miércoles, 22 de junio de 2011

¿Qué son los alerones de un carro?



¿Cuántos años pasa uno en el colegio? ¿Quince? Entre los cinco de bachillerato y los seis de primaria, más los tres de preescolar, más o menos por ahí va la cosa. Después uno llega a la universidad y pasa entre cuatro y seis años más, dependiendo de cada caso, aprendiendo a ser “alguien” en esta vida.

En esos años uno aprende operaciones básicas de matemática para que no te jueguen burro mocho cuando te dan el vuelto en la panadería, movimiento de rotación y de traslación, la fuerza de gravedad, los animales vertebrados y los invertebrados, el uso de la coma, las principales batallas de la historia, los Chibchas, los Timotocuicas, los Araguacos.

Una biblioteca entera de información que en realidad es fundamental, que te da, o al menos te debería dar una visión de mundo, una noción del país que quieres, que tienes, una forma de ser alguien en la vida. Eso que llaman cultura, educación, un medio de defenderte intelectualmente y que no venga cualquiera a embaucarte con el primer discurso que se le ocurra dar.

En eso estamos de acuerdo. Aunque uno no se da cuenta sino hasta mucho después, que a pesar de la alergia que te pueda haber producido el álgebra y la trigonometría, o el hecho de que hayas dormido de 11:00 a 12:30 corrido los martes de todo un año, mientras daban Historia Universal, la verdad es que el programa escolar es hermoso.

Luego un día estás frente a una caja que dice Peg-Perego con un coche adentro, y al abrirla piensas “eres una persona con grado universitario, que sabe perfectamente la tabla periódica, que puede incluso hacer una buena comparación entre la revolución austríaca de 1948 y la revolución checa de 1989. Un coche, un simple coche para ti no es rollo.”

Cuarenta y cinco minutos más tarde, estás junto a otra cabeza, esta tiene post-grado y todo, cayéndole a golpes a las piezas, porque a pesar de la contabilidad uno, dos y tres, de cálculo, del libro de Miguel Ángel y el Techo del Papa, armar un coche es algo que lastimosamente no te enseñan en la universidad.

Allí me paré y le dije “no sé un coño de esto, sólo sé que si ahí hubiese estado el bebé lo matamos.” Eventualmente dominamos el coche. Aunque todavía de vez en cuando lo batuqueo presa de un ataque de histeria cuando se rehúsa a abrir, cosa que según el papelito debería ocurrir con tan solo apretar un botoncito.

Claro, que siempre llega a alguien para bajarte el ego académico, mete la piecita que tú no viste o interpreta el dibujito estúpido en dos segundos y tú te sientes como la Miss Carabobo que empezó su discurso “ante que todo.” Es ahí cuando te pones a ver la cantidad de cosas que deberías saber y no sabes.

Cambiar un caucho. Plomería básica. ¿Qué coño son los alerones de un carro? Yo sé radiador, bornes, agua, aceite y correa del tiempo. Claro sé que existen y que son vitales para que prenda, pero más allá de eso, hasta que no echa humo para mí no se ha dañado. Y me quedo pensando, ¿qué coño voy a hacer si se me espicha un caucho a las nueve de la noche en la Ciudad de la Furia? Hablarle al gato, y decirle “amigo, al final del día yo soy superior, porque yo sé quién es Wasily Kandinsky y tú no.” De nada sirve, y cuando llega el mecánico, con todo y mi Kandinsky él es superior a mí, más allá de la toga y la tiradita cursi del birrete.

Y cuando nos convertimos en padres es peor. Ahí sí es verdad que te das cuenta de que no sabes nada. ¿Cuántas cucharadas de fórmula se le echan al tetero? De repente te viene a la memoria aquella clase en que vagamente se habló de Centímetros Cúbicos, pero jamás los llamaron CC, y nunca nos dijo la profe que eran lo mismo que ml. ¿O sí lo dijo? Y te ves obligada a hacer esa llamada que te deja en lo más profundo de la escalera de la idiotez: Dr. quería corroborar con usted, por aquello de que no quiero envenenar a mi hijo, cuando usted me dijo CC, y la inyectadora dice ml; ¿es lo mismo verdad?

Olvídate de lo que es montar y desmontar una sillita de carro. Hacer dos colitas en la cabeza de una niña que no para de moverse, y la pregunta de ¿qué le meto en la pañalera? ¿después de cuánto tiempo se echa a perder la leche? ¿De verdad tiene sentido esterilizar un tetero para llenarlo de agua de la nevera? ¿Para qué lo baño con agua hervida, si la bañera no está esterilizada? Y por favor no empecemos con le lectura del termómetro, porque ni el hombre mercurio está preparado para todas las teorías sobre si 37.5 es normal, quebranto, frío, fiebre o mejor esperar a un 39.5 para salir de dudas.

En mi caso que soy un ama de casa fatal tengo otra cantidad de cosas que añadir a la lista. Ni idea del riego y del cuidado de las plantas. De regalo del día de la madre me dieron un potecito, se supone que tenía que crecer una matica. No ha salido nada. ¿Eso es normal? No sé quitar manchas, más bien sé regarlas, pero se me incrusta cuando el mundo entero empieza, échale salsa soya, soda con limón, rézale tres Padres Nuestros.

Lo cierto es que a veces siento que el colegio debería enseñarnos a pensar más, a hacer más y a repetir menos. No es que lo que hayamos a aprendido no sirva, pero no es suficiente. Tal vez es que el mundo es un lugar tan amplio y uno un ser tan limitado que jamás para de aprender. Sí. Quizás es eso. Que uno nunca puede asumir que lo sabe todo, irónicamente es ahí cuando más equivocado estás.

5 comentarios:

Redox dijo...

Los alerones en un carro son unas piezas alargadas que se instalan adelante y/o atrás del mismo y proporcionan estabilidad y agarre en la curvas cuando giras a alta velocidad (por lo menos a más de 100km/h) y/o lo mantienen cerca del paviment cuando vás a más de 300 km/h en una recta.

Ira Vergani dijo...

CDLR big time!!!!

"Dr. quería corroborar con usted, por aquello de que no quiero envenenar a mi hijo, cuando usted me dijo CC, y la inyectadora dice ml; ¿es lo mismo verdad?"

Lo peor de todo es que la he llamado mas de una vez porque siempre me confunde!!!!

Pa lo del caucho llamamos a los machos amiga, eso no te lo hace una niña!

ps ya sabemos porqué no tenemos alerones, eso es pa locos!!!

Manuela Zárate dijo...

Jajajaja....gracias por la info! Ira, menos mal que no soy la única, sí, yo insisto que debería aprender a cambiar un caucho! jaja

Yara y sus buenas ideas dijo...

Por fin, CC y ml son lo mismo? Me quedé con la duda!
Excelente tu escrito.

Fundación Casa Arturo Uslar Pietri dijo...

Yaraaa! Gracias! Sí. Son lo mismo. Jajaja. :D