lunes, 13 de septiembre de 2010

EL LEÓN, LA BRUJA Y EL IPOD

Toda mi vida me ha gustado la música. Yo estoy depre y me da por escuchar música. Estoy contenta y me da por escuchar música. Estoy brava con alguien y a veces, me da por escuchar música. A veces cuando no puedo dormir, si no es leyendo paso el insomnio escuchando música.

Hay música que hace que todos los músculos de mi cuerpo se tensen y hay música que funciona como una máquina del tiempo, me lleva casi físicamente a momentos que viví. Hay caras que a veces no logro recordar, como la de algún novio, y sin embargo al escuchar ciertas canciones allí está. Nítida perfecta, como si no hubiesen pasado 24 horas desde la última vez que nos vimos. Estoy convencida de que la memoria tiene una zona que es meramente musical, que trabaja única y exclusivamente con música, y que hay canciones que están ligadas a una persona casi como su foto.

Por otro lado hay veces que escuchando música me siento parte de la humanidad, o parte de algún mensaje, como con Where is the Love the Black Eyed Peas, igual que cantar canciones relacionadas con Venezuela me mueve el patriotismo.

La música me ha servido para pasar despechos, para encontrar formas de decirle a alguien te quiero, o ya no te quiero como antes. Me ha servido para decirle a una amiga siempre voy a estar ahí y también la he utilizado para dar un consejo. Me ha pasado también que hay canciones que me hacen sentir que hay cosas, cosas que pienso o que siento y que no sé cómo expresar y de repente, escucho una canción, y ahí está. A veces hasta siento que son cosas tan elementales que me pregunto cómo no supe expresarlas yo misma.

Hace un par de meses me pasó lo que llamé una crisis existencial musical. Empecé a pasar las canciones de mi Ipod, una detrás de otra. Era como si estuviera cansada de ellas, como si de repente no me dijeran nada, como cuando una relación se desgasta y necesitas un espacio, algo más o menos así.

Entonces le dije al catire, que es musiquito, de los que le dice cosas como, "no puedes llamar rock al brit pop" y tiene nosécuántas mil canciones en su Itunes, "¿sabes qué? Pega mi Nano a tu Itunes y que baje lo que quiera. Voy a empezar a escuchar lo que tienes ahí, a ver qué sale."

Hubo un momento que dije estoy va a ser un error garrafal. De proporciones gargantuescas. Andar por ahí con la música de otro es como andar por ahí con un pañal, es además como montarle cacho a la música de uno, porque yo estaré loca, pero a veces pareciera que lo que suena en mi Ipod, es como si cantara para mí. A veces hasta parecera que el shuffle tiene vida propia, o me entiende perfectamente o me saca lo contrario de lo que quiero escuchar, pero de cualquier manera es mío.

Sin embargo estaba equivocada. Haber tomado "prestado" ese Itunes fue lo máximo. Lo que descubrí me dejo...bueno...me revolucionó. Descubrí U2 como nunca antes lo había visto, The National, Ambulance LTD, Los Planetas, Panda, Travis...hasta Shakira con sus Pies Descalzos empezó a sonar diferente. Descubrí mil canciones, que a lo mejor son de lo más obvias y han estado ahí por años pero que para mí son nuevas, y de cierta forma es como si hubiese hecho un inventario de mi vida a través de estas canciones. Algunas me hicieron soñar con el futuro y otras me llevaron al pasado.

Entonces empecé a pedirle a otra gente algunas canciones, a ver cómo es eso de los gustos musicales. Si es verdad que te puede gustar Celia Cruz y Joy Division, José Luis Perales y Pearl Jam, The National y Miranda.

En todo caso este tema de la música me ha inspirado como pocas cosas. Me siento a escribir con el Ipod y a veces me imagino que las teclas de esta computadora son las teclas de una especie de piano, que a mi manera hago una especie de música.

Vamos a ver qué sale. Espero que en un futuro no muy lejano pueda compartir mi proyecto con ustedes. Un proyecto en el que entrando al Ipod me econtré, con león, bruja y todo el resto de la fauna, todas las guerras y todo el peligro. Por ahora, de vez en cuando me gustaría compartir una canción.