miércoles, 10 de agosto de 2011

Lo que haces vs lo que No haces


Odio las montañas rusas. No le veo el sentido, el placer, a estar dando vueltas de cabeza en un aparato que hace ruidos horribles. Siempre digo que la vida te hace dar demasiadas volteretas como para ir de gratis a montarte con tus propios pies en un aparato que lo haga. Las únicas veces que me he montado, algo así como dos o tres en total, siempre que el trencito va subiendo lentamente, acercándose a la caída de vértigo me digo “¿para qué monté en esta mierda? ¿quién me mando?”

Tengo que reconocer que esas veces me bajé del aparato con una sonrisa. Con un sentido de haber logrado algo dentro de mí misma. Superar el miedo. Entonces me doy cuenta que mi mamá tiene razón cuando dice que uno siempre se arrepiente de lo no hace, pero de lo que hace jamás. Porque de una forma u otra, así te hayas equivocado. Así la primera conclusión sea “no tenía necesidad de hacer esto” lo cierto es que siempre le sacas una lección, un aprendizaje, una herramienta de crecimiento personal. Hacer cosas siempre te hace mejor persona, mientras que no hacer nada te hace quedarte en la nada.

Siempre he pensado que las crisis existenciales vienen del marasmo ante la vida. Sé que mucha gente me critica porque soy una persona que siempre está en algo nuevo. Salvo la literatura he tenido pocas cosas constantes en mi vida. Es verdad. Reconozco que a veces soy atorada en algunas decisiones. Sé que hago cosas y a veces sigo a veces no. Si me atrapan, como la fotografía, me las quedo. Si no, al menos puedo decir con propiedad que no me gustaron. Nadie me quita lo bailado. Es que me gusta vivir la vida con intensidad.

La vida hay que vivirla como si uno estuviese en una heladería. Te paras frente el mostrador y vas pidiendo distintos sabores para probar. Nunca sabes si ese helado de piña, si ese que tenía un sirope morado chorreando es el mejor del mundo. Si pides todo el tiempo mantecado y chocolate, te estás perdiendo todo lo demás. Al menos así veo las cosas.

Mis crisis, las que he tenido, siempre han llegado en momentos en que el ocio era más fuerte que yo. Uno está en su casa y te pones a pensar tonterías. Te vuelves inconforme y no valoras lo que tienes. A veces creo que mucha de la insatisfacción personal, de las crisis matrimoniales, incluso de la crisis de país viene de una suerte de conformismo con la vida.

A la vida hay que pedirle y que exigirle. La vida hay que exprimirla. Sí. Uno no se puede extralimitar. Como yo que ahorita con mis piojos estoy estirando la liga. Escribir este post es un esfuerzo astronómico. Ni hablar del trabajón que se me está acumulando en mi proyecto literario que espero poder terminar pronto. Con sueño es muy duro escribir. Siento como una especie de niebla encima del cerebro.

Sin embargo, cuando me siento a descansar y me digo “ok, ahora vamos a darnos dos horas de reposo” me empieza a entrar piquiña, como si alguien me estuviera diciendo, “mira el tiempo que tienes y cómo lo estás desperdiciando.”

Entonces decido lanzarme en dos o tres aventuras locas que puedo dominar desde mi huequito de máquina dispensadora de alimento para bebés. Un negocio. Un libro. Clases. Y una cosa más…una cosa que siempre he querido hacer: aprender a tocar guitarra.

Empiezo el lunes. Ya les contaré. Manu ahora se puso musical.

3 comentarios:

Ora dijo...

"Entonces me doy cuenta que mi mamá tiene razón cuando dice que uno siempre se arrepiente de lo que no hace, pero de lo que hace jamás." Muy cierto. Decir: ya lo hice, que carajo, es mil veces mejor que decir: ¿qué hubiese pasado?.
Hacer, hacer, hacer. Quiero hacer tanto, que no sé por dónde empezar. Por eso esta ansiedad.
Suerte con la música.

Bibi dijo...

Jajajajaja, imposible no leerte y sentirme identificada. Estudié Lic en Química pero es lo que menos hago, cocinera, ambientalista, pichón de fotógrafo (espero tener ese título algún día) y ahora me dio por ser y que promotor cultural XD

Dale, que para eso es la vida :)

todoloquemepasa dijo...

Como dicen aquí en españa, ere suna máquina! me encantó tu post y me quedo con esta frase: "A la vida hay que pedirle y que exigirle"

También te quería decir q a veces uno no debe ser tan duro con uno mismo y q a veces está bien darse permiso para desperdiciar un poco el tiempo, hay q oxigenar el cerebro y darle un repsirto al cuerpo!!