sábado, 10 de abril de 2010

1001 Mails que Tienes que Leer Antes de Morir


El cuento de los 1001 está de moda. Los discos. Las pinturas. Los libros. Las películas. Más tiempo tarda uno leyéndose el libraco ese que viendo los 1001 corotos que tiene que ver. Para cuando te lo termines y te decidas a lanzarte en la aventura, ya estás muerto. Además que en la de los libros, que es la que he ojeado hay autores como Paulo Coelho. Ya por ahí la selección hay que empezarla de cero. Eso es como si en el de los discos estuviera Salserín. Yo creo que todos nos podemos morir sin escuchar los gritos de "soy un bebé salsero, un malandro, vagabundo, culebrero." Pero sí hay un libro que debería ser editado. El libro de los 1001 emails que todos tenemos que leer antes de morir. Y la editora de ese libro, sin duda va a ser mi mamá.

Yo me arrepiento de haberle dado a mi mamá las luces para que se metiera en internet. De haber dicho junto a mis hermanas "vamos a hacer una vaca para regalarle a mi mamá una computadora." No sólo porque hasta el sol de hoy la mujer te llama a las once de la noche y te pregunta: "mira, si le doy click a donde dice "apagar" ¿seguro que la máquina se apaga?" Sino porque se unió con sus amigas y se mandan todos los mails piratas habidos y por haber, y además pretende que tú vivas tu vida acorde a ellos.

Está el mail que dice que el agua no hierve en el microondas, y que cuando lo abres, al contacto con el oxígeno se produce una explosión que dejó ciego a un niño, que el autor del mail afirma conocer de cerca, pero no dice el nombre. Esta el nuevo mail de los asaltantes que se paran en los puentes, o distintos puntos de la autopista y que atacan a sus víctimas con nada más y nada menos que: huevos. Se supone que el conductor prende el limpiaparabrisas y al contacto con el agua se forma una pasta que le impide al conductor continuar la marcha, se ve obligado a parar y lo asaltan.

Después está el que dice que Bill Gates va a donar un centavo a los niños hambrientos de Etiopía por cada persona que reenvíe el correo. Lo que le va a dar es un virus a cada bolsa que abra dicho correo. Están los de las celebrities desnudas. El de la gorda que parece un pavo de Thanksgiving. El que dice que las frases en español que sin darse cuenta pronuncian algunos cantantes que cantan en inglés, como Bono en One que dice "te traigo pasta" en un momento. Están las que te pronostican que jamás volverás a tener un orgasmo si no la reenvías. Las que dicen que te va a pasar algo horrible. Las que dicen que no reenvías no quieres a tus amigas. Y peor las que te dicen que se la mandes a la persona que te la mandó o si no estás declarando abiertamente que esa persona te cae mal. Y siempre hay alguien que si no se lo mandas te escribe algo así como "siempre te mando cosas y no respondes. Asumo que se acabó nuestra amistad."

Después está el mail que habla de los bloods y los creeps. Unas famosas bandas de gánsteres de Los Ángeles. Hace años, durante un período de extrema rivalidad se encontraban para pelearse y la señal para comenzar el pleito era algo así como, ir con las luces del carro prendidas después de las once de la noche. Alguien leyó el mail lo tradujo y lo puso aquí en La Ciudad de la Furia. Lo pasaron a todo el mundo hablando de unos asaltantes que elegían a sus víctimas por las luces prendidas y por el cambio de luces. Durante meses mi mamá vivía atacada cuando salíamos de noche, diciéndonos que no prendiéramos las luces, que no hiciéramos cambio de luces que los "sangres" nos iban a atacar. Y sus amigas lo repetían también y te reenviaban el mail al menos una vez por semana.

Luego vino el famoso mail del avión de Lost partido en dos. El mail hablaba de cómo la tarjeta de memoria de la cámara fotográfica de un pasajero, había sobrevivido milagrosamente al accidente aéreo del avión de Air France que iba de Brasil a Francia. Y entonces tenían las fotos de cómo el avión se había partido en dos, y la gente volaba por los aires. Resulta ser que era un mail de un tipo burlándose de cómo la gente sufría sin verificar la información y la foto en cuestión era del primer capítulo de la serie Lost.

Otros mail sin duda son los que te piden que deposites mil dólares en la cuenta del hijo del presidente depuesto de un país como Lesotho o Burkina Faso. Que te va a dar un 0.5% de su fortuna de cuatro trillones de dólares por ayudarlo a salvar su patrimonio. Yo conozco un bolsa que siguió el jueguito. Depositando los mil dólares que había ahorrado durante mucho tiempo y con mucho esfuerzo. Sentía que era una señal divina y que además se iba a hacer pana del hijo de un presidente y que eso lo iba a ayudar en la vida. La cosa terminó con el pana secuestrado en Algeria, a donde se fue siguiendo las instrucciones que le dieron los tipos. Al darse cuenta que era un limpio lo soltaron. Pero el mal rato. Sin comentarios.

Están las presentaciones de perros. Las de chistes. Todas en Power Point con unos mensajes más empalagosos que una torta de chocolate con dulce de leche espolvoreada con nevazúcar y chispas de chocolate. Y con la musiquita. Están los de ópera, los del cannon de Pachelbel, los de Beethoven. Y mi mamá casi llora con cada uno y te los manda con un subject que dice "bellísimo no dejes de verlo."

Y así está el que dice que el desodorante da cáncer de mama. El que dice que el plástico caliente da cáncer. El que dice que tienes que comer guayaba porque ese es el secreto de Sofía Loren. O el que te dice que el gobierno americano controla las mentes de media humanidad a través de películas como E.T. y los celulares. Otros de gente que afirma que los extraterrestres nos están viendo. Y los que no te dejan dormir pues anuncian el gran terremoto que acabará con el mundo como lo predijeron los mayas.

Total que mails hay para todo. Pero mi mamá leyó uno sobre algo así como cilicio de yo no qué historia y nos mandó a comprarlo. Mi hermana fue a la farmacia y le dieron una botella de litro y medio de un líquido que seguramente la iba a dejar durante horas en la seguridad del aeropuerto. Barada. Eso sin contar que iba a tener que hipotecar su cuerpo para pagar el sobre peso. No. La botella de cilicio no fue comprada. Aunque seguramente habrá que hacerlo en algún momento porque quién la aguanta con el cuento de que su vida no puede seguir sin hacerle caso al último mail. Pero definitivamente cuando el mail se traduce en un pote que pesa ocho kilos sabes que la cosa fue demasiado lejos.

Aunque la verdad es que tormento o no. La vida no sería igual sin las cadenas que manda mi mamá. Prometo que jamás las reenvío. A menos que sean demasiado buenas.

3 comentarios:

Toto dijo...

muy buena la idea. esto es un libro de poceta 100%!

Manuela Zárate dijo...

Jajaj. Qué rata. Yo tenía un amigo que en la Poceta se leía el Don Quijote. Pobre Cervantes.

Matilde Amorell dijo...

Tuve el atrevimiento de enlazar una entrada mia a la tuya. Espero no te moleste.