viernes, 23 de julio de 2010

Un Extraño en la Ventana

Miércoles 8:30 pm


¿Será que me volteo a ver quiénes tengo atrás? No tengo la menor idea. Puede estar atrás mío Barak O Fucking Bama. Yo ni cuenta me di. Esto son tres filas de mesitas, con sillitas, viendo hacia la calle. Es como si estuviéramos en un cine. Le película es, la gente que camina por la acera, una linea de taxis, que va avanzando. Y el tráfico que transita la calle.


Este café no es para nada romántico. En el estilo, "aquí alguien escribe historias fabulosas." No. Para nada. Las sillas son moradas. Las mesitas son de madera oscura. La gente es joven. De hecho yo no había pensado en sentarme en este lugar, porque aunque me llama la atención y queda a dos cuadras de mi casa, después de cierta hora parece una discoteca.


Nota: Acabo de tomar un trago del Cosmopolitan más asqueroso de la historia. Qué cosa más horrible. Sabe a granadina pura. Parece que lo hubieran hecho con el juego de coctelería de la Barbie.


Así que aquí estoy. Viendo pasar a la gente. Viendo (o medio viendo porque no tengo mis lentes puestos) a los que vienen a hacer su cola en la heladería al otro lado de la calle. Un indio está montado en el taxi que tengo enfrente. Grita por teléfono. Tiene las ventanas cerradas, pero yo escucho el escándalo. Me está dando frío y este trago en serio es intomable. No voy a durar mucho aquí. Me pone nerviosa el mesonero. Muy chic vestido todo de negro, parado enfrente de las mesitas. Esperando para brincar si alguien mueve un dedo.


Uno sí es inconforme. Cuando no aparecen por ningún lado, dices que el servicio es una mierda. Cuando están parados ahí, te preguntas por qué te espían como buscando lo que no les ha perdido. Al lado mío había unas chinas tomándose un café. Se paran y se van. Dejan una bolsa. Yo no me di cuenta, pero el mesonero sí. Tan flaquito y tan pilas él. Sale corriendo, agarra la bolsa y les grita a las chinas que van por el medio del rallado, frente a una fila de carros. Parece una propaganda de zapatos o algo así. Las chinas se paran. Como ya se está haciendo de noche las alumbran las luces de los carros.


El mesonero corre. En una mano su bandeja, que va de un lado al otro, como haciendo eses en el aire. Aunque tiene un par de cosas encima nada se mueve. De verdad parece utilería. Se encuentra con ellas a mitad de la calle. Les da la bolsa. Se ríen. Se dan la media vuelta, y cada uno se va por su lado.


Yo pido un chocolate caliente. Me lo trae y es glorioso. Escribo un rato largo. Y cuando ya se está poniendo realmente de noche, suben la música y me piden que pague. Debe ser una raya tener a alguien con una computadora y un chocolate caliente en un local que aspira a tener ambiente de discoteca.


Viernes. Temprano en la mañana.


Estoy en un Starbucks. Sí. Aquí hay Starbucks. Yo amo Starbucks. Lo confieso. Soy una de esas personas que sede ante ciertos fenómenos de la globalización. Los entendidos del café estarán insultándome. Porque ha ganado el enemigo. Así es el ser humano. Si el café es malo que por favor me lo vendan lo más caro posible. Eso sí, que el envoltorio sea bonito. Starbucks no es sobre la calidad del café, sino lo que sientes cuando te lo tomas. Las mesitas. Los delantales de quienes te atienden. El que te pregunten tu nombre. La música que suena. Y los jóvenes con pinta de universitarios que toman sus tazas al lado tuyo. Si en Caracas hubiese habido un Starbucks yo hubiese sido estudiante de honor todo el bachillerato, y me hubiese graduado magna cum laude de la universidad. No me queda la menor duda.


Estoy tentada a comprarme una de las mil porquerías que te venden al lado de las mesitas. Tazas de todos colores, tamaños, formatos, dibujos, patrones. Termitos que te invitan a ser verde. Hasta cafeteras. Están tan convencidos de que a uno le gusta irse hasta sus tiendas a sentir, lo que ellos te hacen sentir en ellas, que hasta son capaces de venderte una cafetera. Y además te venden el café. Pero no voy a comprar nada. Lo único que voy a hacer es echarle azúcar morena y canela a mi café Tall Latte. Una gloria.


Me siento en uno de los sofacitos con la compu en las piernas. No aguanto el dolor de espalda. Necesito un shot de voltaren y un masaje urgente. Pero eso no va suceder. No en un futuro próximo. Mientras veo como un señor de unos cincuenta a sesenta años limpia el bar de enfrente, vaciando un tobo azul de agua jabonosa en plena acera cada treinta segundos, avanzo en la novela.


Dicho sea de paso. La novela tiene una lectora por estos lados. Ayer fui a la farmacia como por tercera vez desde que llegué. Cuando uno no tiene familiares médicos es esencial hacerse amigo del farmaceuta. Nos ponemos a hablar y me pregunta por qué estoy aquí. Le cuento y se emociona. ¿En serio? ¿De qué va la novela? Le digo que está empezando, pero que es sobre las relaciones amorosas. Y abre los ojos. Grande, grande. Y me dice: Eso me interesa. Me interesa mucho. No te pido que me la enseñes, pero por favor, cuando tengas el título me lo cuentas, ¿ok? Yo se lo prometo. Amiga, cuando esto tenga título, usted será la primera en saber.


Es increíble como nos llega el tema a las mujeres. Sin importar edades, ni nacionalidades. El peo es el mismo.


Ok. Terminando este lindo post me acaba de pasar algo que no debería pasar a las 9:27 am. Estoy pegada a la ventana y un chamo que no llega a los 25 se baja el pantalón y lo pega al vidrio. Ojo estoy halando del fundillo, no del tururú. Ahí si voy y le pego. Típica vaina que me pasa a mí. ¿Por qué coño no pude ser una esposa gimnasio y ya? Mi vida hubiese sido mucho más fácil.

12 comentarios:

Ora dijo...

Porque "las esposas gimnasio" son aburridas y tu no puedes darte ese "gusto", sería un desperdicio.
Yo quiero leer esa novela ya, y no es justo que la de la farmacia sea la primera en saber el título, yo también quiero ser la primera jajaja!
Sigue contando todo Manu, que es de un emocionante.

Doña Mar dijo...

Manu, como logras que historias tan cotidianas resulten tan interesantes? Saludos

Inés Duarte dijo...

Te aconsejo que leas lo que escribes, varias veces y con ojo crítico. Esto está plagado de errores ortográficos y sinsentidos.

Manuela Zárate dijo...

Ora! Sí es cierto. La verdad es que después de hablar con ella pensé en ustedes y que claro que lo pondría aquí primero....o se lo mando por mail al que se apunte, jajaj. Porque la fidelidad es lo primero, jeje.
Doña Mar. Gracias! No sé qué decirte. Veo cosas y las voy poniendo ahí. Quizás es la intensidad ahorita con que veo todo. En todo caso lo que me alegra es que te resulte interesante. Cariños!
Inés, gracias por tu consejo. Siempre bien recibido y con toda la razón del mundo. No eres la primera que lo hace. Quizás ya vaya llegando la hora de buscarme a alguien que lo edite...quizás...pero no lo siento así. Hay bloggeros que lo hacen. Yo no. Estoy segura que un editor me diría, quita esto y pon aquello, y la verdad, no es la idea .Mis lectores saben que escribo en caliente y es la única forma de postear tan seguido. Si no, no podrían seguir por ejemplo los pasos que he dado esta semana. Al menos no tan de cerca.

En todo caso, esta polémica ha llegado incluso a grandes como García Márquez, quien ha sido acusado de mala ortografía, y él mismo lo ha reconocido muchas veces, incluso dio un polémico discurso con respecto a la gramática y la ortografía.

"El siguiente punto de contestación a las palabras de García Márquez es el ortográfico. Parte del supuesto de que si a él le hiciesen un examen de gramática, le reprobarían «en toda línea».

«Además, mi ortografía me la corrigen los correctores de pruebas. Si fuera un hombre de mala fe diría que ésta es una demostración más de que la gramática no sirve para nada. Sin embargo la justicia es otra: si cometo pocos errores gramaticales es porque he aprendido a escribir leyendo al derecho y al revés a los autores que inventaron la literatura española y a los que siguen inventándola porque aprendieron con aquellos. No hay otra manera de aprender a escribir».

Siguiendo su consejo los estoy leyendo al derecho, cuando termine los leeré al revés.

Manuela Zárate dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Julio Ramón Gamboa dijo...

Vaya osadía la suya, Manuela, la de sacar la carta de García Márquez para responder al más que justificado comentario de la Señora Duarte. Sencillamente insólita. Lo que en el colombiano es un acto de humildad en usted se convierte en un despropósito. Una desfachatez.
Ojalá, de verdad, que la ayude el mismísimo Freud.

Manuela Zárate dijo...

Con razón dicen aquello de "no aclares que oscureces." Es mi error. Y admito, como lo hice al principio de mi respuesta, que la Sra. Duarte tiene toda la razón. Y un punto total y absolutamente válido, y como se lo digo, no es la primera en hacérmelo notar.

En todo caso, bueno, les pido disculpas si se sintieron ofendidos por haber sacado ese párrafo. No digo más para no seguir generando polémicas.

Al final, intento que cada uno de sus comentarios me ayuden a crecer.

Triplicaré el esfuerzo por revisar los textos.

Saludos.

Odoardo Graterol dijo...

Leer estos relatos "gratis" y "porque me gustan" es la mayor delicia. Los "errores" ortográficos aprendí a verlos como "maneras de no haber leído anteriormente" que pueden solventarse. Si alguien no disfruta de "lo escrito", pues es su derecho cambiar de estancia. Yo, por mi parte, agradezco los "errores" dentro de un texto que me agrada, y, más aun, la gentileza en las respuestas de quien me deleita con sus historias. Gracias por escribir.

Manuela Zárate dijo...

Odoardo, coincido contigo al cien por ciento. Gracias por tus palabras.
Nos seguimos viendo por la blogosfera. Gran sonrisa.

Anónimo dijo...

A mi me encantan todos tus relatos Manuela, los disfruto muchísimo y siempre me haces reír!!! lo más sabroso de todo lo que leo es saber que así como lo piensas escribes, si estuvieras editando creo que no sería tan divertido, tan parecido a ti!!! y lo más lindo para mi es saber que además de ser esposa y mamá eres tan generosa que encuentras tiempo para escribirnos un poco, si no hay tiempo para revisar a mi no me importa porque no me hace falta para entender tus ideas... y no te des mala vida por comentarios de la gente mezquina a la que le gusta destruir en lugar de construir, esos son los que realmente tienen cosas que corregir! (por el comentario de Julio Ramón Gamboa). Sigue escribiendo!!!!:)
MARANGA

Manuela Zárate dijo...

Gracias Maranga. Qué lindas tus palabras. De verdad.
Muy agradecida. Va un abrazote.

Coraline dijo...

me estoy volviendo loca con estod e no atinar en dónde andas... no me hagas esto por favor! crees q sería posible q ahora nos encontremos a menos kilómetros de distancia q antes? jejejeje seguimos leyendo... todavía pienso q estás en Europa.