. También voy a poner una del Diablo Guardían. No las puedo poner todas porque hay un par que el contenido no es apto para todo público. A lo mejor si algún día soy famosa, las ven por ahí. Ese juego me parece divertido. Será que la vida lleva al público esas fotos? Quién sabe. Como siempre será el tiempo quien tenga la última palabra.

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