sábado, 13 de marzo de 2010

Los Tiuno



Los tiuno. No sé por qué para mis contemporáneos los tiuno han sido más fuertes que los enta. Hay muchas maneras de verlo. Cuando nací Luis Herrera era presidente, parece como si estuviera hablando del Pleistoceno. Por otro lado si pienso que estoy apenas entrando a la tercera década de la vida, parece poco. La verdad es que yo estoy contenta con la vida, aunque confieso que soy de esas personas que siempre están esperando el paso del tiempo. Así como uno a los 16 no podía aguantarse las ganas de cumplir 18. No es que me muera porque lleguen los 35, pero la verdad es que estoy comenzando lo que yo creo que es mi carrera literaria y la verdad que me muero de ganas por saber si voy a lograrlo o no, por llegar a ese punto en que ya pueda de lleno y con la cabeza en alto decir: soy escritora. Por ahora sigo siendo una persona que le gusta escribir y que intenta dedicarse a eso.

Lo que si tengo que decir de los tiuno es que han sido un poco raros. Ayer fui un día extraño. Fue un cumpelaños como no había tenido nunca y la verdad que no sé por qué. Hubo un poco de todo. Casi siempre, sobre todo el año pasado yo celebro mi cumpleaños haciendo la típica fiestecita de: invito al que me llame. De hecho ya mis amigos están acostumbrados. Pero ayer no hice nada. Salvo freír algunos tequeños. Estoy tan enfiebrada con la fotografía que como tenía una práctica a las 9 de la mañana cuando Clarissa lloró a eso de las 5:30 y mi esposo me dijo Feliz Cumple, con el cantadito parecido a eeesssooooo tan típico del bachillerato, mi respuesta fue: de qué me estás hablando. A lo que él, extrañado, respondió: Es tu cumple boba!

Pues fue mi cumple. Me cantaron cumpleaños en clase cosa que logró lo que pocas logran: que me ponga roja. No hay nada que de más pena que a uno le canten cumpleaños en público. No sé por qué pasa eso. No sé si es que ahí es cuando a uno le confirman que en efecto estás más viejo. Si es por la torta, que o se ve muy buena y todo el mundo quiere un pedazo y nadie aguanta las ganas. O se ve asquerosa y todo el mundo está temiendo el momento en que es apaguen todas la velas y haya que educadamente decir que no. O porque no hay torta y después del último cumpleaños feliz nadie sabrá bien qué hacer. El caso es que esta vez me tocó canto público.

De ahí en adelante dejé tirado el teléfono durante mi clase, y cuando por fin respondí las llamadas me tocó regaño por buzón colapsado. Me imaginé que para almorzar estarían esperándome mi papá y mi mamá, pero al llegar a mi casa me di cuenta de que estaba como la canción de Jorge Rigó: Sola, con un recuerdo herida. Siempre digo que el día de mi cumple me doy permiso para comer lo que sea. De hecho tenía planeado comerme la bolsa de Doritos que nunca me doy permiso para comer pero no lo hice. En vez me comí una pechuga de pollo con un pedazo de quiche viejo. No estaba mal, pero mientras comía no paraba de pensar que era un menú raro para el día de mi cumpleaños. Generalmente ese el día en que como mi tremendo plato de pasta. Pero no lo hice.

Ayer Juan me dio un tremendo regalo, pero no puedo decir que es. No porque tenga elementos de sexo tipo A, B o C. De hecho nada tiene que ver con el sexo, más bien tiene que ver con la amistad. Esa amistad que es a prueba de todo, en la que estás ahí para tu amigo pase lo que pase, en la buena, en la mala, en la regular y en la que es más difícil de enfrentar, la que pone a prueba el sentido del ridículo.
Al final del día soplé mis 31 velitas que mi sobrina puso en forma de carita de feliz sobre una torta de arequipe. Me cantaron mi noche tan preciosa. Me tomé un vinito. Abrí unos regalitos. Y me preparé para adentrarme en la tercera década, que desde ya puedo ver que va a ser bien movida. Mi esposo dice, no hay por qué deprimirse, a partir de los treinta es que las mujeres se ponen realmente buenas. Sí. Tiene razón, no sé si yo me pondré buena, regular o pasaré a la lista de las que uno dice: qué le pasó está hecha mierda. Lo que sí sé es que la vida ahora es que se pone buena.

Mi plan de aquí a los 40. No son planes demasiado concretos, más bien son cosas filosóficas. En cuanto a lo puntual, como vaya viniendo vamos viendo.
- No dejar pasar una sola oportunidad.
- Conocer mejor Venezuela.
- Tomarme las cosas con más calma.
- Decir lo que pienso.
- Ser más tolerante.
- Preocuparme menos por el kilo de más.
- Hacer ejercicio, cuando me provoque.
- Hacer cosas nuevas.
- Leer. Leer. Leer. Leer. Leer.
- Escribir, coño. Escribir.
- Mejorar mis fotos. Lo más posible.
- Hacer lo posible por cocinar.
- Disfrutar a mi hija. Jugar con ella como si tuviéramos la misma edad. En alguna dimensión la tenemos.
- Hacer obra social. Siempre hay que buscar un espacio para ayudar a los demás.
- Hacer cursos y talleres de lo que pueda.
- Escuchar música. Mucha música. La buena y la mala.
- Hacer una fiesta.
- Echarle plomo a las ideas que salgan.
- Ver menos televisión.
¿Alguna sugerencia?

3 comentarios:

Toto dijo...

Happy Birthday Manola! Yo a esa lista le pondría: no textear por celular mientras manejas! Eres un desastre.

MericiMUN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esencialmente dijo...

Feliz cumple atrasado! wow a mi me pegaron los ticinco full, no se la razon pero asi fue. En cuanto a tu lista es buenisima, si me preguntas las que mas feliz te haran seran jugar con tu hija y hacer obra social! y creo que te falto comer chocolate sin remordimientos!