jueves, 1 de julio de 2010

Días de Playa



No voy a parar por aquí por unos días. Es una cuestión cultural. Un día feriado. Un feriado implica dejar de trabajar una semana. Este país es así. Así que por primera vez en mucho tiempo, dije, sabes qué, si la masa se va, pues yo también me voy. Busca las alitas, desempolva el trajebaño, arrum-bam-baya, porque mañana nos vamos para la playa.

Lo que pasa es que antes, ir para la playa era lentes, sombrero, libro o revista farandulera, algo que te ayudara a quemarte y birra. De repente algún tipo de menjurge con al menos tres tipos distintos de alcohol, que sirviera de excusa para explicar por qué la canción de Hombres G que decía “tengo la espalda como el culo de un mandril” era tú canción, a pesar de que la barriga se te había quedado como la de la rana platanera.

Cuando tienes un chamo. Ya las cosas no son tan fáciles. Tienes que mentalizarte. Respirar hondo. Visualizar el mar, las olas, la belleza, el viento. Todo lo bueno que vas a conseguir cuando llegues a la playa. Una quemadita. Cremita. Una piña colada. Un bañito en el mar, mientras el retoño está haciendo una siestica debajo del corral que durante un segundo parto lograste poner debajo de una uva de playa.

Y es allí donde empieza la otra mentalización. El segundo parto. Entonces tienes que mentalizarte que vas a pasar una semana haciendo maletas. Traje de baños, pijamas, alitas, paños, shorts, zapatos, mudas, franelas, sombrero, protector. Y después pañales, cremita, talco, shampoo, jabón, juguetes para el baño, alitas, colonia, aceite por si se mete agua en el oído, más protector, otro sombrero, medias, otra pijama, bolso de playa adulto, bolso de playa bebé, piscinita inflable, pelota de playa, tobito, palita, rastrillo.

Además de eso uno tiene que llevar teteros, coche, corral, babero, galletas, pastica, cucharitas de plástico, cobija, medias, sweater, pañalera, colonia, ya dije colonia. Hay que llevar las medicinas, el termómetro, el antibiótico, las goticas para la nariz, las goticas para los ojos. El mono que adora, el perro de emergencia, lo animalitos que hacen que pare de llorar.

Una vez que has logrado hacer un mapa mental de todo lo “esencial” viene la guardadera. Que se ve interrumpida cuando te preguntas ¿será que metí la cobija de Barney? (Hoy en día cada vez que pienso en Barney pienso, gracias a Romina, en la frase, es un impostor que me mintió por años. Y pensar que mi hija lo dirá después de todo el trauma de cargar con cosas alusivas al puto dinosaurio.)

Cuando ya todo está listo, los hombres de la casa empezarán con el discurso que jamás falta:

- No puede ser que esto sea lo que tú piensas llevar. ¿Quién coño va así para la playa? Dime tú en qué momento de los cinco días que vamos a estar fuera tú piensas usar todas estas cosas. Yo me resisto a creer que todo esto sea necesario. Es imposible que un ser humano necesite tantas cosas. Un bebé que no llega a los 80 centímetros, que usa ropa mínima, lleva más maletas que un hombre adulto. Es imposible. Esto es lo que llamo pésimas aptitudes de gerencia. Eso sin contar que no vamos a caber en el carro. Va a ser imposible. No sé cómo vamos a hacer. ¡Qué bolas!

Y mientras tanto mi cabeza pensando: “mierda ¿será que meto otro protector?” pero lo que digo es:
- ¡Coño! Se me olvidaron los lentes, el sombrero y la laptop.

A lo que siempre sigue el clásico:

- ¿Tú vas a llevar la laptop?
- Sí. Voy a llevar la laptop.
- Y se puede saber, ¿Cómo para qué?
- Para usarla.
- No. Es que esto es increíble. – Con torcida de ojos y batida de brazos incluida.

Conversación que jurarán jamás tuvo lugar cuando horas más tarde te estén preguntando: ¿no trajiste alguna película para verla en la laptop? Es que son unos coños de verdad. Porque te arman todo ese escándalo, pero no has terminado de pisar la arena cuando empiezan:

- No veo el protector en la cartera. Se te quedó.
- Está allí.
- No. El que está allí es el 30, no trajiste el que me gusta el 15.

Claro. Tú. El ropavejero que no sabe gerenciar una maleta de playa no trajiste el 15SPF. Y juste ese el que quieren usar. Lo peor es que sí lo trajiste, y lo que pasa es que no lo saben buscar.

Así como los pañales y la muda extra salvarán la vida cuando la mega-cagada que no viste venir haga de las suyas en el avión. Cuando el chamo empiece a llorar porque se siente extraño te van a decir

- ¿y si le damos un tetero? - Y tú te callarás el “no y que traíamos pura mierda innecesaria.”

Y encima, cuando ya todo esté listo, cuando ya el chamo esté jugando con la arena y con la pelota de playa, en su piscinita, que en ese momento será el objeto de comentarios como “qué buena inversión haber comprado esta piscina.”

Justo allí, tú por fin te vas a relajar, vas abrir tu libro y te van a decir:

- ¿No trajiste algo para mí?

El tiempo libre no existe. De hecho a veces, uno trabaja más en vacaciones. Con la sacadera, y el “tráeme-y-busca”, y “revisa si no se está quedando nada”, y “corre que vamos a llegar tarde.”

Así que durante estos días no voy a escribir. Al menos no aquí. Pero ya saben en qué andaré. Y si en estos días salen y ven a una pobre con coche, niñito, gritando ¡Fulaaanoooo, Dije NOOOO! De pana, no la miren feo. Yo andaré más o meno, así.

Aunque la verdad es que las playas venezolanas bien valen todo ese peo.

Feliz 5 de Julio.

Pd.: Me acabo de acordar tres cosas que no había metido, cámara, cargador, cargador de teléfono. ¿será que llevo el trípode?

7 comentarios:

Ira Vergani dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
César Arango dijo...

feliz 5 de julio tambien jeejeje...
y lleva paraguas por si llueve jejeje.

Ira Vergani dijo...

Manuuuu, lo peor es que por el hecho que crezcan no hay menos cosas, porque el coche y el babero se cambian por el dvd portatil, el dsi, la tabla, las pelotas y pare usted de contar. Y si tu chama tiene la piel tan delicada como mi negrito que parece haber nacido en Albania, entonces hay que llevarle SU champu, SU jabon, SU crema, SU protector, etc... todas hechas por algun laboratorio especializado y pensar que yo usaba Copertonne y cuando me las tiraba de sifrina usaba el del cangurito! Tambien tendras que llevar las cien mil posibles cosas que podria necesitar si alguna de sus dermatitis se intensifica.

Pero a pesar de eso, amamos los dias en la playa, regresamos mas cansados fisicamente pero salimos de la rutina, muchas veces nos insolamos, comemos de mas, dormimos de mas y (lo mas importante) nos conectamos con uno o mas de los cuatro elementos y eso nos hace mas sanos o menos enfermos.

Asi que disfruta la playa, deja el laptop y dejate convencer por un libro, o varios, por un traguito, por la risa de Clara con el agua y hasta por una noche romanticosa con tu esposo despues que Clara haya sido vencida por el cansancio del agua y del sol.

Nos vemos el martes, porque este trio tambien se va!

Sabri dijo...

Manu, demasiado cierto!! Una vez estabamos en una finca, y mi novio se quejaba de mi maleta...como cosa rara, yo creo que ya es instintivo quejarse de la maleta. El esposo de una prima de él le respondió: "Chamo no se queje,...que cuanta vaina usted pide está ahí. Y espere a que lleguen los niños, no mi hermanazo, acostumbrese y acepte la maletota".
jajaja Saludos, feliz 5 de julio!!

Or@ dijo...

Felices días de playa. Agarra sol por mí y gózate el corre corre. Esperamos los cuentos respectivos.

Ale dijo...

Dejanos quejarnos, es parte de las vacaciones, como un pasatiempo! jajaj, la realidad es que ustedes las mujeres siempre llevan lo que uno necesita, si no estuvieran seríamos unos inútiles que terminaríamos comprando cosas por no haber pensado dos minutos.

Eso sí, lo de la laptop es un poco excesivo, es cierto que la terminamos usando pero es parte de esa maldita rutina de tener un artefacto como ése. No hay que llevarlo por el solo hecho de imponerse uno mismo alejarse de él, porque si sabemos que está, de alguna forma lo vamos a terminar usando. Y habría que desconectarse un poco de la luz eléctrica para pasar a la solar.

Que disfrutes las vacaciones!

Coraline dijo...

estoe s ocmpletamente verídico, pro eso adoro tu blog!!