jueves, 18 de marzo de 2010

Vuelve el Vicario. En 3 y 2.

Mi frase favorita: todo en esta vida es un trade off. Por eso es que, en la mayoría de los casos, no miro al pasado ni veo hacia los lados. Porque todos estamos en lo mismo. Cada decisión, cada paso, cada escogencia que hicimos y que hacemos implica pros y contras. Nada es ganar, ganar. Ni el trabajo que soñaste, ni el riesgo asumido con o sin razón, ni haber conseguido eso que tanto esperabas. No hay melodía respetable sin bemoles. La vida es así.

Bien. Eso lo entendemos. Seis líneas y no tengo que decir mucho más al respecto. El problema está en el paso a dar. En el momento previo. Ese momento en el que uno se siente en el 3 y en el 2. El dos es chévere pero el 3 también. Y uno siempre aspira al número más alto, pero, no podemos olvidar que a veces menos es más. ¿Entonces? Con cúal te quedas, con el 3 o con el 2.

Me explico: no sé si acuerdan, porque tengo mucho tiempo que no hablo de esto. Es más, muchos de ustedes ni sabrán a qué me refiero. El vicario me volvió a llamar. Es más ya no hay vicario, ahora es un juez asignado al caso. No. No le metí la nariz al tubo de escape. Ni la calina me nubló el cerebro. En Venezuela hay un Vicario, jefe del Tribunal Eclesiástico Regional, y a mí me están demandando allí. Resulta que el juicio es mega complicado, entre otras cosas porque es un juicio moral, entonces casi todo se hace de acuerdo a la conciencia, lo que uno en su corazón sabe que es verdad. Así declaras, tanto partes como testigos. Aunque toda prueba palpable por supuesto es importante.

Yo no tengo rollo con ser la demandada. Me da un poco de cosa, porque no dejo de pensar, ¿por qué me van a demandar? moral, eclesiástica o civilmente, si yo no he hecho nada. Pero no sirve de mucho buscar esa respuesta ya que lo hecho, hecho está, no depende de mí y tengo que resolver la situación. En realidad al principio nadie me quiso decir por qué me estaban demandando.

Yo me imaginaba que era mi ex, pero uno nunca sabe si había ofendido a alguna monja por el camino y la señora quería ventilar su rabia conmigo. Me preguntaba ¿será que el vicario hace a veces como Julio Borges en el programa aquel Justicia para Todos?
Pero no. La cosa es más solemne, y el tema era mi ex. Las monjas conmigo no se llevan mal. Yo soy buena nota. Yo rezo todas las noches y arriesgo el pescuezo dándole lo que puedo a los mendigos.

Si lo vemos en sangre fría, la demanda no se sostiene, y por eso yo no la planteé. Lo siento. El pasado no se puede borrar. Mi esposo mismo me dijo: vas a ir y le vas a decir al Padre, que cuando te casaste la primera vez pensabas que no era para toda la vida. ¿Eso es verdad? Entonces, no lo hagas. Y sí. Eso no lo voy a hacer. Porque la verdad, para anular un matrimonio en base a mentiras, mejor agarro a Juan y en pleno Fotoviernes lo disfrazo de cura y que nos case. Al final uno de los dos va a ser un show. Mejor ahorrarte el que es un engorro. Además, se lo prometí a Dani mi amiga. Que pasara lo que pasara iba a decir la verdad.

Entonces está descartado aquello de ponerse de acuerdo e ir a decir cualquier cosa. Como hace mucha gente. Como me lo ha sugerido mucha gente. Pero eso no lo voy a hacer. Por lo que dije anteriormente y porque la contraparte, es decir el demandante, me jugó por la espalda. No me dijo nada, lo cual aprendí era su deber,entre otras cosa que callo, no por mí, ni por él, sino por otros. Eso para que el juicio se hiciera a mis espaldas, y así yo me quedara calladita.

Aparentemente me quería llevar de regalo de cumple nuestra disolución total. Me entristece. No porque hayan rollos afectivos. Yo ni pienso en eso ya. Es más este rollo se me olvida a cada rato. Lo que me da lástima es que no entienda que la disolución, el quiebre con el pasado está en la mente y en el alma. No en un papel, ni una anulación. Y que el pasado, no se puede borrar, ni anular. Sorry pana, ese trabajo es de uno solito.

No quiero participar en esto porque me parece un desgaste y una falsedad. Si me voy por las causales de anulación más suaves, entonces estoy participando de una mentira. Y de verdad, a los 31 años, partir de una relación en base a mentiras, sobre todo para empezar otra. Es patético. Esas lecciones se aprenden en la adolescencia. Ya a esta edad es patológico. Pero, si me voy por las otras causales, me estoy metiendo en un rollo horrible, que no sé si quiero.

Entonces tengo dos opciones. Me callo. Dejo que él haga lo que le de la gana. Al menos el Vicario ya sabe que si callo es porque tengo miedo. Porque no quiero conflicto. Pero en cierta forma quedo como una cobarde. No cumplo con tantas mujeres a quienes uno anima que no callen. No cuento mi historia a nadie, que quizás sirva para animar a tantas que están perdidas en relaciones terribles. Sí callo el gana el juicio, y además todas las calumnias que dijo quedan demostradas de cierta forma. No me podré defender. Y yo dije, hace tiempo luego de un incidente, que esa era la última vez que me humillaban. Al menos esa persona. Y yo cuando digo algo, lo cumplo.

Por otro lado, si no voy, sigo mi vida. No tengo este rollo. Qué haga lo que quiera con su triste anulación. Que comprenda amargamente que no se borra el pasado y que es una “venganza” poco efectiva. Después de todo, mi conciencia está muy tranquila. Y además no tengo que estar a las 6:55 am debatiéndome, pensando en la frase de Bono: es muy tarde esta noche para arrastrar el pasado hacia la luz.

La otra opción es seguir. Ya la verdad la dije una vez. Puedo repetirla. Reviviendo todo aquello. No abriendo heridas, sino más bien pasando la mano sobre la cicatriz. No sé qué voy a despertar del otro lado. Me imagino que más ira. Más rabia. Más ganas de pelear. Me imagino que se cocinará algo para hacerme daño más adelante. Al menos eso me fue prometido una vez. Y yo pensaba que eran cosas que se dicen en el momento, cuando estás muy joven para divorciarte. Pero ahora veo que aquí no hay Ivonne Reyes, gritando como cuando animaba el juego de la Oca, ¡Prueba Superada! Como que venía en serio aquello de te quiero joder.

Ir implica meterse en el peo físico. Ir hasta el tribunal. Buscar testigo. Asumir todo lo que implica. ¿Para qué? No sé qué voy a ganar. No sé si realmente ya a estas alturas importa decir la verdad, salvo para aquello que mencioné arriba.

Así que estoy en 3 y 2. No sé qué hacer. Por el momento hoy tengo una cita. Una cita en la oficina del vicario.

Esto se parece demasiado a una novela Mexicana. Y no. No es una idea para una historia. Una trama inventada. Esto es mi vida.

Mañana les contaré, qué pasó.

7 comentarios:

Doña Treme dijo...

Sabes, cuando uno abre las cortinas a veces queda ciego del resplandor, pero sólo se ve bien en la claridad. Haz lo que creas que debes hacer, en pro de tu tranquilidad mental. Lo demás, de pana no importa.
Y créeme, todas las vidas tienen su cuota de colaboración mexicana...

Antonieta dijo...

No está fácil. Te doy el mismo consejo que tú me diste cuando te hablaba de mi propia telenovela mexicana: sigue tu corazón. Besos!

rgv333 dijo...

ningún 2, 3. piensa en tu 3.

¡keep walking! (recuerda, pitiscottish)

Toto dijo...

Friend, no hay mejor mentira que la verdad. La solución más óptima a toda tu situación es ir ante el Vicario/Juez y contar toda tu verdad. ¿Cuál es esa verdad? "Yo me casé con un hombre pensando que era para toda la vida y le quise echar pichón a mi matrimonio hasta que no hubo vuelta atrás". Decir eso no es de cobardes que fracasaron, es de honestos que apostaron por algo que no se dio. Y ahora tienes un marido y una chama que te quieren como eres, no como tenías que aparentar que eras.

No le des el gusto a nadie de rendirte para que todo se termine de ir de una buena vez. Di tu verdad. No en venganza que nunca le de la nulidad del matrimonio porque todos sabemos que tu no eres así. Sino porque hay que decir la verdad siempre. Y si esto implica que esa nulidad llegue, then so be it. No se puede tapar el sol con un dedo. Èl que se meta a budista.

Toto dijo...

perdón "Y si esto implica que la nulidad no llegue then so be it"

Manuela Zárate dijo...

Gracias a todos de verdad por sus comentarios. Lo de ayer fue fuerte. Es duro agarrar un papel y leer cosas sobre ti, después de tanto tiempo. Pero la verdad es que tengo la dicha de contar con más gente que me apoya de la que me hace estas cosas.

De verdad gracias. (ojitos oficialmente aguados)

Esencialmente dijo...

llegue tarde a comentar pero igual comento por si te sirve de algo. La verdad primero que nada, despues que uno tiene 30 y un hijo entiende que la verdad nos hace libres, asi que sea lo sea, siempre la verdad, por ti y por tu paz interior. No decir la verdad o callar seria traicionarte a ti misma y aunque no te conozco de tus escritos puedo oler que no eres de esas mujeres que pueden traicionarse a si mismas y estar bien...y te digo algo que me sirvio mucho en algun momento: ve a tu chama y toma la decision que sabes la hara sentirse orgullosa de ti como mama, como ser humano y como mujer...eso te dara facilmente la respuesta. Pa'lante!