miércoles, 5 de enero de 2011

Avanzando en la Cola Literaria


Sigo avanzando en la Cola Literaria. Después de Mal de Escuela de Pennac tomé entre mis manos un libro de esos que van a ser difíciles de olvidar. Suite Francesa de Irene Nemirovski. Es una novela que trata sobre la ocupación alemana de Francia en 1940. Empieza con el éxodo de los parisinos, que asustados por la inminente llegada del ejército Nazi a su ciudad huyen dejando atrás sus vidas, buscando un lugar seguro.

Lo brillante es que Nemirovski se centra en varios personajes, todos de distintas clases sociales, pero con una misma visión, la angustia por salvar la vida, la incertidumbre frente al futuro, la melancolía por un pasado de paz y las huellas aún frescas de la Primera Guerra Mundial en la que se habían supuesto vencedores, pero sin saber realmente qué significaba ganar una guerra.

La autora hace un retrato casi perfecto de la naturaleza humana, su forma de reaccionar frente a un escenario tan adverso, se puede ver desde la franca solidaridad, el patriotismo desenfrenado casi infantil, hasta la frialdad y la mezquindad.

No es sino hasta mucho más adelante que entran en juego los alemanes como personajes. Quizás es uno de los rasgos que más me gustó de la novela, que a diferencia de lo que suelen ser este tipo de relatos en los que siempre hay un vencedor y vencido, un malo y un bueno, Nemirovski los retrata como lo que son. Seres humanos. Uno casi olvida que eran aquel espantoso ejército nazi que cometió las atrocidades más terribles. Incluso contra la propia autora, quien murió en el campo de concentración de Auswitch, por ser una rusa emparentada con un judío.

Es un libro verdaderamente hermoso sobre la condición humana, que sirve más que nada para reflexionar sobre la paz, la guerra y su verdadero alcance, las cosas que destruye y las otras que no puede tocar jamás, esas partes del ser humano que no tienen precio, ni siquiera ante la vida misma, y como hay cosas tan poderosas que son capaces de trascender hasta el conflicto bélico más grave. Al final del día nos recuerda que seamos lo que seamos, somos una sola cosa: hombres.

Luego de terminar Suite Francesa pasé a leer El Elefante (número 65) de Slawomir Mrozek, un libro de relatos de un polaco muy crítico e irónico hacia el comunismo. Me recordó mucho la situación que estamos viviendo, pues el autor hace burla sobre burla sobre el gobierno regional y nacional, sobre las incoherencias de los socialistas, sobre su ineficacia y su capacidad de disfrazar cualquier cosa con palabras como “bienestar popular.” El libro es interesante y divertido, pues es denuncia con mucho humor, sin embargo al final las historias pasan a ser tan surrealistas que la última confieso que no la terminé.

Entonces pasé a lo que estoy leyendo ahora, el número 56 la Trilogía de Nueva York de Paul Auster. Son tres novelas digamos que de detectives, a cada cual más emocionante, sobre todo desde el punto de vista psicológico. Estoy terminando la segunda, al terminar les cuento.

2 comentarios:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


COMPARTIENDO ILUSION
MANUELA

CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...




ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.

José
Ramón...

Manuela Zárate dijo...

Muchísimas gracias José Ramón. Un placer compartirlos contigo. Nada más hermoso que compartir poesía. Saludos.