domingo, 23 de mayo de 2010

Vámonos. Plomo al Hampa.


Esto no lo hago por fatalista. Lo hago porque hay que hacerlo. Un día. Porque sí. No porque tuviste una epifanía. O porque fuiste a un entierro y, adivina ¿Qué? La muerte existe.

Esto hay que hacerlo porque en estos días pensaba: uno si pierde el tiempo en pendejadas. Uno hace de la vida a veces, una mierda. Compromisos. Deberes. Porque síes. Se nos reduce el mundo a puro tengo que. Tengo que saludar. Tengo que llamar. Tengo que ir. Nos han convencido de que vivir bajo nuestros principios, seguir nuestros sueños, hacer lo que nos llena, es egoísmo. No. Egoísmo es todo lo contrario.

Yo quiero hacer tantas cosas.

Escribir. No escribir una novela. Un cuento. Diez cuentos. No quiero publicar. O sí quiero, pero no se trata de eso. Se trata de escribir. Lo que salga. Lo que se pueda. Lo que llame. Lo que tenga que salir. Lo que esté en el fondo del alma. En lo profundo. Lo que susurren los fantasmas que me persiguen. Mandar mis textos. Que alguien los lea. Entrar en pánico. Arrepentirme. Esperar que el tiempo pase. Seguir escribiendo. Seguir escribiendo sin que importe nada más.

Leer. Yo quiero leer. Yo puedo leer. Y después leer. Para seguir leyendo. Sí, voy a todos lados con mi libro. Cuando arranco y me doy cuenta que lo tengo me arrepiento. Aunque en su defecto siempre me llevo un cuaderno. Uno nunca sabe.

Criar. Quiero jugar con mi chama. Quiero educarla. Quiero hacer locas cosas con ella. Quiero que seamos amigas. Quiero regañarla, que crezca alguien con dignidad. Con principios. Que sea valiente. Que nadie la doblegue. Que tenga su personalidad. Sus metas. Que esté Clara en lo que quiere. Que no se conforme. Que no se detenga. Que sepa llorar. Que sepa aceptar cuando todo está perdido. Que sepa ganar. No sólo por la lucha, sino por la humildad que debe tener todo ganador. Que entienda que a veces hay cosas que escapan de nuestro control. Que a veces hay que aceptar la crítica de los demás. Que criticar es muy fácil, que cualquier idiota puede hacerlo, y que generalmente lo hace. Que su punto de vista no es el único, pero es el más importante cuando se trata de verse a uno mismo. Que como dice Mecano, lo que opinen los demás está de más. Quiero que escuchemos música. Que comamos porquerías. Que hagamos juntas la tarea. Que le pongamos nombre un cachorrito nuevo. Que nos quedemos dormidas viendo películas malas, de esas que sólo nos gustan a las mujeres. Que compartamos el guayabo amoroso. Que peleemos como solo las mujeres pelean, porque será inevitable en algún momento sentir que vivimos en planetas distintos. Que me haga sentir joven, mientras yo la hago sentir madura.

Viajar. Quiero viajar. ¿Quién no? Yo sé. Bueno, hay gente que se niega. Yo no. Hay gente que dice, ¿para qué vas a ir al Delta? Indios un poco cochinos, mosquitos y mucho calor. Yo quiero ir porque quiero conocer. No me importa. Yo quiero ver el mundo. Todo es mundo. Hasta la esquina de mi casa es mundo. Hasta la panadería es mundo. Asía es mundo. África es mundo. El Delta, también me han dicho, es mucho más que mundo. Yo lo quiero ver. Yo lo quiero oler. No concibo aquello de lugares que no valen la pena. Yo quiero rayar en paredes, Manu estuvo aquí. Aunque no lo haga en físico, sino en mi imaginación. Sino en mi cuaderno de viajes. En mi globo terráqueo.

Fotografiar. Yo quiero hacer Evas. Y después Adanes. Quiero hacer imágenes de libros. Quiero buscar a través de imágenes. Quiero verlas. Me encanta verlas. Casi tanto como me encanta hacerlas. Quiero seguir aprendiendo. Siento que se abre el mundo cuando aprendo algo. Quiero aprender a revelar. Quiero aprender otras técnicas. Quiero comprar una cámara que tengo en mente. Quiero ir montando un equipo. Quiero levantarme a las 5 am porque sigo con una idea en mente. Quiero que alguien me diga que quiere ser una Eva y vernos un día y hacerlo. Tomar la foto. Mandársela. Quiero buscar una Eva en la calle. Quiero decirle a alguien, disculpa, ves esta escultura, te podrías poner en esta pose que yo te hago un retrato. Si no quieres no. Tranquila. No tiene que ser desnuda si no quieres. Cada mujer pone sus límites. Cada mujer es única. Quiero ver exposiciones. Quiero tener fotos en mis manos. Quiero llamar a alguien y decirle, verías mis fotos. Y morirme de miedo. Quiero irme en un viaje fotográfico. Muerta de miedo Qué pendeja. Sí. Pero quiero hacerlo. Me muerto de ganas.

Estudiar. Yo quiero volver a estudiar. Quiero hacer un master. Quiero hacerlo. De verdad quiero.

Radio. Yo me muero por tener un programa de radio. Me muero. No sé cómo hacerlo, pero me encantaría. Es algo que siempre he querido hacer. No sé para cuándo lo deje. Son demasiadas cosas. Pero en algún momento moriría por la oportunidad.

Comer. Eso sí lo puedo hacer. Quiero disfrutar comiendo. Quiero tortas y pies. Quiero volver a McDonalds. Quiero disfrutar unas panquecas. Quiero domingos de chocolate caliente con tostadas. Quiero helados de barquilla. Dos bolas por favor. Nunca sé de qué sabores. A veces coco. Casi siempre yogurt. No sé porque chocolate no. No sé porque no confío en el helado de chocolate. Será porque a veces pienso que no se le hace justicia al chocolate. Quiero meter la mano en el carrito de helados. Me encanta un heladero. No podemos dejar que se pierda el heladero. Qué cosa más bella un carrito de helados. Qué música la del carrito. Yo tengo siete años cuando la escucho. No había emoción como la de aquellas notas que subían por toda la calle y uno gritaba "¡El Heladeeroo!" Y jurabas que te ibas a portar bien. Que te ibas a comer todo, si te dejaban comprar el helado. Y lo decías en serio, pero también sabías que no te lo querías comer todo. Nadie a los siete come brócoli. Es hasta poco sano.

Bailar. Yo quiero bailar. Yo quiero ir a una fiesta y bailar. Dar vueltas. Quiero bailar en el carro. Quiero bailar y cantar una canción que me guste. Quiero ir a una playa y poner música. No todo el tiempo, no es justo con el mar. No cuando tenga gente al lado. Eso no se hace. Me molesta cuando estoy en la playa y me ponen una corneta al lado.

Conocer. Quiero conocer gente distinta. Quiero presentarme. Quiero decirle a alguien. Sí, yo estuve allí. Yo sé de qué me hablas. Quiero echar mi cuento. Una vez más, a ver qué dicen esos oídos nuevos. Quiero esos nuevos amigos. Esas nuevas costumbres. Porque cada cabeza es un mundo, y cuando uno conoce a alguien, conoce un mundo nuevo. No es a lo Roberto Carlos, no es un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. Nada tan cursi. Nada tan fácil. Es que a veces la gente que conoces, son como paradas a lo largo de la gran carretera de la vida. Eso es lo que yo quiero.

Ver deportes. Bregarle a un equipo. Brincar cuando metan gol. Cuando ganen. Emocionarme cuando el equipo entero salga al campo a celebrar. Entristecerme por el perdedor. Quiero perder algunos kilos ganados a punta de haber gozado. Quiero despertarme de una borrachera, pasando un ratón que valió la pena hasta la última gota. Hasta el último gramo de Atamel. Quiero ver películas buenas. De esas que te tienen en una angustia sana hasta el final. Quiero decir que No a las cosas que me dan fastidio. Quiero escribir un email saludando a alguien por qué sí. Quiero entregar regalos que me den nota. Quiero fumarme un cigarro. Quiero prenderlo. Quiero meter la mano hasta el fondo en una bolsa de Doritos. Quiero hacer cotufas en una olla, echarles sal, comérmelas. Viendo tele o leyendo un buen blog.

Quiero bloggear. Quiero twittear. Quiero sentir esa camaradería que hay entre los amigos de la blogosfera y de la pajarera. Quiero ir por la calle con mi perro. Quiero que haya alguien que se sonríe y le dice al que tiene al lado "mira qué cuchi el perrito." Quiero comprar girasoles, cosa que hace tiempo no hago. Son mi flor favorita. Están buscando todo el tiempo sol. Le dan la espalda al propósito a la oscuridad, pero cuando llega la noche se resignan. Quiero escuchar Ipod y bailar como en aquella propaganda. Quiero cantar en el carro a todo gañote, como si fuera una estrella, como si hubiesen afiches míos en la autopistas anunciando mis fechas de presentación. Como aquella vez que cuando terminé una canción del carro vecino, bajaron el vidrio y empezaron a aplaudir. Y yo. Bajé el vidrio también e hice el saludo del artista. Yo fui cantante, por pocos segundos en un semáforo de Las Mercedes, pero fui cantante. Fui Semáforo Idol. Yo quiero volver a ser Semáforo Idol.

Quiero ir al parque. Quiero echarme en la grama. Quiero comer jojoto. Alcachofa. Quiero almorzar tarde. Quiero tomarme un digestivo. Llenarme de pan antes de la comida. Echarle una cantidad grosera de queso al spaghetti con carne. Enterrar los dientes en una manzana. Quiero pedir perdón. Quiero hacer algo bueno por alguien. Quiero vegetar un día frente a una playa de agua clara y arena blanca. De mar caliente. Quiero imaginarme que ese mar es mío. Quiero flotar y ver el cielo, y pensar que el mundo es puro azul. Quiero montarme en alguna embarcación, sentir que estoy navegando y fascinarme porque yo no me mareo. Quiero abrir una maleta e ir guardando lo que traje de un viaje. Pedazos de mundo que se vienen con uno.

Quiero escribir hasta sentir calambres en los dedos. Dolor de espalda.

Quiero vivir. No perder ni un minuto. Citar a Marañón una y otra vez:

"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear, 
saber gozar y sufrir 
y no dormir sin soñar. 
Descansar, es empezar a morir."

Y pensar. Sí. Eso es. Eso es exactamente. Y después en buen venezolano decir "vámonos. Plomo al hampa."

4 comentarios:

Matilde Amorell dijo...

inspirador!

Or@ dijo...

Todo se puede, vamos.
No hagamos nada para complacer a otros sin que nos llene a nosotros mismos. Concuerdo contigo, egoismo es hacer lo que uno no quiere, es ser egoista con nosotros mismos, eso no podemos permitirlo. Yo también quiero escribir, aprender a hacerlo y seguir escribiendo, aunque despúes de algo listo me de pena y lo borre. Quiero también conocer gente nueva y luego escuchar de ellas y decir: yo hable con él o con ella. La gente de la blogosfera es única, los conoces incluso más que a los que no escriben, los que escriben se desnudan y eso me maravilla, no puedo pasar un día sin leerlos y sin decir que arrecho es esto. El heladero me recuerda mi trío perfecto, el trabajo en equipo, cuando yo me montaba en el mueble a gritar por la ventana: Heladeroooo espereeee!! y mi hermano menor salía corriendo a pedir la plata mientras el mayor agarraba la llave y salía volando a abrir el portón. Tengo mi Girasol en una pierna, es mi flor favorita también. Quiero cantar, aunque se me olviden las letras, cambiarlas a mi parecer y disfrutar. Quiero hacer miles de cosas, y vamos, que sí se puede.

rgv333 dijo...

:::

the selfish, they're all standing in line
faithing and hoping to buy themselves time
me, i figure as each breath goes by
i only own my mind
...
i know i was born and i know that i'll die
the in between is mine
i am mine

i am mine . pj

---

yes, i understand that every life must end
as we sit alone, i know someday we must go
oh i'm a lucky man, to count on both hands
the ones I love
...
stay with me,
let's just breathe

just breathe . pj

Manuela Zárate dijo...

Rgv, qué grande es Pearl Jam. Me recuerda a un amigo que me escribía cartas al colegio y siempre me ponía al fina: Gurbay y oye Pear Jam.

Ora esa imagen del heladero me encantó. Además hay algo tan hermoso en las palabras: heladero espere. Suena a Venezuela, no sé por qué. Porque en el fondo tratamos a todo el mundo de usted, pero mezclado con una informalidad, que a mí me encanta. Yo también borro mucho, aunque abrí un archivo en word que llamo desperdicio y aveces cuando quiero borrar algo largo lo pongo allí. De vez en cuando lo reviso y encuentro cosas y digo...mmm, después de todo no es tan malo. Otras me pasa que aquello que me encantaba me parece una basura. Es más el cuento que publiqué en chile me parece un horror, jajaja si pudiera me buscaba todos los libros y arrancaba las páginas. Too late.

Y sí vamos vamos. Qué claro que se puede. Insisto, descansar es empezar a morir.