lunes, 10 de enero de 2011

Locuras Dice La Voz

Ya te lo he dicho mil veces, no puedo escribir con hambre. ¿Por qué? No sé. En realidad no puedo hacer nada cuando tengo hambre. Yo necesito mi combustible para seguir. Además tengo que comer con calma. Comer es un ritual. No me gusta que me interrumpan cuando estoy comiendo. Me gusta comer sola. ¿Eso habla muy mal de mí? No sé. La mayoría de la gente se traumatiza por comer sola. Yo no.

Aunque no es lo mismo comer sola en tu casa que comer sola en la calle. Pero a mí no me importa comer sola en la calle. Me ayuda a pensar. Me ayuda a no pensar. Yo me consiento a mí misma. ¿Por qué no? Porque siempre esperar a que sean los demás quienes lo hagan. A veces digo, ¿sabes qué chica? Te mereces un masaje. Y llamo y me lo doy. Otras digo, te mereces un chocolate. También digo, no te mereces nada y eso te pasa.

Entonces estoy aquí, tengo varios días sin escribir en la computadora. Nos hemos distanciado. Todas las relaciones son así. Me cansé un poco. Me dio dolor de cuello, de espalda, ansiedad, necesidad de aire. Ni modo. Empecé a pensar que tal vez era mejor escribir a mano. Un tiempo al menos. ¿Qué quieres que te diga? Me gusta mi letra, aunque no es bonita y es como yo. Chiquita. Casi ni la vez. Y casi ni se entiende. Igual me gusta. Me gustan la tinta y el papel. Me gustan mis cuadernos. Me gusta releer mis cuadernos.

También me he sentido mal físicamente. Tengo una cosa ahí que no me deja sentarme aquí en paz. Es un poco de apatía tal vez, es como un estado general del cuerpo. Sí. Está bien, hay mucha duda, confusión. ¿Te he dicho que necesito un tutor? ¿Debería buscármelo verdad? Yo sé que tú no opinas lo mismo, pero que quieres que te diga, yo a veces pienso que no puedo sola. Sí, tengo que hacerlo sola.

No me gustan las predicciones del futuro. No me gusta sentirme apurada. No me gusta escribir con hambre. No me gusta esperar. Ya vengo. Voy a comer. Después te cuento algo que tengo que contarte. Después.

2 comentarios:

Ira Vergani dijo...

We'll be waiting....por cierto no me parece nada loco...

Anónimo dijo...

Me gusta como escribes, directo a los sentidos. Te leo con la esperanza de que algun dia me deje fluir como tu.
Me hacen eco tus pensamientos, como tu, la llegada de cada uno de mis hijos, me tomo por sorpresa. Sin embargo, hoy, 30 anos despues del nacimiento del cuarto y con dos nietos, bendigo tu suerte y la mia.