viernes, 22 de julio de 2011

El Club del Ojo Podrido



EL CLUB DEL OJO PODRIDO

Hace unos años Charles creó El Club del Ojo Podrido. Lo creó a punta de servir de paño de lágrimas de todas las que llegábamos con historias que le hacían agarrarse los pelos, y contestarnos cosas como “coño, te lo dije.” O después de la tercera vez de escucharnos decir “yo lo amo y yo lo voy a sacar de esa espiral autodestructiva.” El Charles elaboró una teoría, digna de una universidad sueca, de que existen dos tipos de mujeres, las del ojo normal y las del ojo podrido. Y le pareció que lo mejor era reunirlas en un Club. El Club del Ojo Podrido.

Las mujeres del ojo podrido, miembros del Club, somos las que tenemos un prontuario amoroso de horror. En este club no están las que amarraron al trabajador, al bien vestido, al que no levanta faldas, ni es tomador, ni sale a echarse palos con los amigos. Es el que ayuda. El que llama a los treinta y cinco minutos cuando te dice “te llamo en veinte,” es el que está ahí cuando la niña está enferma, es el que te ayuda con la cartera, te acompaña al cumpleaños de la tía que tiene halitosis y que cuando lo saluda y lo besa le dice “ay, qué muchacho más bello.” Y le clava los pelos de una horrenda verruga. Ese tipo vuelve cada año, porque es un buen tipo y porque lo escogió una cuaima de ojo sano.

Mujer de ojo sano también es la que amarró a su millonario. Aquí no entra el sentimentalismo que si el amor nada más. Muchas de ojo sano están claras que “amor con hambre no dura” y que “billete mata galán.” No estamos hablando de corazón, estamos hablando de ojo, estas que tienen hacienda, yate, helicóptero, avión, van para Moustique, apartamento, casa, de milagro no se compraron un municipio. El tipo les compra carteras de esas que tiene la D de Dior de un vulgar que casi angustia. Claro que aquí no entra la que después la dejan en plan de pagarle 10.000 dólares en pantaletas a una amante, esta es la que se queda como legítima, con el tipo amarrado como burro de la Cueva Alfredo Jahn. Porque este tipo millonario, con su camisa Hugo Boss o lo que sea, también besa a la tía bigotuda y se cala el matrimonio de todas y cada una de las primas que inventan casarse al borde del mar y lo obligan a air en Liqui-Liqui.

Ojo podrido tiene uno. Uno que empezó mal, pero no en el adolescencia. Uno arrancó fatal en Kinder. Cuando se enamoró del tipo de preparatorio que conoció en el recreo cuando te metió un pelotazo en plena bemba. O cuando te jaló el pelo y te su burló de ti, y te empujó para quitarte la moto de plástico que por fin habías logrado agarrar de primera después de echar la carrera madre cuando sonó el timbre.

Ese fue tu primer crush. Una fue la que pasó primaria pensando en artistas majunches, estilo cantantes de Menudo. Claro que uno siempre lo negó. “Qué vaina tan guarra.” “Qué niche.” Es como el reguettón. El que lo niega y lo desprecia lo tiene en el Ipod y si se toma tres palos menea esas caderas y además canta las canciones. Uno tenía un gusto por unos futbolistas y unos beisbolistas, que mientras más escupían tabaco más sexy nos parecían. Eran esos que terminaban después en escándalos en la ¡Hola!

A uno le gustaba el Príncipe Felipe de España, pero cuando se le empezó a ver que era un niño bueno se volvió una especie de café aguado. Uno se mudó para Alberto de Mónaco. Más feo sí. Pero más enigmático. Además con unas hermanas dignas representantes del Club del Ojo podrido. Desde el cirquero, hasta el borracho que hace pipí en público. Eso para las miembros del club es casi parte de la carta de amor “te amo tanto que si veo un árbol pagando en una autopista me paro, me bajo del carro y lo meo.” ¿Quién necesita un Cartier cuando te regalan esa joya?

Las del club acumulamos hombres que gritan, que pegan, que dicen cosas como “paga la cuenta que nos vamos”, que describen sus genitales en la primera cita mientras mastican un pedazo carne, que no saben comer con tenedor y cubierto, fanáticos religiosos, fanáticos de las armas, deportistas obsesivos, anoréxicos, depresivos, borrachos perdidos, surfistas cuarentones, drogos, flojos, mitómanos, asexuados, mujeriegos, celópatas patrulleros de los que dejan veintiséis llamadas perdidas en el celular y bellitos complicados que salen con cuatro a la vez, salen contigo, se pierden veintiséis días y cuando llaman la miembro del club dice “sí vale, claro que te acompaño.” ¿A dónde? No importa, a lo mejor van a matar un poco de palomas en una plaza, a lo mejor le van poner flores a la tumba de la abuelita, a lo mejor van a cenar como gente normal. Si perteneces al Club del Ojo Podrido tú siempre, siempre, siempre dices que sí.

Las del Club del Ojo Podrido pasan horas con las amigas: “Yo más nunca salgo con ese carajo. ¿Tú puedes creer que ese tipo me juró que esta vez sí íbamos a enseriar la cosa, a tener algo y me tiene que llamar una amiga para decirme que está en Sawu con la geva esta de su oficina otra vez? Chama. Es que yo no vuelvo con ese carajo. Él dice que en el fondo me ama, y yo sé que es verdad. Pero es que no es capaz de comprometerse y eso no es lo que yo quiero chama. Yo quiero un tipo que esté ahí. Yo me merezco un tipo que me quiera. Que me respete.”

Todo es verdad. Pero también es verdad que cuando el tipo mande tres flores y diga “te busco y conversamos” la del Club del Ojo Podrido va a ir, se va a tragar el cuento, sabiendo que es mentira, pero se lo va a tragar y después le va a decir a la misma amiga “Chama. Es que ese tipo es el hombre de mi vida. Y yo lo quiero como es.”

Al final, según Charles, no es que el amor es ciego. Es que el ojo tiene defectos. La buena noticia es que se cura. A lo mejor hay que operar, remover quirúrgicamente lo que impide la visión 20/20, o tomarse una buena dosis de “hombre bueno” para que el ojo mejore. Yo soy el vivo ejemplo. Aunque mi historia me da una silla permanente en la junta directiva, lo cierto es que mi ojo está curado, y el mismo Charles lo certifica.

Ahora ¿cómo saber si tú o alguien que conoces califica para entrar al Club del Ojo Podrido? Aquí, parte del test:

1. Marque una X al lado del espécimen que le llama la atención:

a. Lo que sea vestido de flux

b. Lo que sea con pelo largo y una puka

c. Una calva sexy

d. Lo que sea que toque guitarra

e. Un nerd

2. Usted escucha la palabra cachos y piensa:

a. Borrón y cuenta nueva

b. Perdono pero no olvido

c. Yo soy la señora

d. Lorena Bobitt

e. Le pasa a cualquiera

3. El objeto de su afecto le dice que “te llamo seguro” y usted:

a. Cancela las próximas dos semanas de citas, eventos, compromisos laborales y va un día sí un día no a la peluquería, en cualquier momento aparece y hay que estar disponible y preparada.

b. Se mete en Facebook cada cinco minutos a ver si lo taggean en algo para lo que no fue invitada, si está en el país, vivo, frecuenta lugares que sabe que él frecuenta a ver si por medio de un encuentro fortuito logra adelantar la cita.

c. Revisa el teléfono cada cinco minutos y se vomita cada vez que suena.

d. No come. No duerme. No puede leer. Tremendo pelón en el trabajo.

e. Una mezcla extraña de todas las anteriores.

4. El susodicho del momento no la llama en su cumpleaños:

a. Nada lo obliga a hacerlo. Eso no tiene nada que ver. Eso no hace una buena persona.

b. Si usted se pone a ver, tampoco usted lo llamó a él en su cumpleaños.

c. A cualquiera se le pasa un cumpleaños.

d. Los cumpleaños son una celebración imperialista y materialista.

e. Se le arruinó la fiesta, no está de ánimo para celebrar. ¿Para qué coño celebrar el estar un año más cerca de la muerte?

5. Este ser a quién ama jamás la ha llevado a su casa o casa de sus padres pero usted posee la siguiente información:

a. Nombre de padre, madre, hermanos, medio hermanos, mascota.

b. Nombre de tíos, abuelos y número exacto de miembros de familia extensa.

c. Dirección de oficina. Detalles de clientes, proveedores, compradores, compañeros de trabajo.

d. Fechas y datos de casas de estudio donde se formó.

e. Datos de todos los vehículos que maneja. Usted es un carnet de circulación ambulante.

6. A usted le está gustando un tipo y la siguientes afirmaciones hacen que pase del “me gusta” al “me derrito”

a. La vida es una mierda.

b. Todas las mujeres son unas perras.

c. No creo en tener una pareja fija, yo creo en la libertad, en ser dueño de mi tiempo, me dan grima los niños, prefiero tener un cactus con una tarántula adentro que explote y me pique de noche que un hijo.

d. Dos de mis hermanas están en un centro psiquiátrico en Estados Unidos, mi papá está en la cárcel, mi hermano es un drogadicto perdido y no lo vemos desde hace tres meses, mi perro es esquizofrénico, yo tenía un caballo pero lo atropellé con un tráiler, mi tío es el famoso violador del Corolla Rojo de los Chorros, el papá de mi exesposa un banquero prófugo, mi ex y madre de mis cinco hijos se desnuda en twitter, no me deja ver a los chamos, está casada con boxeador que oye voces.

e. Mañana no te voy a llamar.

8 comentarios:

Maiskell dijo...

Querida manuela:
Esto debe publicarse todos los días en el periodico!
Una maravilla! Me lo disfruté!

Manuela Zárate dijo...

Maiskeeelll! Estás perdida! Gracias amiga. Jajajaja. Sí deberíamos tener nuestra sección en el periódico! jajaja
A ver cuándo nos tomamos un cafétillo!!!!

Cariños. C.

Amzzzzzzz dijo...

El verdadero REY del Club del Ojo Podrido es el mismo Charles! Pero gracias a Dios, se supera como bien dices!
Me encanto, como todos!

Ora dijo...

¡jajajajajajajajajajaja! Manu que cueldad. Pero coño, es verdad ¿quién no ha tenido el ojo podrido? ¿Será que sigo teniéndolo?
Esa bendita fijación por lo imposible.

Ora dijo...

Crueldad*

LeonaCaraquista dijo...

La verdad es que no siento que entre en la categoria de Ojo Podrido, aunque puede que haya muchas opiniones en contrario...

Lo mio fue como un orzuelo interno chiquitico que se desarrolló sin que nadie lo notara (algun que otro comentario por ahi), de repente empezó una conjutivitis severa y finalmente el ojo se pudrió feo.

Despues de la extracción definitiva quedé con una vista tipo Imax en 3D con efectos y movimientos reales.

Suficiente para mi!

Creo que puedo ser Co Chair con Charles del Club del Ojo Podrido.

De dónde sacaste esa foto TAN CREEPY??????

Muack

Ari Corral dijo...

Demasiado bueno este artículo!! Debería, como dice tu amiga, publicarse en el periódico jajajajajajajaja!!
Literalmente, lloré de la risa!!!
Fantástico!!!

Manuela Zárate dijo...

Amigas me alegro les haya gustado.
Y tranquilas...que ese ojo tiene arreglo. De verdad que sí...

En estos días escribo sobre un tema que forma parte del club: El Patrullaje.

Cariños, y de nuevo gracias a todas.