jueves, 16 de junio de 2011

Adivinanza: Aunque trates de ella no te puedes escapar


A ver…¿Qué será?

No importa el tamaño. No importa dónde estés, no puedes escapar de ella. Si te miras al espejo se te aparece, en la forma tus ojos o en ese mueca que haces cuando algo te tiene frustrado. Es simple y a la vez complicada. Te crea problemas, pero siempre recurres a ella cuando necesitas solucionar algo. Por ella te enfureces, agarras rabietas de niño de dos años y juras que más nunca le vas a dirigir la palabra. Sin embargo sabes, que la vida sin ella es sencillamente imposible.

RESPUESTA: LA FAMILIA.

Sí. Ya a estas alturas sabemos que es mentira que el cordón umbilical lo cortan al nacer. Es un cuento que nos hacen creer para que nos traguemos nuestra independencia. Estamos ligados a nuestra familia. Por más loca, por más disfuncional, por más tradicional, por más extraña, por más lo que sea que nos haya tocado como parientes, están ahí de una forma u otra.

Antes la familia tenía un formato único, como si fuese una de esas planillas que llenas para sacarte el pasaporte.

- Mamá.

- Papá

- Hijos

Hasta hace un tiempo otros miembros no eran considerados. La gente no se divorciaba, muchos menos se volvía a casar. Y eso de casarse con alguien que ya venía de otra familia y que introdujera hermanastros, padrastros y cualquier otro tipo de “astros” estaba reservado a los drogos, los poetas, los actores de Hollywood y los rebeldes sin casusa. Los “pobrecitos” de la sociedad. Los locos.

Hoy en día el cuento es otro. Hoy en día el cuento de hadas dice: hasta que firmen una separación de cuerpos y bienes en el tribunal civil de su jurisdicción (o hasta que les den la conversión a divorcio porque se han visto casos).

La familia ya no es lo que era. Ya no hay que quedarse. Ni hay que calarse nada. Que uno quiera hacerlo es otra cosa, pero lo cierto es que si María encuentra a Pepe tirando con Ana su mejor amiga, se lo cuenta a su psicólogo que intentará ayudarla a tomar las cosas lo mejor posible. Lo más probable es que María le tire a Pepe todo el closet por la ventana del apartamento, y si Ana está más buena de lo debido a lo mejor procede a quemársela. Y adiós luz que te apagaste.

María odiará a Pepe un tiempo. Se dirán cosas horribles. Se tirarán el teléfono. Pepe actuará en un principio como un pollito descarriado, y después empezará a decirle a María que en el fondo ella le dio los motivos para montarle los cachos. Que se amargó, que se puso gorda o que se obsesionó con ser flaca y se puso bruta, que dejó de atenderlo y entenderlo, que si el amor sencillamente se acabó y Ana pues…joder como pasar por alto las tetas repotenciadas de Ana. Así es la vida.

Después de un tiempo Pepe y María tendrán que buscar un terreno común. Porque hay hijos de por medio, y si algo nos enseña la psicología infantil moderna es que pelearnos no nos lleva a nada. Y lo que es más, si algo nos enseña la vida es que el conflicto arruga, envejece y la peor venganza es la indiferencia y un novio que esté bien bueno o que tenga tremenda chequera.

Así que pronto Pepe y María incluirán en la celebración familiar a su media naranja. Le explicarán a los niños que la vida sigue, que no hay por qué odiarse, que lo más importante en la vida es que los niños sean felices, pero para que los niños sean felices los padres tienen que serlo también.

Porque después de todo, nadie quiere cargar con viejos amargados que se mean encima, eso que lo haga la nueva pareja en nombre del amor, mientras los hijos están a su vez jurando que ellos no se van a divorciar nunca a fin de no repetir el pastel que pusieron sus padres.

Y todavía habrá gente que se extrañará, que se preguntará por qué no hay odio, ni rencor, ni esa tirria tan natural hay que tenerle a ese que ya no es pareja. La verdad es que la familia moderna tiene algo que en mi opinión la hecho evolucionar, es que ya no reniega del pasado, ni lo esconde, y creo que eso lejos de confundirnos nos hace mejores personas.

Nos toca aceptar que “formar una familia” es algo que puede venir en cualquier formato y escala de colores. Con adopciones, segundas nupcias, noviazgos, y pare usted de contar. Huir de ello es imposible. Y al final del día, mientras más ecléctica más sabrosa, mientras más se acepta como es, más unida. Y hay que quererla porque moderna o tradicional de tu familia jamás vas a escapar.

2 comentarios:

Ira Vergani dijo...

Maaana, yo las llevo todas: divorcio, adopción, noviazgo y pronto segundas nupcias!!! Y se aceptan y disfrutan porque se escogieron libre y conscientemente. Besos.

Manuela Zárate dijo...

Sí, a mi me falta adopción...las demás barajitas las tengo. Y es así, como dice platón, la libertad está en ser dueños de la propia vida.