lunes, 6 de febrero de 2012

Día 4: Una Plañidera


Disco del Día: Sur Rosa de Pixies


Reconozco que cuando leí la asignación del día 4: Una Plañidera, lo primero que pensé fue "¿Qué coño es una plañidera?" Es una persona que llora mucho, término que viene de lo que en tiempos remotos fue un trabajo, pues las plañideras eran mujeres a las que se les pagaba por ir a llorar a los funerales. En otras palabras, eran unas putas del duelo. Resulta extraño en esta era de Facebook en la que vivimos rodeados de más amigos que los que la vida pareciera darnos tiempo para atender. Pagarle a alguien para que llore por un ser querido, es como el clímax de la hipocresía. Pero después uno lo piensa y cómo no va a generar angustia que a uno no lo lloren lo suficiente cuando se muere. Es mejor que esos velorios en los que el salón de la funeraria parece más un matrimonio. Me ha pasado más de una vez que he ido a presentarle mis respetos a alguien y mientras estoy afuera le digo a algún conocido "aquí lo único que falta es que pasen mesoneros repartiendo pasapalos y whisky." Así que la verdad no estaría mal contratar una comitiva de plañideras, como se hacía antes, para que de vez en cuando le recuerden a la gente de qué se trata un funeral y lo doloroso que es decir adiós.


Yo que siempre ando pensando en "un negocio" me imagino cómo sería montar mi propia agencia de Plañideras. Se llamaría Lágrimas Artificiales C.A. y prestaríamos mucho más que el servicio de mandar comitivas a las funerarias y entierros. Tendríamos otros servicios de plañideras, porque vamos a estar claro, una buena lágrima siempre hace falta y se lo dice la fundadora de la compañía, que es una plañidera en términos modernos, es decir alguien que llora por todo, y cuyas lágrimas de cocodrilo más de una vez me han salvado de un lío.


Uno de los servicios que prestaríamos sería el de acompañarle rápidamente cuando lo detiene un fiscal. Usted llama a Lágrimas Artificiales, da su número de cuenta, un código y va al rescate una mujer que justo cuando el honguito va a radiar que "la unidad está detenida" porque usted tiene la cédula comida por el perro, el certificado médico vencido y no encuentra el carnet de circulación, nuestra agente con sus lágrimas va a suavizar toda la rabia del honguito. Se lo decimos con experiencia, 99% de las veces el policía sea Chacao, Sucre o Baruta se siente contrariado y responde "pero no llore señorita, cálmese. Mire está bien, vamos a hacer una cosa. Usted me promete que el señor va a poner todos los papeles en regla, mire que es un peligro andar así." Claro, advertimos que no siempre uno se libra de la multa, pero si la rebajan y uno sale rápido del trance.


Tendríamos otro servicio que seguramente sería el más popular de todos. Uno siempre trabaja con alguien a quien después de estar varios meses en la empresa no puede evitar preguntar "pana ¿cuántas abuelas tienes tú?" Es el que no viene el lunes, sale temprano el viernes, no se aparece el miércoles sino hasta las once de la mañana. Siempre trae una cara de trasnocho que es un poema y un tufo que por más que diga que eso es que su mamá le da RESCUE de Flores de Bach y que eso huele a brandy, el hecho es que ese aliento es a caña. Más nada. Este ser siempre pone como excusa eso a lo que uno no puede responder nada, "mi abuelita se murió." Entonces te vienen con todo el drama de le enfermedad, de cuánto tiempo estuvo en cama y de cómo era su abuela favorita. Te la pintan como el final de caperucita roja, pelito blanco, galletitas, voz dulce, la pobre se la comió el lobo a ella que no había hecho nada malo en toda su vida.


Lágrimas Artificiales podría mandar a una plañidera para darle soporte a esta excusa. Qué hace el empleado, manda a la señora a que vaya a dejarle algo en la oficina y la hace pasar por su prima por ejemplo. ¿Todo para qué? Para mitigar las sospechas de los empleados envidiosos y para que el jefe no pueda ponerle cara de cañón al pillo que tiene toda la pinta de irresponsable, que tiene atrasado todo el trabajo y que efectivamente siempre tiene un drama que por más agudo que narre ya parece difícil de creer. Ni a Rosa Salvaje le pasan tantas cosas.


La plañidera también vendría muy útil cuando uno está en el banco un viernes de quincena. Para este servicio pondríamos a su disposición mujeres mayores. Siempre hay una vieja que viene arrastrando una bolsa y cuando ya te va a tocar te dice "ay mi amor. ¿Tú no me dejarías pasar? Yo sólo tengo que hacer un depósito de esta platica que me dio un sobrino, es que estoy mal de una pierna y no puedo trabajar, y me quieren cobrar una plata que me habían prestado y bueno, el resto tu sabes para hacerme un mercadito hasta la semana que viene que otro sobrino me va a prestar otra platica para pagarle a este…" y uno arrecho, "pase señora" y cuando la señora pasa, saca de la bolsa un juego de carpetas Oslo con depósitos, carpetas de Cadivi, cambia la clave (la del cajero y la de internet) y además la oyes decir "mira amigo, quiero hacer una denuncia porque un coño de madre me clonó la tarjeta, esos códigos de seguridad de ustedes de verdad no sirven para nada, no y que ahora con el chip todo estaba encriptado" Y uno como un pendejo esperando. Bueno, no espere más. Le mandamos una vieja como esa, para que sea usted el ciudadano que entra y sale del banco sin hacer cola.


La plañidera también serviría para evadir toda clase de monos. Sería la contra al Dr. Diablo que viene a cobrar. Usted le suelta la plañidera. En este caso sería una tipa con unas lolas cuatro o cinco veces lo que debería ser su tamaño natural. Al grupo lo llamaríamos el Sofía Vergara. Irían vestidas con ropa ajustada y con un escote de esos que uno cuando ve lo único que piensa es "esa vaina va a explotar." Esas mujeres estarían listas para que usted no pague su deuda. Es más, si a Lágrimas Artificiales le cae el Seniat, quién creen ustedes que va e evitar el cierre por setenta y dos horas y la multa. Exactamente. Hagan caso. Un escote como ese no falla.


Y así, hay miles de formas de utilizar un servicio como el que propondríamos en este negocio. Para pedir descuentos, para sacar del supermercado una botella más de aceite cuando lo están racionando a dos por cabeza, para que le den a uno puesto en un avión que ya está full, para conseguir entradas para conciertos, puestos de estacionamiento fijos, para pedir créditos, para negociar contratos, para solucionar los conflictos con los vecinos (es que tú no recoges la porquería de tu perro, que dejas el tuyo destruye las bolsas de basura), para salirse de compromisos sociales como matrimonios, babyshowers, "no he ido a conocer a tu bebé, porque es que no sabes, la tía Raquel Mosquera está enferma, mira aquí te la paso, ella misma te va a hablar porque está mortificadísima que por su culpa te he quedado mal."


En fin. Cada quién tiene un uso distinto para La Plañidera, porque de vez en cuando no vienen mal unas lágrimas. Lágrimas de esas de las que después uno se ríe, porque las otras, las de verdad, las que son un síntoma de algo que viene de adentro, esas ni se compran ni se venden.