viernes, 9 de abril de 2010

Se Busca Ignatius Reilly


Estoy buscando desesperadamente a alguien que me sirva de modelo para una foto. Quiero hacer la interpretación visual de un párrafo de La Conjura de los Necios, pero me falta el modelo. Juan por supuesto me dijo que el colaboraría pero, no puede ser Ignatius por una cuestión de tamaño. El ya posó como Holden Caulfield, protagonista de El Guardián Entre el Centeno, pero se estuvo quejando de que era muy viejo para el papel. Cosa que al final nada que ver pues conseguimos una foto en la que salió perfecto.

Yo tengo la foto de Ignatuis en mi mente. Sé perfecto el párrafo, cómo la quiero tomar. Cómo la quiero montar. Y la verdad que si tomo en cuenta todos los ejercicios que he hecho mientras he sido alumna de la escuela de Roberto Mata, los mejores siempre fueron aquellos en lo que tenía clarito lo que iba a hacer. Así que esta oportunidad no la puedo dejar pasar. Tengo que tomar esta foto. Y ya vendrán otros libros. De hecho Juan, vete preparando porque tu agenda de fotoviernes va a estar full de posadas para las locuras que se están fraguando en mi cabeza. Y ponte las pilas, porque te voy a decir como Heidi Klum: as you know in fashion one day you are in. The Next day. You are out. Byyyeeee (con vocecita insoportable).

Así que si conocen a alguien corpulento, preferiblemente con barba, le dicen que Manuela Zárate está buscando a un modelo para este proyecto. La paga es nada. No hay presupuesto. Las posibilidades de fama son bajas. Todavía estamos aprendiendo. Pero la diversión es en cantidades inmensurables, pues siempre gozamos más que cholo peruano viendo las cadenas de Chávez. Eso sí. Si algún día me hago famosa, pues podrán decir que fueron parte del asenso. Es más hasta podrán decir, cosas como "Yo le dije que hiciera esto o aquello."

2 comentarios:

Esencialmente dijo...

Salvo por la barba mi novio te sirveeee, si no encuentras a un barbudo me avisas y yo lo convenzo!

El Pez Plátano, dijo...

Si te cuesta encontrar a un Reilly, siempre puedes coger a una pelandrusca nazi que se cubra la cara con un tomo de Boecio.