jueves, 15 de julio de 2010

La Vuelta a Mí Misma en Poco Menos de 80 Días



Es hoy. Un día que tenía meses esperando. El día en que me voy a tomar un tiempo afuera. Un tiempo para mí y para mi escritura, aprovechando las oportunidades que me da la vida.

Lo que siento el día de hoy es algo que no había sentido nunca. O a lo mejor lo sentí cuando me fui a Argentina. No lo sé. Eso fue hace tanto tiempo que ya no lo recuerdo bien.

Es como si estuviera viviendo la vida de otra persona. Como si la que está metida dentro de esta piel es otra. No soy yo. Como si mis decisiones, mis actos. Desde algo tan trivial como lavarme los dientes, hasta lo más trascendental, como, qué voy a escribir, fuese pensado y ejecutado por alguien más. Como si mi yo interior, fuese el espectador de una vida ajena.

A veces pienso que la realidad es algo que está a medio camino entre la fantasía y esa cruda verdad que más tememos.

A eso voy. A verlas ambas de frente. A exprimirlas. A mezclarlas en una historia. Y en un futuro, no sé qué tan lejano, espero comentarles acerca de esa historia. Por lo pronto, lo que les voy a estar contando es la historia de cómo se está haciendo esa historia.

A ver si plasmo aquí el proceso de encontrarme a mí misma.

Dónde lo voy a hacer. Podría decirlo. Algunos de ustedes lo saben. Pero, por lo pronto, al menos aquí. No lo voy a hacer. Jugaremos a las descripciones. A las ciudades misteriosas. A ver si es que me fui muy lejos, o no tan cerca. A lo mejor nunca llego a irme. A lo mejor esto que se va hoy es alguien que no regresa nunca más. A lo mejor a lo largo de este viaje descubro, que uno está en todos lados. Que uno está en uno mismo y en ninguna parte a la vez.

A partir de hoy, esto se convierte en bitácora de la vuelta a mí misma en un poco menos de ochenta días.

No tengo mariposas en el estómago. Tengo dragones. Criaturas mitológicas. Tengo hasta hongos de esos que te hacen alucinar. Son las criaturas que habitan el alma. Una inmadurez que a veces lucha por marcharse, y un sentido de la razón que me recuerda, que sin fantasía la vida es demasiado monótona para que valga la pena. Tengo sueños y esperanzas. Y metas. Tengo expectativas. Miedos. Planes. Anhelos. Deseos.

Estoy tan asustada con todo esto, que ya no le tengo miedo al avión.

Llegaremos a 37,000 pies de altura. De allí en adelante, cualquier cosa puede pasar.

4 comentarios:

Ma Antonieta Núñez dijo...

Y los que nos quedamos te vamos a extrañar. Espero nos sigas contando de tí y tus proyectos.
Disfrútalo fullllllll!

Ora dijo...

"No tengo mariposas en el estómago. Tengo dragones. Criaturas mitológicas. Tengo hasta hongos de esos que te hacen alucinar. Son las criaturas que habitan el alma. Una inmadurez que a veces lucha por marcharse, y un sentido de la razón que me recuerda, que sin fantasía la vida es demasiado monótona para que valga la pena" Esto me encanto.
Suerte Manu, encuéntrate o piérdete, lo que más te convenga. Pero fantasea siempre.
Aquí te esperamos, no nos abandones.

Doña Mar dijo...

Suerte Manu, te irá excelente. Los dragones son un buen indicio...Dios te acompañe.Cuéntanos. Saludos

Coraline dijo...

me he quedado en ascuas!!