lunes, 22 de febrero de 2010

Madre Sólo hay una…y me tocó a mí.


Un comentario de ustedes me recordó esta escena. Paciencia amigos. Paciencia. Así estamos todos.

Esto sucedió hace ya varios meses. Éramos tres en la oficina. Me suena el teléfono y al atender digo:

Manu: ¿Qué pasa?...PAUSA…. ¡NO!...PAUSA…Mamá ¿Y yo qué voy a saber? Me lo has preguntado cien veces no sé…PAUSA…No sé más tarde…PAUSA…Te llamo más tarde…PAUSA...Qué síiiiiii….PAUSA…Te llamo más tarde. Chao. TRANCO EL TELÉFONO. – Chamo, mi mamá si está intensa.

Cris: Manu. No trates así a tu mamá. Si eres rata.

Charles: Si. La pobre. Qué paciencia te tiene.

Manu: Es que me ha llamado tres veces hoy a preguntarme la misma mariquera. Que me además no es urgente. Que no puedo resolver sino hasta más tarde. Coño. Está intensa.

Cris: Bueno se preocupa por ti. Qué mala eres.

La verdad es que me empieza a entrar un leve sentimiento de culpabilidad. Cuando noto que Charles dice:

Charles: Alo…PAUSA…Coño mamá. Una gente no puede llamar tantas veces a preguntar los mismo…PAUSA…No. No. Mamá, que lo haga ella. YO. Ahorita. No Puedo…PAUSA…No…PAUSA…No puedo. No…PAUSA…No sé. Te digo después. TRANCA EL TELÉFONO. - ¡COÑO! ¡Qué incruste!

Manu: Osea Charles me acabas de decir que no trate a mi mamá así. Te tienes que oir.

Chalres: No. Es que me ha llamado siete veces hoy a preguntar lo mismo. No puede ser. Una gente no puede ser que tenga tiempo para hacer eso. Además no es hoy. Es todo el tiempo. No vale. Yo quiero saber si con mis hermanos es lo mismo. ¿A ti no te llamó ayer?

Manu: Si me llamó a preguntarme si estabas conmigo, pero porque habías dejaro el teléfono en la casa y estaba preocupada por ti. Pobrecita.

Charles: No vale. Ya tengo 30 años. Si se me queda el teléfono es peo mío. ¡No puede ser!

Cris: Coño, sí Charles. No te pases. No le digas así. Pobrecita. Tu mamá es un sol.

En ese mismo momento (no estoy exagerando. Sucedió así) suena el teléfono de Cris.

Cris: Hola ma…PAUSA..Más tarde…PAUSA…Ahorita no puedo hablar…PAUSA…Sí…PAUSA…No sé…PAUSA…Ma. Ma. Ahorita no puedo hablar…PAUSA…Que ahorita no puedo hablar…Ok. Te digo después. Ahorita no puedo hablar…PAUSA…Síii. Que ahorita no puedo hablar. TRANCA EL TELÉFONO. –No puedo con la intensidad de esta mujer.

Manu: Después de que me cayeron encima. Y mírense a ustedes.

Cris: No. Es que mi mamá si es intensa de verdad. Esto es así TODOS los días. Pero de verdad.

Creo que podemos llegar a la conclusión, de que todas las mamás son iguales. Y todos somos iguales. Nos desesperamos. Las tratamos mal. No nos damos cuenta. Pensamos que es sólo la nuestra. Que sólo la nuestra es la intensa. La que llama mil veces. La que nos insiste que hagamos cosas que no queremos hacer. O como le digo yo a mi mamá: por favor, no me lo digas, que cada vez que me lo dices y no te hago caso, me pasa. Cosas como:

- No pongas el vaso ahí que se va a caer.

El puto vaso tenía ahí media hora y no había pasado nada. Cinco minutos después de que ella dice, la vaina se cae.

Sé que las voy a pagar todas. Voy a ser igualita con mi hija. La voy a llamar cien veces al día. Le voy a decir 80 veces que se lleve un sweater cuando salga a las doce del mediodía, y esté haciendo un sol espectacular y 35 grados de temperatura. Le voy a decir que no se sirva tanto arroz. Que no tome tanta coca-cola. Le voy a decir que la serie que le gusta ver en televisión es un espanto. Le voy a decir que la falda está muy corta. Que los pelos están demasiado despeinados y se ve horrible. Le voy a decir que dice demasiadas groserías. Le voy a decir que me habla feo. Que cada vez que le digo algo me pone cara de fundillo. Que yo no le hablaba así a mi mamá. Y ella me dirá, "sí, o sea mamá, nada qué ver."

Sé que le voy a dedicar la canción de Y cómo es él, que mi mamá me cantaba cada vez que se daba cuenta que tenía un enamoramiento. Sé que me voy trasnochar cuando salga, y no pegaré el ojo hasta que sepa que llegó. Entonces, al día siguiente, le diré, anoche te acostaste tarde, aunque tendré ganas de hacer un reproche más enérgico, pero no lo haré porque sé cómo se ponen los hijos cuando después de cierta edad los papás les critican el horario. Sé que le voy a recortar artículos de periódico sobre cosas que le gustan y me dirá: mamá no me des más papeles porfa, que no hayo qué hacer con ellos. No importa. Yo se los seguiré recortando. Sé que le voy a llenar el cuarto con las chucherías que le gusten y ella le dirá a sus amigos: es que mi mamá es una exagerada, no le puedo decir que me gusta algo porque cada vez que lo ve me lo compra.

Sé que así tenga 35 años le preguntaré ¿qué comiste? Y ¿qué vas a comer? Sé que cuando sepa que tiene una cita con el médico la voy a llamar 50 veces para preguntarle cómo le fue. Y le voy a insistir para que me cuente en más detalle. Y me dirá, te cuento más tarde, y yo le diré, pero dime ahorita, es un momentico nada más. Y si insiste en no contarme yo llamaré para insistir en menos de dos horas. Y me atenderá de mala gana. Y seguramente se lo voy a reprochar, y a lo mejor me sentiré y perderé la paciencia. Más tarde recordaré que yo era exactamente igual. Y de allí sacaré una vez más la paciencia. La paciencia infinita de los padres.

Y entonces, recordaré que una vez. Mientras dormía su siesta escribía este post. Escuchando Canción a mi Hijo de José Luis Perales, mientras se me salían las lágrimas.

Al final todas somos iguales. Al final es como dice mi mamá. Que el dicho en realidad es: madre sólo hay una…y me tocó a mí.

4 comentarios:

Astrina dijo...

awghh
mi mama cada q ve un articulo (cualquiera, no importa que) relacionado con diseño lo recorta y me lo guarda. La amo.
xD

rgv333 dijo...

te quiero ver cuando tu hija se compre su tabla de surf!!! jeje

Manuela Zárate dijo...

Jajajajaja. Sí voy a pagarlo todo. todo. todo. Si nada más pensar que va a tomar coca-cola me da de todo, jajajaja.

Esencialmente dijo...

jajaja creo que el comentario fue mio...bueno sigo de guerras con la mia aunque admito que mucho de lo que dices aqui es asi! de paso demasiado buena la historia de las tres madres llamando al mismo tiempo